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Refrigerios para niños menores de dos años

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Equilibrar una dieta desequilibrada

Los padres de niños pequeños con frecuencia se preguntan si sus hijos están comiendo lo suficiente. Es una preocupación comprensible y ofrecer refrigerios saludables puede ayudar a asegurarse de que lo hagan.

Algunos niños de esta edad parecen estar demasiado ocupados explorando el mundo como para detenerse y comer. Otros pueden ser quisquillosos con los alimentos o negarse a comer lo que les sirven de comida. Los niños pequeños necesitan aproximadamente 1.000 a 1.200 calorías por día, pero no suelen comer mucho de golpe. Allí es donde entran en juego los refrigerios.

Los refrigerios saludables y oportunos pueden ayudar a equilibrar una dieta desequilibrada, organizando a los niños entre las comidas e impidiendo que lleguen a tener tanta hambre como para sentirse malhumorados. Y mejorará la ingesta de nutrientes que su hijo necesita para estar saludable al servirle frutas, vegetales, granos integrales, proteínas y alimentos ricos en calcio.

La mayoría de los niños pequeños están bien con tres comidas y dos o tres refrigerios al día; probablemente, a media mañana, media tarde y, si es necesario, después de la cena.

Decidir qué es adecuado

La influencia que usted tiene en el estilo de alimentación de su hijo tal vez nunca sea tan fuerte como lo es ahora. Los niños pequeños no pueden salir a comprar dulces y papas fritas. Comerán lo que se les sirva y pedirán lo que saben que hay en la alacena. Aproveche esta oportunidad para establecer buenos hábitos.

Acumule alimentos saludables para darse gustos. Elija alimentos frescos con alto contenido de nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas y fibras) e intente evitar los alimentos procesados y preenvasados, que suelen tener elevados contenidos de azúcar, sal y grasa. Si su hijo va a una guardería, pregunte qué tipos de refrigerios sirven. Si no le parecen adecuados, considere sugerir un menú con refrigerios más saludables. Si su sugerencia no es bien recibida, envíele a su hijo sus propios refrigerios, aún cuando esto implique un poco más de planificación la noche anterior.

Los refrigerios nutritivos no siempre dan más trabajo. Existen muchos refrigerios saludables y simples. Los niños deben alimentarse por sí mismos; por lo tanto, piense en alimentos sencillos, que se puedan comer con la mano y que vengan cortados, como los siguientes:

  • cereales de desayuno con bajo contenido de azúcar
  • frutas frescas en rebanadas delgadas o trozos pequeños
  • galletas integrales o bollos pequeños
  • queso cortado en fetas delgadas o en tiras

Las porciones también deben ser pequeñas. Los adultos suelen sobrestimar la cantidad de comida que necesitan los niños, pero la porción recomendada para el refrigerio de un niño pequeño es realmente pequeña: ½ taza (118 ml) de cereal seco y ½ taza (118 ml) de leche (si su hijo tiene más de 2 años, use leche con bajo contenido de grasa) es un buen refrigerio para la media mañana, mientras que una banana y ½ taza (118 ml) de leche es excelente para la media tarde.

Las porciones pequeñas no sólo son menos abrumadoras para los quisquillosos sino que ayudan a prevenir que un comilón se exceda a la hora del refrigerio.

Respete los horarios de los refrigerios

La rutina es buena para los niños; por eso, intente servir los refrigerios y las comidas a aproximadamente la misma hora todos los días. De esta manera, su hijo siempre sabrá qué esperar.

La sensación de saciedad y de hambre unas cuantas horas más tarde les enseña a los niños a responder a las señales internas de hambre; saber cuándo comer y, lo que es más importante, cuándo dejar de comer es fundamental para conservar un peso saludable. Si se les permite comer durante todo el día sin un horario, es probable que los niños pierdan la capacidad para detectar sus propias señales de hambre y saciedad, y es más probable que coman en exceso.

Si los niños llevan consigo una caja de jugo durante todo el día, algunos pueden sufrir diarrea y otros pueden tener una tendencia a engordar. Los jugos, incluso los 100% naturales, contienen aproximadamente la misma cantidad de calorías que las gaseosas. Y los jugos artificiales tienen cantidades excesivas de azúcar agregado.

Limite la ingesta de jugo de su hijo a no más de 4 oz. (120 ml) por día. Cuando su hijo tenga sed, lo mejor es ofrecerle agua y leche. Si su hijo es un fanático del jugo, ofrézcale frutas en lugar de jugo, porque las frutas enteras contienen fibras y vitaminas importantes.

Permita que su hijo pequeño elija

Su hijo pequeño aún puede ser su bebé, pero está cada vez más ansioso por tomar las riendas de vez en cuando. Los refrigerios son una excelente oportunidad para que sus hijos tomen el mando de manera limitada. Ofrézcales unos cuantos alimentos nutritivos en cada refrigerio y permita que escojan qué y cuánto quieren comer.

Aunque tal vez le resulte tentador, resista el impulso de darle solamente alimentos que le gusten. (¡Esto es particularmente difícil para los padres de niños quisquillosos que simplemente desean que sus hijos coman algo!). Tal vez, puede combinar algo que a su hijo le guste con un nuevo alimento en el momento del refrigerio. Aun cuando rechace los nuevos alimentos, continúe ofreciéndoselos. Recuerde que pueden ser necesarios varios intentos para que un niño acepte comer algo nuevo.

No se preocupe demasiado si el plato no queda vacío, aún cuando esto signifique que su hijo se saltee un refrigerio o una comida. Pero no permita que los niños escojan alimentos alternativos ni que decidan en qué momento se deben servir los refrigerios. Usted desea que aprendan que las comidas y los refrigerios están disponibles únicamente en determinados horarios y que ellos pueden escoger entre los alimentos que usted les ofrece.

Lo que debe evitar

La mayoría de los padres han sobornado a sus hijos prometiéndoles algún alimento delicioso, pero no es una buena estrategia. El uso de dulces como soborno les hace creer que son más valiosos o mejores que otros alimentos más saludables; además, los niños aprenderán a utilizarlos como moneda de negociación.

En cuanto a los dulces, realmente no existen motivos, desde el punto de vista nutricional, para que los niños pequeños los coman. No obstante, no prive a su hijo de las tortas de cumpleaños o de otros gustos ocasionales. Pero no permita que estos alimentos de calorías vacías se conviertan en parte del menú habitual de refrigerios.

Los dulces deben ser la excepción en lugar de la regla y su hijo no se sentirá con derecho a recibirlos ni estará demasiado sorprendido cuando usted diga que no. Si tiene refrigerios menos nutritivos en el hogar, manténgalos fuera de la vista. Si no los ven y no los tienen a su alcance, es menos probable que los niños pequeños los pidan.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD
Fecha de revisión: febrero de 2012



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