(
Childhood Cancer: Osteosarcoma
)
El osteosarcoma es el tipo de cáncer de hueso más común y el
sexto más frecuente de cáncer infantil. Si bien existen otros tipos
de cáncer que, con el tiempo, se propagan a diferentes partes del
esqueleto, el osteosarcoma es uno de los pocos que comienza en los
huesos y que, a veces, se extiende (por difusión
metastásica
) hacia otros lugares del cuerpo.
Dado que el osteosarcoma se genera a partir de los
osteoblastos
(las células formadoras de huesos), afecta por lo general a los
adolescentes que experimentan estirones de crecimiento. Hay una
mayor incidencia de osteosarcoma en los varones que en las niñas y
la localización más frecuente del osteosarcoma es la rodilla.
La mayorÃa de los osteosarcomas surgen como resultado de errores
impredecibles, y al azar, del ADN de las células formadoras de
huesos durante los perÃodos de intenso crecimiento óseo. En la
actualidad, no existe una manera efectiva de prevenir este tipo de
cáncer. Pero con un diagnóstico y tratamiento adecuados, la mayorÃa
de los niños con osteosarcoma se recuperan.
Quiénes tienen más riesgo de sufrir osteosarcoma infantil
El osteosarcoma predomina principalmente en los adolescentes
varones y hay evidencia que demuestra que los adolescentes con una
altura superior al promedio tienen más probabilidades de contraer
la enfermedad.
Los niños que hayan heredado uno de los
sÃndromes de cáncer poco frecuente
también corren un riesgo mayor de contraer osteosarcoma. Estos
sÃndromes incluyen el
retinoblastoma
(un tumor maligno que se genera en la retina en, por lo general,
niños menores de 2 años) y el
sÃndrome de Li-Fraumeni
(un tipo de mutación genética hereditaria). Como la exposición a la
radiación es uno de los desencadenante de mutaciones del ADN, los
niños que hayan recibido radioterapia para tratar un episodio
anterior de cáncer tienen más probabilidades de contraer
osteosarcoma.
Los sÃntomas del osteosarcoma
Los sÃntomas más comunes del osteosarcoma son el dolor y la
inflamación de las piernas o los brazos del niño. La localización
más frecuente es en los huesos largos del cuerpo, como los que se
encuentran arriba o abajo de la rodilla o en el brazo (cerca de los
hombros). El dolor es más fuerte al hacer ejercicio fÃsico o
durante la noche. Es posible que aparezca un bulto o inflamación en
el área afectada varias semanas después de que comience el dolor.
En el caso del osteosarcoma de las piernas, el niño puede comenzar
a cojear inexplicablemente. En algunos casos, el primer sÃntoma de
la enfermedad es una fractura en el brazo o la pierna, dado que el
cáncer ha debilitado el hueso y lo ha hecho vulnerable a las
quebraduras.
Si su niño o adolescente presenta alguno de los sÃntomas
descritos anteriormente, es importante que vea a un médico.
Diagnóstico del osteosarcoma
Para diagnosticar el osteosarcoma, el médico de su hijo
posiblemente lleve a cabo un examen médico, obtenga una historia
clÃnica detallada y pida que se realicen radiografÃas para detectar
si hubo cambios en la estructura ósea. El médico, probablemente,
pedirá una biopsia ósea para obtener una muestra del tumor y
enviarla a analizar a un laboratorio.
También es posible que el médico le indique hacer una tomografÃa
computada (TC) del área afectada para identificar la zona donde se
llevará a cabo la biopsia y saber si el osteosarcoma se ha
diseminado del hueso a los músculos o la masa adiposa circundantes.
También se suele utilizar la resonancia magnética.
A veces, el médico realiza una biopsia en la cual se utiliza una
aguja larga y hueca para extraer una muestra del tumor. Por lo
general, se administra anestesia local en el área donde se realiza
la biopsia. Otra posibilidad es que el médico pida una "biopsia
abierta", en la cual el cirujano extrae una parte del tumor en la
sala de operaciones mientras el niño se encuentra bajo el efecto de
la anestesia total.
Si se diagnostica un osteosarcoma, el médico pedirá que se haga
una tomografÃa axial computarizada del tórax del niño, un
centellograma óseo y, a veces, más estudios con resonancia
magnética. Estos estudios permitirán determinar si el cáncer se ha
extendido más allá del lugar de origen del tumor. Estas pruebas se
repetirán una vez que haya comenzado el tratamiento y se utilizarán
para determinar su eficacia y si el cáncer se está expandiendo.
Tratamiento del osteosarcoma
El tratamiento del osteosarcoma en niños consiste en someterse a
una cirugÃa (para extirpar las células o tumores cancerosos) y
recibir quimioterapia (el uso de drogas para destruir las células
cancerosas). La cirugÃa suele ser efectiva en la eliminación del
tumor óseo, mientras que la quimioterapia ayuda a eliminar las
células cancerosas que permanecen en el cuerpo.
Tratamiento quirúrgico
Los tratamientos quirúrgicos para el osteosarcoma consisten en
la amputación o en la cirugÃa para salvar la extremidad.
En la actualidad, la mayorÃa de los adolescentes con
osteosarcoma en las piernas o los brazos pueden ser tratados con
una cirugÃa para salvar la extremidad en lugar de tener que
realizar una amputación. Durante la cirugÃa para salvar la
extremidad, sólo se extirpa el osteosarcoma y se deja un hueco en
el hueso que se rellena con un injerto óseo, proveniente, por lo
general, de la pelvis del propio paciente.
Si el cáncer se ha extendido a los nervios y a los vasos
sanguÃneos circundantes al tumor original del hueso, la única
opción es la amputación (cortar y separar parte de la extremidad
junto con el osteosarcoma).
Cuando el osteosarcoma se extiende a los pulmones o a otra parte
del cuerpo, se realiza una operación para extirpar los tumores en
estos lugares distantes.
Quimioterapia
La quimioterapia se utiliza, usualmente, antes y después de la
cirugÃa. Este tratamiento permite eliminar focos de células
cancerosas en el cuerpo; aun aquellos que son tan pequeños que no
se ven en los estudios radiológicos. Los niños o los adolescentes
con osteosarcoma reciben las drogas de quimioterapia en forma
intravenosa (a través de las venas) o de manera oral (por la boca).
Las drogas entran en el torrente sanguÃneo y tienen por objetivo
eliminar el cáncer en partes del cuerpo donde la enfermedad se ha
extendido, como los pulmones u otros órganos.
Efectos secundarios a corto y a largo plazo
La amputación lleva consigo efectos secundarios a corto y a
largo plazo. Por lo general, a un joven le toma de 3 a 6 meses
aprender a usar una pierna o un brazo ortopédico (artificial).
Esto, además, es sólo el comienzo de una rehabilitación psicológica
y social a largo plazo.
Muchas de las drogas que se utilizan en la quimioterapia también
tienen el potencial de desencadenar problemas a corto y a largo
plazo. Los efectos a corto plazo incluyen la anemia, una hemorragia
anormal, una mayor incidencia de infecciones a causa de la
destrucción de la médula, como también daños al riñón e
irregularidades menstruales. Algunas drogas suelen producir
inflamación de la vejiga y sangre en la orina, pérdida de la
audición y daños al hÃgado. Otras suelen causar problemas cardÃacos
y cutáneos. También es posible que, años después de haber hecho
quimioterapia, los pacientes con osteosarcoma tengan más
probabilidades de contraer otro tipo de cáncer.
Posibilidades de cura
Los estudios recientes han demostrado que, cuando el
osteosarcoma no se ha extendido más allá del tumor, las
posibilidades de supervivencia pueden ser del 60% al 80% y dependen
del éxito que se logre con la quimioterapia.
El tratamiento del osteosarcoma que se ha extendido a otras
partes del cuerpo no suele tener tanto éxito. Además, un niño cuyo
osteosarcoma se localiza en un brazo o en una pierna, por lo
general, tiene mayores posibilidades de supervivencia que aquel
cuyo cáncer compromete las costillas, los omóplatos, la columna o
la cadera.
Nuevos tratamientos
Continuamente se desarrollan e investigan nuevas drogas para
utilizarse en quimioterapia. Otras investigaciones se concentran en
el papel que cumplen ciertos factores de crecimiento en el
desarrollo del osteosarcoma. Estos estudios pueden utilizarse para
crear nuevos medicamentos que permitan desacelerar estos factores
de crecimiento a fin de tratar el cáncer.
Para los osteosarcomas que no se pueden extirpar
quirúrgicamente, se están probando, en este momento, tratamientos
que utilizan nuevas combinaciones de quimioterapia y radiación
localizada de dosis elevadas.
Revisado por:
Donna Patton, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2005
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