(
Going to the Emergency Room
)
Cuando su hijo enferme o se lesione, es natural que usted se
asuste y se dirija sin dilación al servicio de urgencias del
hospital más cercano, porque usted sabe que allà le atenderán,
independientemente de la hora, el dÃa o la gravedad del problema de
salud que tenga su hijo. En algunos casos, se tratará de una
verdadera urgencia médica y el servicio de urgencias médicas de un
hospital será el lugar más adecuado adonde acudir. En otros casos,
la enfermedad o lesión de su hijo podrá ser atendida en un centro
de urgencias, o su tratamiento podrá esperar hasta que pueda verlo
el pediatra.
Cuando tenga que acudir al servicio de urgencias de un hospital,
es importante que sepa qué puede esperar cuando llegue allÃ. Saber
con qué puede encontrarse con antelación puede contribuir a que la
experiencia sea un poco menos estresante, tanto para usted como
para el niño.
Encontrar el servicio de urgencias adecuado en el momento
adecuado
Pregúntele al pediatra de su hijo qué deberÃa hacer -y a qué
servicio de urgencias deberÃa ir- antes de encontrarse en una
situación en que necesite ese tipo de servicios. El pediatra le
dirigirá al servicio de urgencias hospitalarias más cercano a su
domicilio o al del hospital donde él atiende pacientes
regularmente.
Pero, en caso de urgencia médica, ¿deberÃa llevar a su hijo al
servicio de urgencias de un hospital infantil? Al estar
especializados en la atención médica de niños, los hospitales
infantiles disponen del personal y de las instalaciones más
adecuadas para tratar a la población infantil. O se que, si su hijo
tiene una urgencia médica y hay un hospital infantil cerca de su
domicilio, hará bien en llevarlo allÃ. Si no hay ningún hospital
infantil cerca de su domicilio, el hospital más cercano podrá
proporcionarle probablemente los cuidados médicos que necesita su
hijo. Si, por cualquier motivo, ese hospital no dispusiera de las
infraestructuras necesarias para tratar el problema de salud
especÃfico de su hijo, los médicos lo organizarán todo para que
trasladen al niño a un centro que esté bien equipado.
Prepararse para ir al servicio de urgencias
Cuando vaya al servicio de urgencias, es importante que sepa
describir bien los sÃntomas que presenta su hijo. También es
importante que conozca la historia médica del niño -alergias,
enfermedades que ha pasado, lesiones que ha sufrido, intervenciones
a que se ha sometido o problemas de salud de carácter crónico. Es
posible que se sepa la historia médica de su hijo al dedillo. Pero
considere la posibilidad de escribirla, lo que puede resultarle de
gran utilidad cuando lo dominen los nervios en medio del caos de
una urgencia médica. Además, tener la historia médica de su hijo
por escrito en su casa permitirá que cualquier persona que cuide de
su hijo -como un canguro- disponga de ella en caso de que tenga que
llevar al niño a un servicio de urgencias.
La historia médica deberÃa incluir:
- medicamentos que está tomando el niño
- alergias
- hospitalizaciones previas
- intervenciones quirúrgicas previas
- enfermedades
- antecedentes familiares relevantes.
Si lleva a su hijo al servicio de urgencias porque ha ingerido
determinado medicamento o producto de limpieza, lleve consigo lo
que haya ingerido. Asà ayudará a los médicos a determinar qué tipo
de tratamiento necesita el niño. Si su hijo se ha tragado un
objeto, lleve consigo otro ejemplar del mismo objeto, si es
posible.
En cualquier servicio de urgencias, a menos que se trate de una
urgencia realmente crÃtica, prepárese para esperar. Considere la
posibilidad de llevarse algo con que entretenerse durante la
espera, como libros, revistas, labores de media o facturas para
organizar. Es una buena idea llevar papel y bolÃgrafo para anotarse
cualquier pregunta que se le ocurra hacerle al médico. Lleve
también cosas para mantener ocupado a su hijo, como lápices de
colores, libros, juguetes y objetos de apego que le reconforten y
le den seguridad como, por ejemplo, su peluche favorito.
Si cree que hay alguna posibilidad de que ingresen a su hijo en
el hospital después de la visita, tal vez le interese llevar
consigo una muda de ropa y un cepillo de dientes tanto para su hijo
como para usted.
La mayorÃa de servicios de urgencias disponen de servicios de
traducción o de personas que pueden ayudar a traducir lo que dicen
los médicos. Si usted no habla inglés con fluidez, considere la
posibilidad de ir acompañado de un familiar o amigo que pueda hacer
de traductor entre usted y el personal sanitario.
Qué puede esperar en un servicio de urgencias
No hay forma alguna de predecir cuánto tiempo tendrá que esperar
hasta que le atiendan en un servicio de urgencias hospitalarias. Si
su hijo tiene un problema médico grave, puede estar seguro de que
el personal le administrará los cuidados médicos necesarios de
forma inmediata. Puesto que los médicos priorizan las lesiones y
enfermedades más graves, atendiéndolas en primer lugar, hay muchas
probabilidades de que, si su hijo presenta un problema leve, tengan
que esperar más tiempo. Incluso aunque la sala de espera esté
vacÃa, usted tendrá que esperar si las salas de exploración y de
curas están llenas de personal médico y de enfermerÃa que está
atendiendo casos particularmente graves.
Mientras esperen a que los atiendan, existe la posibilidad de
que usted -y su hijo- vean entrar en el servicio de urgencias a
algunas personas gravemente enfermas o lesionadas. Es posible que
la visión y los sonidos que emitirán esas personas asusten a su
hijo, de modo que asegúrele que el servicio de urgencias es el
mejor lugar donde pueden estar esas personas y donde los médicos
les ayudarán a encontrarse mejor. Puede incluso ponerle un ejemplo
de algún momento en que su hijo o alguien que él conoce se hizo una
lesión importante y, por mucho que se asustó en aquel momento, todo
se solucionó tras recibir los cuidados médicos adecuados y se acabó
encontrando mejor.
Al poco tiempo de llegar al servicio de urgencias, probablemente
su hijo será atendido por un miembro del personal de enfermerÃa,
quien le preguntará por los sÃntomas que presenta el niño, evaluará
sus signos vitales y hará una rápida evaluación de su estado. Este
reconocimiento rápido inicial ayudará a determinar cuánto tiempo
tendrá que esperar su hijo hasta que pueda visitarlo el médico.
Cuando esté en el servicio de urgencias, es una buena idea
anotar la información importante sobre la visita. Llevar a un hijo
a un servicio de urgencias puede imponer y estresar bastante a un
padre, lo que puede dificultar que recuerde algunos detalles que
podrÃa necesitar más adelante, como los nombres de los médicos que
han atendido al niño, lo que han dicho sobre su enfermedad o
lesión, los medicamentos o tratamientos que le han administrado y/o
recetado y las indicaciones sobre los cuidados que deberá recibir
en casa y sobre las visitas de seguimiento que se deberán
hacer.
Si lleva a su hijo al servicio de urgencias de un hospital en
fin de semana o por la noche, es posible que el especialista que
deberÃa ver al niño no esté presente en ese momento, pero no se
preocupe: si el problema de su hijo requiere un especialista, lo
llamarán. Si necesita que lo intervengan quirúrgicamente y en ese
momento no hay ningún cirujano, también contactarán con él.
En muchos casos, el médico que trate a su hijo en el servicio de
urgencias hospitalarias se pondrá en contacto con el médico de
familia o el pediatra que lleva habitualmente al niño después de la
visita. Si su hijo tiene que ingresar en el hospital desde el
servicio de urgencias, el médico del servicio de urgencias
informará sobre ello al médico que lleva habitualmente al niño.
Algunos servicios de urgencias entregan un documento escrito o
generado por ordenador sobre la visita o bien un fax para informar
al médico que lleva habitualmente al niño. Lleve consigo una copia
de los documentos que le den a la salida del servicio de urgencias
en la próxima visita pediátrica de su hijo.
Revisado por:
Kate M. Cronan, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2006
Note: All information is for educational purposes only. For specific medical advice,
diagnoses, and treatment, consult your doctor.
© 1995-2009 The Nemours Foundation/KidsHealth. All rights reserved.