(
Blood
)
Todo el mundo sabe que no podemos vivir sin sangre. Y que la
sangre de nuestros cuerpos es bombeada por el corazón a través de
una compleja red de venas y arterias. Pero, aparte de estas
obviedades, ¿qué más sabes sobre esa sustancia roja que te corre
por las venas?
La sangre es fundamental porque el correcto funcionamiento del
organismo depende de que a los miles de millones de células que lo
componen les llegue un suministro regular y constante de
combustible y oxÃgeno. ¡Ni siquiera el corazón podrÃa sobrevivir
sin la sangre que fluye por los vasos sanguÃneos que nutren sus
paredes musculares! La sangre también transporta el dióxido de
carbono y otros materiales de desecho hasta los pulmones, los
riñones y el sistema digestivo, mientras estos órganos se encargan
de expulsar al exterior los productos de desecho.
Sin sangre, no podrÃamos regular la temperatura corporal, no
podrÃamos luchar contra las infecciones y no podrÃamos deshacernos
de los productos de desecho.
¿Cómo hace todas esas cosas la sangre exactamente? ¿Cómo se
fabrica y de qué está compuesta? ¿Cómo se coagula? Ha llegado el
momento de aprender más cosas sobre ese fluido tan misterioso e
imprescindible para la vida denominado sangre.
¿Qué es la sangre y qué funciones desempeña?
Hay dos tipos de
vasos sanguÃneos
que transportan la sangre a través del cuerpo. Las
arterias
llevan sangre oxigenada o "limpia" (sangre que ha recibido oxÃgeno
al pasar por los pulmones) del corazón al resto del cuerpo. Las
venas
llevan la sangre "sucia" desde el resto del cuerpo hasta el corazón
y los pulmones, donde se vuelve a oxigenar. Cuando te bombea el
corazón, puedes notar cómo la sangre corre por tu cuerpo en los
puntos donde se suele tomar el pulso -como el cuello y la cara
interna de la muñeca- donde grandes arterias llenas se sangre pasan
cerca de la superficie de la piel.
La sangre que recorre esta red de venas y arterias se denomina
sangre entera
. La sangre entera contiene los siguientes tres tipos de células
sanguÃneas:
- glóbulos rojos
- glóbulos blancos
- plaquetas
Estos tres tipos de células sanguÃneas se fabrican
mayoritariamente en la médula ósea (el tejido blando que hay en el
interior de los huesos), especialmente en la médula ósea de las
vértebras (los huesos que componen la columna vertebral), las
costillas, la pelvis, el cráneo y el esternón (el hueso que hay en
el centro del pecho, entre las costillas). Estas células viajan por
el sistema circulatorio suspendidas en un lÃquido amarillento
denominado
plasma
. El plasma contiene un 90% de agua, asà como nutrientes,
proteÃnas, hormonas y productos de desecho. La sangre entera es una
mezcla de células sanguÃneas y plasma.
Glóbulos rojos
Los glóbulos rojos (también denominados
eritrocitos
) tienen forma de disco aplanado y ligeramente dentado. Contienen
una proteÃna rica en hierro denominada
hemoglobina
. La sangre adquiere su color rojo intenso caracterÃstico cuando la
hemoglobina de los glóbulos rojos absorbe oxÃgeno al pasar por los
pulmones. A medida que la sangre circula por el cuerpo, la
hemoglobina va liberando oxÃgeno a los tejidos. El cuerpo contiene
más glóbulos rojos que ningún otro tipo de célula, y cada glóbulo
rojo vive aproximadamente 4 meses. Cada dÃa tu cuerpo produce
nuevos glóbulos rojos para sustituir a los que mueren o se
pierden.
Glóbulos blancos
Los glóbulos blancos, también denominados
leucocitos
, son una pieza clave del sistema de defensa del cuerpo contra las
infecciones. Pueden entrar y salir del torrente sanguÃneo para
llegar a los tejidos infectados. La sangre contiene muchos menos
glóbulos blancos que rojos, pero el cuerpo puede aumentar la
producción de glóbulos blancos cuando contrae una infección. Hay
diversos tipos de glóbulos blancos y pueden vivir de solo unos
pocos dÃas a varios meses. En la médula ósea se forman
constantemente nuevas células.
En la lucha contra las infecciones participan diversas células
sanguÃneas. Por los vasos sanguÃneos circulan dos tipos de glóbulos
blancos: los
granulocitos
y los
linfocitos
. Ambos luchan contra gérmenes como las bacterias y los virus y
también intentan destruir aquellas células que se han infectado o
que han mutado transformándose en células cancerosas.
Ciertos tipos de glóbulos blancos producen anticuerpos, unas
proteÃnas especiales que reconocen los materiales o microorganismos
extraños que entran en el cuerpo y ayudan a este último a
destruirlos o neutralizarlos. Cuando una persona tiene una
infección, su concentración de glóbulos blancos en sangre suele ser
más elevada que cuando está sana porque su cuerpo produce una mayor
cantidad de este tipo de células para combatir la infección. Una
vez el cuerpo de una persona se enfrenta a determinado tipo de
agente infeccioso o germen, sus linfocitos "recuerdan" cómo
fabricar los anticuerpos especÃficos que permitirán atacar
rápidamente a ese tipo de germen en cuanto vuelva a entrar en el
cuerpo.
Plaquetas
Las plaquetas, también denominadas
trombocitos
, son células diminutas de forma ovalada que se fabrican en la
médula ósea. Participan en el proceso de coagulación. Cuando se
rompe un vaso sanguÃneo, las plaquetas se concentran en la zona
afectada y ayudan a sellar la rotura para frenar el sangrado. Las
plaquetas solamente sobreviven unos 9 dÃas en el torrente sanguÃneo
y son sustituidas constantemente por nuevas células.
La sangre también contiene unas proteÃnas denominadas
factores de coagulación
, que son cruciales en el proceso de coagulación. A pesar de que
las plaquetas bastan para taponar pequeñas roturas de vasos
sanguÃneos y frenar temporalmente el sangrado, para que se forme un
coágulo sólido y estable, es necesaria la participación de los
factores de coagulación.
Las plaquetas y los factores de coagulación trabajan
conjuntamente para formar coágulos sólidos que permitan cerrar
heridas, cortes y rasguños, asà como impedir posibles hemorragias
tanto en el interior como en la superficie del cuerpo. El proceso
de coagulación es como un puzzle de múltiples piezas
interconectadas. Cuando se coloca la última pieza en su sitio, se
produce el coágulo -pero si falta alguna de las piezas, no podrá
completarse el puzzle y el coágulo no se formará correctamente.
Cuando se lesionan (o cortan) vasos sanguÃneos de gran tamaño,
es posible que el cuerpo no sea capaz de "autorrepararse" solo. En
estos casos, se tienen que utilizar vendas, puntos o grapas para
controlar la hemorragia.
Aparte de células sanguÃneas y los factores de coagulación, la
sangre contiene otras sustancias importantes, como los nutrientes
procedentes de los alimentos que han sido procesados por el sistema
digestivo. La sangre también transporta las hormonas liberadas por
las glándulas endocrinas hasta las partes del cuerpo donde son
necesarias.
Un rasgo interesante de la sangre es que las células sanguÃneas
y algunas de las proteÃnas especiales que contiene pueden ser
reemplazadas mediante
transfusiones
de sangre, un proceso consistente en que una persona dona parte de
su sangre a otra. Aparte de transfusiones de sangre entera, una
persona también puede recibir transfusiones de un componente
sanguÃneo concreto que necesite especÃficamente. Por ejemplo, una
persona puede recibir mediante transfusión solamente plaquetas,
glóbulos rojos o factores de coagulación. Cuando se dona sangre, la
sangre entera se puede separar en sus distintos componentes para
hacer transfusiones parciales.
Problemas que pueden afectar a la sangre
La mayor parte del tiempo, la sangre funciona con normalidad,
pero a veces los trastornos o enfermedades sanguÃneas pueden
provocar problemas. Los trastornos sanguÃneos que más suelen
padecer los jóvenes pueden afectar a cualquiera de los tres tipos
de células sanguÃneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos o
plaquetas) o a los tres a la vez, o bien a las proteÃnas y a las
sustancias contenidas en el plasma que participan en el proceso de
coagulación.
Algunas de las enfermedades y trastornos que afectan a la sangre
son los siguientes:
Enfermedades de los glóbulos rojos
El trastorno que afecta a los glóbulos rojos más frecuente en
los jóvenes es la
anemia
, que consiste en tener una cantidad de glóbulos rojos inferior a
la normal. La anemia va acompañada de una reducción de la cantidad
de hemoglobina contenida en la sangre. Los sÃntomas de la anemia,
como palidez, debilidad y frecuencia cardiaca acelerada, se deben a
que la sangre tiene una capacidad reducida para transportar oxÃgeno
a los tejidos. Las causas de la anemia se pueden agrupar en dos
categorÃas principales: la producción insuficiente de glóbulos
rojos y la destrucción excesivamente rápida de estas células.
-
Anemia provocada por una producción insuficiente de
glóbulos rojos
Existen diversos trastornos que pueden provocar una producción
insuficiente de glóbulos rojos:
-
Anemia ferropénica
(por deficiencia de hierro). La anemia ferropénica es el tipo
más frecuente de anemia y afecta a personas que llevan una
dieta baja en hierro o que han perdido muchos glóbulos rojos (y
el hierro que estos contienen) debido a una hemorragia. Los
bebés prematuros, los niños insuficiente o inadecuadamente
alimentados, las adolescentes que tienen menstruaciones fuertes
y las personas que tienen pérdidas constantes de sangre debido
a alguna enfermedad, como la enfermedad intestinal
inflamatoria, son especialmente proclives a padecer este tipo
de anemia.
-
Anemia provocada por una enfermedad crónica.
Las personas que padecen enfermedades crónicas (como el cáncer
o la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana) a
menudo desarrollan anemia como complicación de estas
enfermedades.
-
Anemia provocada por una enfermedad renal.
Los riñones producen eritropoyetina, una hormona que estimula
la producción de glóbulos rojos en la médula ósea. Las
enfermedades renales pueden interferir con la producción de
esta hormona.
-
Anemia provocada por la destrucción excesivamente rápida
de glóbulos rojos
Cuando los glóbulos rojos se destruyen más deprisa de lo normal
debido a una enfermedad (este proceso se denomina
hemólisis
), la médula ósea intentará compensarlo aumentando la producción
de glóbulos rojos. Pero, si los glóbulos rojos son destruidos más
deprisa de lo que se fabrican, la persona desarrollará anemia.
Existen varias causas de la destrucción excesivamente rápida de
glóbulos rojos que pueden afectar a los jóvenes:
-
Deficiencia de G6PD.
La G6PD (Glucosa -6- fosfato deshidrogenada) es una enzima que
ayuda a proteger a las glóbulos rojos de los efectos
destructivos de ciertas sustancias quÃmicas presentes en los
alimentos y los medicamentos. Cuando una persona padece una
deficiencia de esta enzima, esas sustancias quÃmicas pueden
provocar la hemólisis -o explosión- de los glóbulos rojos. La
deficiencia de G6PD es una enfermedad hereditaria frecuente en
las personas que tienen antepasados de origen africano,
mediterráneo o del sudeste asiático.
-
Esferocitosis hereditaria.
Es un trastorno hereditario en el cual los glóbulos rojos
tienen la forma alterada (pequeñas esferas en vez de discos) y
son especialmente frágiles debido a un problema genético en una
proteÃna de su estructura. Esta fragilidad hace que los
glóbulos rojos se destruyan fácilmente.
-
Anemia hemolÃtica autoinmunitaria.
A veces -debido a una enfermedad o sin causa conocida- el
sistema inmunitario del cuerpo ataca por error a sus propios
glóbulos rojos y los destruye.
-
Anemia falciforme.
Más frecuente en las personas que tienen antepasados de origen
africano, la anemia falciforme es una enfermedad hereditaria en
la cual la hemoglobina presenta anomalÃas. Consecuentemente,
los glóbulos rojos adquieren forma de hoz, no pueden
transportar oxÃgeno adecuadamente y se destruyen fácilmente.
Los glóbulos rojos en forma de hoz también tienden a adherirse
entre sÃ, lo que provoca la obstrucción de los vasos
sanguÃneos. Esto puede lesionar gravemente algunos órganos y
provocar episodios de dolor intenso.
Enfermedades de los glóbulos blancos
-
Neutropenia.
Esta enfermedad ocurre cuando no hay suficiente cantidad de un
tipo de glóbulos blancos, denominados neutrófilos, para proteger
al cuerpo contra las infecciones bacterianas. Las personas
sometidas a tratamiento de quimioterapia contra el cáncer pueden
desarrollar neutropenia.
-
Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana
(VIH).
Este virus ataca a un tipo de glóbulos blancos -los linfocitos-
cuya función consiste en luchar contra las infecciones. La
infección por el VIH puede provocar el SIDA (sÃndrome de
inmunodeficiencia adquirida), una enfermedad que predispone al
organismo a contraer infecciones y otras enfermedades. Los
jóvenes y los adultos pueden contraer esta enfermedad al mantener
relaciones sexuales sin protección con una persona infectada o
compartir agujas contaminadas, sea para inyectarse droga o para
hacerse tatuajes.
-
Leucemias.
Son cánceres que afectan a las células encargadas de fabricar
glóbulos blancos. Estos cánceres engloban la leucemia mieloide
aguda, la leucemia mieloide crónica, la leucemia linfocÃtica
aguda y la leucemia linfocÃtica crónica. Los dos tipos de
leucemia que más afectan a los niños son la leucemia linfocÃtica
aguda y la leucemia mieloide aguda. Los cientÃficos han hecho
grandes avances en el tratamiento de varios tipos de leucemia
infantil, sobre todo de ciertos tipos de anemia linfocÃtica
aguda.
Enfermedades de las plaquetas
-
Trombocitopenia.
Esta enfermedad, consistente en tener una cantidad de plaquetas
inferior a la normal, se suele diagnosticar cuando una persona
sangra o se hace hematomas con más frecuencia de lo habitual. La
trombocitopenia puede ocurrir cuando una persona toma
determinados fármacos, desarrolla determinadas infecciones o una
leucemia, o bien cuando su organismo gasta demasiadas plaquetas.
La púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) es un trastorno
consistente en que el sistema inmunitario ataca y destruye sus
propias plaquetas.
Trastornos de la coagulación
El sistema de coagulación del organismo depende de las
plaquetas, asà como de los factores de coagulación y otros
componentes de la sangre. Si un defecto hereditario afecta a
cualquiera de estos componentes, una persona puede presentar un
trastorno de la coagulación. Entre los trastornos de la coagulación
más frecuentes, se incluyen los siguientes:
-
Hemofilia.
Es un trastorno hereditario provocado por la falta de
determinados factores de coagulación en la sangre y que afecta
casi exclusivamente a las personas de sexo masculino. Los
afectados tienen mayor riesgo de sangrar o hacerse hematomas tras
someterse a procedimientos odontológicos, intervenciones
quirúrgicas o sufrir traumatismos. Y pueden tener episodios de
hemorragia interna que pueden poner en peligro su vida, incluso
en ausencia de lesiones o traumatismos externos.
-
Enfermedad de von Willebrand.
Es el trastorno hemorrágico hereditario más frecuente. También
está provocado por una deficiencia en un factor de coagulación,
pero afecta tanto a los chicos como a las chicas.
Otras causas de problemas de coagulación incluyen la enfermedad
hepática crónica (ya que los factores de coagulación se fabrican en
el hÃgado) y la deficiencia de vitamina K (una vitamina que es
necesaria para fabricar determinados factores de coagulación).
Revisado por:
Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2007
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