(
Childhood Cancer: Leukemia
)
El término "leucemia" se utiliza para denominar los tipos de
cáncer que afectan a los glóbulos blancos (también llamados
leucocitos
). Cuando un niño padece leucemia, la médula ósea produce grandes
cantidades de glóbulos blancos anormales. Estos glóbulos blancos se
acumulan en la médula e inundan el flujo sanguÃneo, pero no pueden
cumplir adecuadamente la función de proteger al cuerpo contra
enfermedades puesto que son defectuosas.
A medida que la leucemia avanza, el cáncer interfiere en la
producción de otros tipos de células sanguÃneas, incluidos los
glóbulos rojos y las plaquetas. Como resultado de esto, aparece la
anemia (bajo recuento de glóbulos rojos) y los problemas con
hemorragias, además de un mayor riesgo de contraer infecciones
debido a las anomalÃas de los glóbulos blancos.
En conjunto, los distintos tipos de leucemia son responsables
de, aproximadamente, el 25% de los cánceres infantiles y afectan a
alrededor de 2.200 jóvenes norteamericanos anualmente.
Afortunadamente, las probabilidades de cura de la leucemia son muy
buenas. Si reciben tratamiento, la mayorÃa de los niños que sufren
de leucemia se liberan de la enfermedad y ésta nunca reaparece.
Tipos de leucemia infantil
En general, las leucemias se clasifican en
agudas
(se desarrollan rápidamente) y
crónicas
(se desarrollan lentamente). En los niños, aproximadamente el 98%
de las leucemias son agudas.
Las leucemias infantiles agudas se subdividen en
leucemia linfocÃtica aguda
(LLA) y
leucemia mieloide aguda
(LMA). Esta clasificación depende de si se ven afectados ciertos
glóbulos blancos ligados a la defensa inmunológica, que reciben el
nombre de
linfocitos
.
Aproximadamente el 60% de los niños que padecen leucemia sufren
de leucemia linfocÃtica aguda y alrededor del 38%, de leucemia
mieloide aguda. Si bien también se han detectado casos de
leucemia mieloide crónica
(de crecimiento lento) en niños, se trata de una enfermedad muy
poco común, responsable de menos de 50 casos de leucemia infantil
al año en los Estados Unidos.
Riesgo de leucemia infantil
La forma linfocÃtica de la enfermedad se da con mayor frecuencia
en niños pequeños, de 2 a 8 años, con una incidencia más marcada a
la edad de 4 años. Sin embargo, esta enfermedad afecta a personas
de cualquier edad.
Si un niño tiene un gemelo a quien se le diagnosticó la
enfermedad antes de los 6 años, tiene una probabilidad de
desarrollar LLA o LMA del 20% al 25%. En general, los mellizos y
otros hermanos de niños que padecen leucemia tienen un riesgo de
desarrollar la enfermedad dos o cuatro veces mayor que el
promedio.
Los niños que heredan ciertos problemas genéticos (como el
sÃndrome de Li-Fraumeni, el sÃndrome de Down, el sÃndrome de
Kleinfelter, la neurofibromatosis, el sÃndrome de Louis-Bar o la
anemia de Fanconi) tienen mayores riesgos de desarrollar leucemia.
Lo mismo ocurre con los niños que reciben medicamentos para
suprimir su sistema inmune después de un trasplante de órganos.
Los niños que ya han recibido un tratamiento de radiación o
quimioterapia para el tratamiento de otros tipos de cáncer también
tienen un mayor riesgo de padecer leucemia, en general, dentro de
los primeros 8 años posteriores al tratamiento.
En la mayorÃa de los casos, ni los padres ni los hijos pueden
controlar los factores que desencadenan la leucemia. No obstante,
se están realizando estudios para investigar la posibilidad de que
algunos factores ambientales predispongan a los niños a desarrollar
la enfermedad. La mayorÃa de las leucemias surgen debido a
mutaciones (cambios) no hereditarios en los genes de las células
sanguÃneas. Puesto que estos errores ocurren al azar y de manera
impredecible, no existe, actualmente, una manera eficaz de prevenir
la mayorÃa de los tipos de leucemia.
Para evitar la exposición prenatal a la radiación, que puede ser
un factor desencadenante de la leucemia (en particular del tipo
LLA), las mujeres embarazadas, o que creen estarlo, siempre deben
hacérselo saber a los médicos antes de realizarse exámenes o
procedimientos médicos que involucren el uso de radiación (como los
rayos X).
En los casos muy poco comunes en los que se desarrolla cáncer
debido a un problema genético hereditario, a un tratamiento
anterior contra el cáncer o al uso de drogas inmunosupresoras para
los trasplantes de órganos, los controles regulares permiten
detectar sÃntomas tempranos de la leucemia.
Los sÃntomas de la leucemia
Dado que en los niños que padecen leucemia, los glóbulos
blancos, que son los encargados de luchar contra las infecciones,
presentan defectos, estos niños pueden experimentar mayores
episodios de
fiebre
e infecciones.
También pueden sufrir de anemia porque la leucemia afecta la
producción de glóbulos rojos (que transportan oxÃgeno) por parte de
la médula espinal. Estos factores hacen que los niños luzcan
pálidos y es posible que se cansen demasiado y se queden sin aire
al jugar.
Los niños que tienen leucemia también pueden sangrar y hacerse
moretones con mucha facilidad, experimentan sangrado frecuente en
la nariz o sangran por un tiempo demasiado prolongado después de
una herida leve. Esto se debe a que la leucemia destruye la
capacidad de la médula de producir plaquetas, que son las
encargadas de la coagulación.
La leucemia también puede presentarse con los siguientes
sÃntomas:
- dolor en los huesos o las articulaciones, en ocasiones, con
cojera,
- inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, la ingle
o en otras partes del cuerpo,
- una sensación anormal de cansancio y
- falta de apetito.
En aproximadamente el 12% de los niños con LMA y el 6% de los
niños con LLA, la propagación de la leucemia al cerebro provoca
dolores de cabeza
, convulsiones, problemas de equilibrio y
visión
anormal. Si la LLA se extiende a los ganglios linfáticos ubicados
en el tórax, el agrandamiento de éstos puede ejercer presión en la
traquea y algunos vasos sanguÃneos importantes, lo cual provoca
problemas para respirar y dificulta el flujo sanguÃneo hacia el
corazón y desde éste.
Diagnóstico de la leucemia
El médico de su hijo realizará un examen fÃsico en busca de
señales de infección, anemia, sangrado anormal y ganglios
linfáticos inflamados. El médico también palpará el abdomen de su
hijo para ver si el hÃgado o el bazo están agrandados ya que esto
puede ocurrir como consecuencia de algunos cánceres en niños.
Además de realizar un examen fÃsico, el médico le preguntará si
tiene alguna preocupación o si ha detectado algún sÃntoma. También
estará interesado en el historial de salud del niño y en el de su
familia, en los medicamentos que está tomando, si tiene alergias y
otros detalles de importancia. Esto es lo que se denomina "historia
clÃnica".
Después del examen, el médico solicitará un recuento sanguÃneo
completo para medir la cantidad de glóbulos blancos, glóbulos rojos
y plaquetas presentes en la sangre de su hijo. También se examinará
una muestra de sangre en el microscopio en busca de algunos tipos
especÃficos de células sanguÃneas anormales que suelen estar
presentes en pacientes que sufren de leucemia. Además, se
verificarán las caracterÃsticas quÃmicas de la sangre.
Después, según los resultados del examen fÃsico y de los
análisis de sangre preliminares de su hijo, es posible que se
solicite lo siguiente:
- una aspiración y biopsia de la médula espinal, para lo cual
se toman muestras de la médula ósea (en general, de la parte
posterior de la cadera) para su análisis;
- una biopsia de los ganglios linfáticos, para lo cual se
extraen algunos ganglios y se los examina bajo el microscopio en
busca de células anormales;
- una punción lumbar, para lo cual se extrae una muestra del
lÃquido raquÃdeo de la parte inferior de la espalda y se la
examina en busca de células anormales. Esta punción demostrará si
la leucemia ha alcanzado el
sistema nervioso
central (cerebro y médula espinal).
Se examinan las muestras de médula ósea y ganglios linfáticos, y
se realizan pruebas adicionales a fin de determinar el tipo
especÃfico de leucemia. Además de estas pruebas de laboratorio
básicas, también suelen realizarse evaluaciones de las células, que
incluyen estudios genéticos que permiten distinguir tipos
especÃficos de leucemia, además de ciertas caracterÃsticas de las
células afectadas por la leucemia. Cuando los procedimientos a los
que deben someterse son dolorosos, los niños reciben anestesia o
sedantes.
Tratamiento de la leucemia
Algunas caracterÃsticas de los niños que padecen leucemia, como
la edad y el recuento inicial de glóbulos blancos, permiten
determinar la intensidad necesaria del tratamiento para lograr
mayores probabilidades de cura. Si bien todos los niños con LLA
reciben un tratamiento de quimioterapia, las dosis y las
combinaciones de drogas pueden ser diferentes.
A fin de reducir las probabilidades de que la leucemia ataque el
sistema nervioso central del niño, los pacientes reciben
quimioterapia intratecal, que es la administración de medicamentos
contra el cáncer a través del lÃquido cefalorraquÃdeo que rodea al
cerebro y la médula espinal. En algunos pacientes de alto riesgo,
es posible combinar la quimioterapia intratecal con tratamientos de
radiación, en los que se utilizan rayos de alta intensidad para
reducir el tamaño de los tumores y evitar el crecimiento de las
células cancerÃgenas. Después, los niños deben ser controlados de
cerca por un oncólogo infantil, que es un especialista en cáncer en
niños.
Una vez iniciado el tratamiento, el objetivo es lograr la
remisión
de la leucemia (ausencia de evidencia de células de cáncer en el
cuerpo). Una vez lograda la remisión, suele utilizarse una
quimioterapia de mantenimiento para asegurar la remisión en el
niño. La quimioterapia de mantenimiento se administra en ciclos
durante un perÃodo de 2 a 3 años con el fin de evitar la
reaparición del cáncer. Si no se administra esta quimioterapia
adicional, la leucemia casi siempre vuelve a aparecer. A veces, el
cáncer reaparece aun cuando se ha administrado la quimioterapia de
mantenimiento. En esos casos, es necesario utilizar otras formas de
quimioterapia.
En ocasiones, es posible que sea necesario realizar un
transplante de médula además de (o en lugar de) la quimioterapia.
Todo depende del tipo de leucemia. Durante un trasplante de médula
ósea, se coloca médula ósea sana en el cuerpo del niño.
La quimioterapia intensiva para la leucemia tiene algunos
efectos secundarios de corto plazo, como la caÃda del cabello, las
náuseas y los vómitos, y la posibilidad de tener algunos problemas
de salud en el futuro. Si su hijo recibe tratamiento contra la
leucemia, el equipo encargado del tratamiento contra el cáncer
controlará atentamente a su hijo para detectar la presencia de
estos efectos secundarios.
Pero si se realiza el tratamiento adecuado, el pronóstico de los
niños que padecen leucemia es muy bueno. En algunas formas de
leucemia infantil, el porcentaje de remisión alcanza el 90%. Todos
los niños necesitan, después, quimioterapia de mantenimiento
regular y otros tratamientos a fin de continuar sin cáncer. El
porcentaje de cura general varÃa según las caracterÃsticas
especÃficas de la enfermedad del niño. La mayorÃa de las leucemias
infantiles tienen un porcentaje de remisión muy elevado. Y la
mayorÃa de los niños se pueden curar, es decir lograr una remisión
permanente, de la enfermedad.
Actualizado y revisado por:
Robin Miller, MD
Fecha de revisión: junio de 2007
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