(
Talking to Your Doctor
)
Asumámoslo: la vida puede volverse mucho más complicada cuando
uno es adolescente. Aparte de todos los cambios corporales y
emocionales que estás experimentando, tienes que tomar más
decisiones, hacer más elecciones y afrontar más estrés en tu centro
de enseñanza, el deporte, el trabajo, la familia e incluso tus
amistades.
Entonces, ¿con quién puedes hablar sobre lo que te preocupa de
tu desarrollo fÃsico y emocional? Cuando no te apetezca
comentárselo a tus amigos o a tus padres, tu médico puede serte de
gran ayuda.
¿Por qué necesito hablar con mi médico?
Cuando eras un niño pequeño, tus padres se preocupaban de cosas
como pedir hora de visita para llevarte al médico, comprarte los
medicamentos que este te recetaba y asegurarse de que te los
tomabas. Si te dolÃa algo o habÃa algo que te preocupaba, tus
padres eran quienes se encargaban de solucionarlo. Pero ahora que
te estás haciendo mayor, tal vez quieras responsabilizarte más de
tu salud -o tal vez se espere de ti que lo hagas. Forma parte del
proceso de hacerse adulto y asumir el control.
Conforme te vayas haciendo mayor, las cuestiones a las que te
tendrás que enfrentar se irán complicando y haciéndose más
personales. Aunque, cuando eras niño, el tema de la salud apenas te
interesara, ahora puedes empezar a tener dudas o preocupaciones
sobre el desarrollo sexual, las emociones o el sobrepeso. Es
importante encontrar a alguien con quien puedas hablar que esté
bien informado y que te dé confianza.
Muchos adolescentes se encuentran cómodos hablando con sus
padres sobre prácticamente cualquier cosa en cualquier momento.
Pero, asumámoslo, eso no es algo que le ocurra a todo el mundo.
Algunos adolescentes -a pesar de mantener una relación
relativamente buena y abierta con sus padres- no se sienten cómodos
hablando con ellos sobre determinados temas. Entonces, ¿qué se
supone que deben hacer?
Por supuesto, siempre pueden hablar con un amigo -o consultar
Internet. A veces eso puede ser un buen principio. Pero es posible
que tus amigos no tengan realmente las respuestas que estás
buscando -y no todas las páginas de Internet tienen un contenido
preciso o actualizado.
Entonces será cuando te podrá ayudar tu médico o enfermero.
Los médicos y enfermeros tienen una formación que les capacita
para ayudarte cuando haya algo que te preocupe relacionado con la
salud o las emociones. Puedes hablar con ellos: te escucharán y te
harán preguntas sobre lo que te preocupa. En eso consiste su
trabajo.
Aunque al principio pueda darte vergüenza hablar sobre
cuestiones personales o Ãntimas (como el desarrollo fÃsico o la
salud sexual), ayuda saber que los médicos están acostumbrados a
tratar ese tipo de cuestiones -y todo tipo cuestiones- cada dÃa. Y
a veces ignorar los riesgos de no hablar con tu médico puede ser
mucho peor que el apuro que puedas sentir al plantearle problemas
de salud delicados.
Preocupaciones especiales para los adolescentes
Tal vez te estés desarrollando más deprisa o más despacio que
tus amigos y quieras saber qué es lo que te pasa. Quizás haya
momentos en que te sientes más
deprimido
o
enfadado
de lo habitual. Las nuevas sensaciones sexuales que estás
experimentando y los comportamientos sexuales también te pueden
confundir. Cuestiones que no te habÃas planteado hasta ahora, como
las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el embarazo, pueden
entrar súbitamente en tu ámbito de preocupaciones.
¿Cómo puedo hablar sobre cuestiones embarazosas?
Es completamente normal que te sientas nervioso cuando hables
con tu médico sobre cuestiones como el sexo, las drogas, los
problemas de alimentación
, las preocupaciones relacionadas con el peso, la depresión, las
ideas suicidas
e incluso el
olor corporal
. DeberÃas poder hablar con tu médico sobre cualquier cosa, pero
todos sabemos que eso es más fácil decirlo que hacerlo. Que te
exploren y te hagan preguntas sobre tu cuerpo también puede
resultarte violento, sobre todo si el médico te tiene que explorar
partes de la anatomÃa que tú siempre habÃas considerado Ãntimas,
como los genitales o los senos.
Para que la experiencia te resulte más llevadera, ten en cuenta
las siguientes cosas:
-
Tu médico ya lo ha visto antes.
La mayorÃa de los médicos con experiencia han tratado a cientos o
incluso miles de pacientes, o sea que lo más probable es que lo
hayan oÃdo, visto y hasta olido todo. Por muy problemático que te
pueda parecer algo, probablemente no sorprenderá a tu
médico.
-
Tu médico está ahà para ayudarte, no para juzgarte o
castigarte.
Si has ido al mismo médico desde que eras pequeño, tal vez te
preocupe que tu médico pueda sentirse decepcionado si quieres
hablar con él sobre sexo u otras cuestiones personales que te
preocupan. De todos modos, piensa que eso es lo que hacen cada
dÃa todos los médicos.
- Lo que quiere tu médico es que estés sano, no juzgarte por
algo que has hecho o que has dejado de hacer. Por este motivo,
si te preocupa algún tema delicado, como la posibilidad de
haber contraÃdo una ETS, no deberÃas evitar ir al médico porque
estás avergonzada o te preocupa lo que este podrÃa pensar sobre
ti. No querer saber si se han contraÃdo determinadas
enfermedades, como una ETS, solo puede empeorar las cosas y
puede incluso propiciar un problema de salud permanente, como
la infertilidad. Los médicos están para escuchar a sus
pacientes respetuosamente, explorarlos, educarlos y tratarlos,
no para criticarlos. Si te parece que tu médico te está
juzgando o dando un sermón, habla con tus padres sobre cómo
encontrar a alguien con quien te sientas más cómodo.
-
Tu obligación consiste en hablar abierta y sinceramente
con tu médico sobre tus sÃntomas y preocupaciones.
Tu médico no te podrá ayudar a menos que se lo cuentes todo.
Aunque te sientas incomodo, ser abierto y sincero solo te
reportará beneficios. La mayorÃa de los médicos son conscientes
de que la gente puede sentirse incomoda al hablar sobre
cuestiones delicadas, por lo que intentan ser comprensivos.
- Si no te sientes capaz de expresar en palabras tus
preocupaciones, prueba a llevar una lista preparada a la
consulta del médico para entregársela. La lista puede incluir
problemas, sÃntomas, preguntas y preocupaciones. Este enfoque
puede ayudarte a iniciar el proceso de comunicación y a
relajarte un poco. Mucha gente comprueba que, una vez se atreve
a sacar el tema y supera los primeros momentos de nerviosismo,
se siente mucho más cómoda hablando abiertamente sobre lo que
le preocupa.
¿Tienen que implicarse mis padres?
Muchos adolescentes se sienten cómodos hablando con sus padres
sobre sus problemas, dudas o preocupaciones médicas, pero otros
prefieren guardarse para sà ciertos aspectos de su salud. Puesto
que, por lo general, los padres necesitan involucrarse en
determinados aspectos del cuidado médico de sus hijos hasta que
estos cumplen 18 años, puede ayudar encontrar un "punto
intermedio" que te permita preservar la intimidad y satisfacer
las necesidades de tus padres.
He aquà algunas ideas para enfocar la implicación de tus padres
en tus cuidados médicos:
-
Expresa tu deseo de adoptar un rol activo en el cuidado
de tu salud.
Empieza comentando a tus padres de qué cosas te gustarÃa
encargarte tú, como pedir hora de visita con el médico, llamarle
para hacerle preguntas y poder estar a solas con él durante toda
la visita o parte de ella. La mayorÃa de los médicos permiten que
un adolescente vaya a visitarse solo si previamente los llama uno
de los padres del adolescente y les da su consentimiento para el
tratamiento.
-
Sopesa tus necesidades con las necesidades de tus
padres.
A tus padres no solo les interesa asegurarse de que recibes las
mejores atenciones médicas, pueden necesitar involucrarse en el
cuidado de tu salud por otros motivos, como el seguro médico
familiar. La mayorÃa de estados exigen que los médicos cuenten
con el consentimiento paterno antes de aplicar algunos tipos de
pruebas y tratamientos médicos (de todo modos, hay algunas cosas
de las que no tienes por qué informar a tus padres si preferirÃas
guardártelas para ti -más adelante trataremos este tema más
detenidamente).
- Algunos médicos sugieren que padres y adolescentes estén
presentes simultáneamente en la primera parte de la visita
médica. Probablemente tus padres serán de gran ayuda al
proporcionar información sobre tus antecedentes médicos y los
antecedentes médicos familiares. Hecho esto, el médico puede
pedirles a tus padres que salgan de la habitación para poder
explorarte y hablar contigo a solas. Si tienes preguntas sobre
temas Ãntimos o hay algo que te preocupa que no te apetece
plantearle al médico con tus padres delante, ese será un buen
momento para mencionar ese tipo de cuestiones.
A veces es necesario hablar con el médico antes de que surja un
problema. Por ejemplo, si te estás planteando la posibilidad de
empezar a mantener relaciones sexuales, seguir una dieta
especial o automedicarte, deberÃas hablar abierta y
sinceramente con un médico experto en quien confÃes.
-
Pide a tus padres que te ayuden a encontrar un nuevo
médico si necesitas uno.
Tienes derecho a tener un médico con quien te sientas cómodo y
que te trate con respeto. Por descontado, el pediatra que has
tenido desde que eras pequeño conoce tus antecedentes médicos
mejor que nadie, pero, si no te sientes cómodo hablando con él
por cualquier motivo, ¿qué puedes hacer? Pide a tus padres que te
ayuden a encontrar a otro médico en quien tanto ellos como tú
podáis confiar. Tal vez te ayude comentarles que te gustarÃa
encontrar a un médico que tenga mucha experiencia con
adolescentes.
- Idealmente, lo mejor es que tus padres se involucrea en el
cuidado de tu salud porque sus consejos y la información que te
den podrán ayudarte a tomar las decisiones que más te
convengan. Además, si todavÃa estás en la primera etapa de la
adolescencia, es probable que tus padres se sientan más
inclinados a supervisar tus cuidados médicos que si fueras
mayor. De todos modos, a mucha gente le resulta muy difÃcil
hablar con sus padres sobre determinadas cuestiones médicas o
emocionales incluso si no tienen ningún inconveniente en hablar
con ellos sobre la mayor parte de aspectos relacionados con la
su salud. Es ahà donde entra en juego la confidencialidad.
¿Podré mantener en secreto la visita médica?
Es una buena idea que primero hables con tus padres sobre este
tipo de cuestiones; es algo que hacen muchos adolescentes. Tu salud
es lo más importante. Si te resulta imposible hablar con un padre u
otro adulto responsable de tu familia, seguirás necesitando recibir
cuidados médicos. Es ahà donde entra en juego la
confidencialidad.
Por confidencialidad, entendemos que el tratamiento médico que
recibes permanece estrictamente entre tú y tu médico -sin que sea
necesario que tus padres den su consentimiento. La confidencialidad
favorece la sinceridad y la apertura entre paciente y médico. La
mayorÃa de estados garantizan que los adolescentes se puedan
beneficiar de la confidencialidad en algunas cuestiones médicas
delicadas, como la educación en salud sexual y el tratamiento de
problemas de salud sexual, cuestiones de salud mental, como el
suicidio y la depresión, y el consumo de drogas. La educación en
salud sexual y el tratamiento de problemas de salud sexual incluyen
el asesoramiento sobre temas sexuales, el control de la natalidad,
las atenciones durante el embarazo y las pruebas para diagnosticar
las ETS, asà como los tratamientos de estas enfermedades.
Entonces, ¿dónde puedes obtener este tipo de servicios? Muchos
médicos de familia no tienen ningún inconveniente en tratar a sus
pacientes en edad adolescente confidencialmente, o sea que tal vez
puedas preguntarle a tu médico de familia si estarÃa dispuesto a
hacerlo. Si no estás seguro de si tu tratamiento va a ser
confidencial, pregúntalo antes: algunos médicos tratarán a sus
pacientes adolescentes de forma confidencial solamente si sus
padres han dado previamente su consentimiento. La mayorÃa de los
médicos no tienen ningún inconveniente en preservar la
confidencialidad a menos que consideren que su paciente está en
peligro o representa un peligro para otras personas -en estos
casos, el médico está obligado a informar a los padres de sus
pacientes adolescentes.
Algunos centros de enseñanza ofrecen consultorios médicos a los
alumnos en horario escolar. Un adolescente también se puede dirigir
a un centro de planificación familiar o al
ginecólogo
(un médico especializado en salud reproductora) de un centro de
salud público para recibir asesoramiento sobre salud sexual y
tratamiento de problemas sexuales de forma confidencial. Si no
quieres que se enteren tus padres y, por lo tanto, no puedes
utilizar el seguro médico familiar, estos centros suelen ofrecer
servicios más baratos o facilitar los pagos a los adolescentes. La
mayorÃa de consultorios médicos ubicados en los centros de
enseñanza y en los centros sanitarios públicos que tratan a
adolescentes son muy cuidadosos a la hora de preservar la
confidencialidad.
A muchos padres les agrada la idea de que sus hijos adolescentes
puedan ir al médico cuando lo necesiten. Comenta con tus padres la
idea de ir al médico a solas cuando lo necesites. Puesto que el
médico cobrará unos honorarios por sus servicios, deberÃas comentar
con tus padres y el médico cómo organizaréis el tema de los pagos
sin dejar de preservar la confidencialidad de la visita.
Cuanto mejor conozcas tu cuerpo, más podrás llevar el control de
tu salud. Encontrar un médico a quien respetes y que te respete,
alguien que te dé confianza y con quien te puedas abrir, es un gran
paso para responsabilizarte del cuidado de tu salud para el resto
de tu vida.
Revisado por:
Larissa Hirsch, MD
Fecha de la revisión: julio de 2006
Note: All information is for educational purposes only. For specific medical advice,
diagnoses, and treatment, consult your doctor.
© 1995-2009 The Nemours Foundation/KidsHealth. All rights reserved.