(
Staying Safe While in the Water
)
Las piscinas, lagos, estanques y playas pueden ser excelentes
oportunidades para el disfrute veraniego, aparte de ofrecer un
fresco alivio del calor. Pero el agua también puede ser peligrosa
para los niños si no se adoptan las precauciones adecuadas. Casi
1.000 niños pierden la vida cada año por ahogamiento. Y la mayorÃa
de ahogamientos tienen lugar en piscinas domésticas.
La buena noticia es que hay muchas maneras para garantizar
la seguridad de su hijo cuando esté en el agua bajo su supervisión
y asegurarse de que, cuando crezca, adopte las precauciones
necesarias para cuando usted no esté presente.
¿Cómo puedo garantizar la seguridad de mi hijo?
Los niños necesitan una constante supervisión cuando están en o
cerca del agua -independientemente de que el agua esté en una
bañera, una piscinita infantil, un estanque de peces ornamentales,
una gran piscina, un balneario, la playa o un lago.
Los niños pequeños son especialmente vulnerables -se pueden
ahogar en menos de 6 cm. de agua. Esto significa que se puede
producir un ahogamiento cuando uno menos se lo espera -en el
fregadero, el lavabo, la taza del inodoro, una fuente, un cubo
lleno de agua, una piscina inflable o cualquier pequeño contenedor
o receptáculo de agua que haya en el entorno doméstico, como una
acequia llena de agua de lluvia. Observe atentamente a su hijo
cuando esté dentro o cerca del agua.
Es una buena idea que, si usted no sabe nadar, aprenda a
hacerlo, y que si su hijo tiene más de 4 años, aprenda también
(infórmese en los clubes de natación de su localidad sobre cursos
de natación impartidos por instructores calificados). De todos
modos, no asuma que, solo porque su hijo sabe nadar, no corre
ningún riesgo de ahogamiento. Es importante que usted supervise a
su hijo mientras está en el agua, independientemente de destreza en
su nivel de natación.
Invierta en un dispositivo de flotación (chalecos salvavidas)
que sea de la talla de su hijo y que esté aprobado por la Guardia
Costera de EE.UU. o por las autoridades de navegación de su paÃs, y
utilÃcelo siempre que el niño esté cerca del agua. Lea las
recomendaciones sobre peso y estatura de la etiqueta y pÃdale a su
hijo que se lo pruebe para ver si le ajusta bien. Para niños
menores de cinco años, elija un chaleco provisto de correa entre
las piernas y soporte para la cabeza -el cuello rÃgido le mantendrá
la cabeza erguida y la cara fuera del agua. Los chalecos inflables
y los flotadores para los brazos, o manguitos, no son una
protección eficaz contra los ahogamientos.
En casa y en la piscina
La seguridad relacionada con el agua empieza en casa.
El cuarto de baño está lleno de peligros potenciales para un
niño pequeño. No deje nunca a un niño pequeño solo en el cuarto de
baño, sobre todo dentro de la bañera -aunque el niño parezca estar
bien erguido y sujeto en una bañerita para bebés. Guarde en un
armario el secador de pelo o cualquier otro aparato eléctrico para
evitar riesgos de electrocución.
El agua caliente también puede ser peligrosa, sobre todo para
niños menores de 5 años. Los niños pequeños tienen la piel más fina
que los niños mayores y los adultos, lo que determina que se quemen
más fácilmente. Solo 3 segundos de exposición a un chorro de agua
caliente (a 60º C) puede provocarles quemaduras de tercer
grado.
Usted puede reducir el riesgo de quemaduras regulando el
termostato de la caldera o termo de su casa a menos de 49º C y
probando siempre la temperatura del agua con la muñeca o el codo
antes de meter a su hijo en la bañera.
Fuera de su casa, su perspicacia puede desempeñar un papel
fundamental en la prevención de accidentes relacionados con el
agua. Averigüe en qué lugares de su vecindario se encuentran los
riesgos relacionados con el agua. ¿Qué vecinos tienen piscina o
jacuzzi al aire libre? ¿Dónde están las acequias, estanques o
riachuelos que podrÃan atraer a los niños? Informe a los vecinos
que tengan piscina de que tiene un hijo de corta edad y pÃdales que
mantengan las verjas o puertas de acceso a la piscina cerradas con
llave.
Si tiene piscina en casa
Tener una piscina, estanque, jacuzzi o bañera de agua caliente
en su propiedad es una tremenda responsabilidad en lo que se
refiere a las cuestiones de seguridad.
Las bañeras de agua caliente pueden ser sumamente relajantes
para los adultos, pero los niños pueden calentarse hasta niveles
peligrosos e incluso se pueden ahogar, de modo que es mejor que no
permita que los niños las utilicen. Tener una verja (que rodee la
piscina, bañera o jacuzzi) entre el agua y su casa es la mejor
inversión que puede hacer. Esta sencilla medida puede ser de gran
utilidad para prevenir posibles ahogamientos.
Según la Consumer Product Safety Commission (CPSC) de EE.UU.,
las verjas deberÃan cumplir los siguientes requisitos de
seguridad:
- La verja debe medir por lo menos 130 cm. de alto y carecer de
base o pasamanos a los que los niños se podrÃan encaramar.
- Las barras o tablillas de la verja deben distar entre sÃ
menos de 110 mm. para que los niños no se puedan colar por los
huecos o, si se trata de una alambrada de tela metálica, las
aberturas no deben superar los 50 mm.
- La verja debe cerrarse automáticamente y el pestillo o cierre
de seguridad debe estar fuera del alcance de los niños.
Hay otros dispositivos de seguridad para piscinas, como las
cubiertas y las alarmas, que también puede adquirir, pero la
Academia Americana de PediatrÃa (AAP) declaro de que no se ha
demostrado su eficacia para evitar los ahogamientos de niños muy
pequeños. La AAP recomienda insistentemente instalar verjas de
seguridad alrededor de las piscinas como mejor medida de
protección.
Fomente la precaución en su hijo
Es importante que enseñe a su hijo el comportamiento adecuado en
la piscina y otros espacios donde haya agua, y que se asegure de
adoptar también usted las precauciones adecuadas.
Los niños no deberÃan corretear y empujarse alrededor de la
piscina y nunca deberÃan sumergirse en las áreas que no están
especÃficamente marcadas a tal efecto. Si empeora el tiempo (sobre
todo si hay rayos), deberÃan salir de la piscina inmediatamente.
Enséñele también a su hijo que deberÃa contactar con el socorrista
o un adulto en caso de emergencia.
Sobre todo, supervise a su hijo constantemente. No dé por
sentado que, solo porque su hijo ha hecho un curso de natación o
lleva algún dispositivo de flotación, como una cámara de aire o un
barca o balsa inflable, no corre ningún riesgo de ahogamiento. Si
usted está en una fiesta, es muy fácil que se distraiga, de modo
que designe a un adulto para que se responsabilice de supervisar el
comportamiento del niño. Si deja a su hijo con otra persona para
que le haga de canguro, asegúrese de que esa persona conoce las
normas de la piscina.
Los segundos importan mucho en las emergencias relacionadas con
el agua, de modo que es una buena idea que se lleve un teléfono
inalámbrico o un móvil cuando controle a su hijo mientras juega en
el agua o alrededor del agua. Tener prefigurado como número de
discado directa el 911 o el número del servicio de Urgencias local
también le permitirá ahorrarse preciosos segundos. Si recibe una
llamada mientras está supervisando a su hijo, sea breve para evitar
distraerse.
Una vez haya instalado todos los accesorios de seguridad, vuelva
a inspeccionar su casa en busca de posibles peligros relacionados
con el agua y planifique qué hacer en caso de emergencia. Aprenda
técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) (las demás personas
que se queden al cuidado de su hijo también deberÃan aprenderlas) y
asegúrese de que dispone de un buen equipo de seguridad, como los
dispositivos de flotación para situaciones de emergencia, que están
a mano y en buen estado siempre que vayan en barco o a nadar. Pegue
los números de emergencia en todos los teléfonos de la casa e
introdúzcalos en las memorias de todos los móviles y asegúrese de
que los canguros saben cómo acceder a ellos. Cuando su hijo acabe
de jugar en la piscina al final de la jornada, asegúrese de recoger
todos sus juguetes acuáticos. Hay niños que se han ahogado
intentando sacar los juguetes que se habÃan quedado olvidados en la
piscina.
Usted deberÃa seguir adoptando precauciones relacionadas con la
seguridad en o cerca del agua incluso después de que concluya el
verano y la temporada de bañarse en la piscina. Las cubiertas para
piscinas no son seguras; muchos niños intentan andar sobre las
piscinas durante los meses de invierno y se quedan atrapados bajo
la cubierta. Asimismo, las piscinas, estanques y riachuelos helados
son áreas de juego sumamente tentadoras para un niño, de modo que
mantenga la verja que rodea la piscina cerrada con llave fuera de
temporada y enseñe a su hijo a mantenerse alejado del agua cuando
no hay supervisión. Si usted tiene una piscina por sobre el nivel
del suelo, es una buena idea cerrar o bloquear el paso a la
escalera o extraerla fuera de temporada.
En lagos, estanques y playas
En primer lugar, enseñe a su hijo a no nadar nunca sin compañÃa.
Nadar en grupo es una buena forma de asegurarse de que siempre
habrá alguien que estará pendiente de su hijo. Asegúrese de que su
hijo entiende que nadar en una piscina es distinto que hacerlo en
un lago o en el mar -cada tipo de actividad se asocia a sus propios
riesgos. He aquà algunos consejos:
En un lago o estanque
- No permita que su hijo nade sin la supervisión de un adulto
-los lagos y estanques suelen ser poco profundos en la
orilla pero aumentar súbitamente la profundidad en cuanto uno se
aleja un poco de la orilla.
- En el suelo de los estanques y lagos puede haber rocas con
aristas afiliadas, cristales rotos o desperdicios.
- Asegúrese de que su hijo lleva los pies protegidos, con
zapatillas de agua, sandalias de plástico o similares, incluso
para nadar.
- Esté alerta por si su hijo se enganchara una pierna o brazo
en algún hierbajo o alga.
- La mayorÃa de los accidentes que ocurren mientras se viaja en
barca, sobre todo entre adolescentes, están relacionados con el
consumo de alcohol. Cuando usted y su familia vayan en barca,
seleccione un conductor que no beba alcohol. Asegúrese de que su
hijo conoce los riesgos que entraña el alcohol y los que entraña
el agua.
En la playa
Enseñe a su hijo que solo debe nadar en el mar cuando haya un
socorrista cerca. No le deje nadar ni nade usted cerca de espigones
o rocas porque un movimiento repentino del agua podrÃa arrastrarles
y hacerles chocar contra ellos.
- A diferencia de las aguas tranquilas de una piscina, el mar
tiene peligros adicionales como las corrientes, mareas y resacas.
Busque al socorrista de la playa y pregúntele sobre el estado del
mar en cuanto lleguen a la playa.
- No deje nadar a su hijo cuando haya olas fuertes, resaca o
mala mar, y dÃgale que no dé nunca la espalda a las olas porque
una ola repentina podrÃa revolcarlo fácilmente.
- Enseñe a su hijo que, si se ve inmerso en una fuerte
corriente o arrastrado por la resaca, intente nadar paralelamente
a la orilla o bien mantenerse a flote y llamar o hacer gestos al
socorrista.
- Las picaduras de medusa pueden ser dolorosas, de modo que
dÃgale a su hijo que se aleje de ellas cuando esté en el agua y
que informe a un adulto si le pica alguna.
Independientemente de que se esté bañando en la playa o en un
lago, enséñele a su hijo a salir del agua si empeora el tiempo,
sobre todo cuando caigan rayos.
Seguridad en los parques acuáticos
Los parques acuáticos pueden hacer las delicias de los niños,
siempre y cuando se respeten las normas de seguridad. Antes de ir,
infórmese sobre si el parque está supervisado por socorristas
calificados. Una vez allÃ, lea todas las señales y letreros de
aviso antes de dejar subir a su hijo a ninguna atracción (muchas de
ellas tienen requisitos relacionados con la edad, estatura, peso o
estado de salud). Enseñe a su hijo a seguir todas las normas de
seguridad e indicaciones que le dé el personal del parque, como
andar en vez de correr y bajar siempre por los toboganes en la
posición correcta -los pies primero y la cabeza erguida. Que el
niño lleve puesto un chaleco salvavidas aprobado por la Guardia
Costera de EE.UU. también es una buena idea.
Infórmese bien de qué atracciones son apropiadas para la edad y
el nivel de desarrollo de su hijo. Por ejemplo, las piscinas de
olas pueden pasar en un abrir y cerrar de ojos de las aguas
calmadas a las aguas picadas, haciendo pasar un mal trago hasta a
un buen nadador. Los niños pequeños pueden sentirse intimidados por
otros de más edad cuando estos últimos empiecen a salpicarle agua y
a jugar a lo bruto.
Qué hacer en caso de emergencia
Cuando pierda de vista a su hijo, antes que nada, mire siempre
dentro de la piscina. La supervivencia en caso de ahogamiento
depende de un rápido rescate y de un pronto restablecimiento de la
funcÃon respiratoria.
Si ve a su hijo en el agua, sáquelo inmediatamente de allÃ
mientras pide ayuda a gritos. Compruebe si el niño no tiene
obstruidas las vÃas respiratorias. Si el niño no respira, aplique
inmediatamente las técnicas de RCP.
Si, transcurrido un minuto, no consigue que el niño vuelva a
respirar, marque el 911 para solicitar atención médica urgente y
siga aplicando las técnicas de RCP. Si el niño empieza a respirar,
colóquelo de costado. (Esto ayuda a mantener abiertas las vÃas
respiratorias y a eliminar el lÃquido inhalado para evitar posibles
atragantamientos.) Asimismo, marque el número de emergencias y siga
las instrucciones que le dé el operador.
Consejos de seguridad relacionada con el agua para bebés
El ahogamiento, a pesar de ser lo más preocupante, no es la
única preocupación que puede tener un padre cuando un bebé se
expone al agua. Los lactantes son particularmente vulnerables a las
enfermedades transmitidas por el agua. Después de bañar a un bebé
en una piscina, séquele las orejas con cuidado utilizando una
toallita o una bolita de algodón para evitar que desarrolle una
otitis externa, coloquialmente conocida cono "
otitis de nadador
" (una infección de oÃdo que ocurre cuando queda agua atrapada
dentro del conducto auditivo). Después de bañarlo en la piscina, es
una buena idea lavar el cuerpo del bebé con un jabón suave y el
pelo con un champú suave para eliminar los productos quÃmicos que
lleva el agua de piscina.
Las aguas cuya temperatura es inferior a 29º C pueden provocar
que los bebés pierdan calor corporal rápidamente, colocándolos en
situación de riesgo de hipotermia (cuando la temperatura corporal
baja por debajo de lo normal). Cuando un bebé empiece a temblar y/o
se le empiecen a poner los labios azules, se deberá sacar
inmediatamente del agua, secar y envolver en una toalla.
Los lactantes también pueden contagiar enfermedades en las
piscinas. El parásito
Cryptosporidium
, que normalmente vive en el tubo digestivo y se encuentra en las
heces, puede acabar en el agua de piscina, al producirse escapes en
los pañales no impermeables. Al ser tragado por otros bañistas, el
parásito puede provocar una fuerte diarrea, náuseas, vómitos,
pérdida de peso y deshidratación.
Lo más seguro es que no bañe a su bebé en piscinas públicas
hasta que el pequeño domine el control de esfÃnteres. Si decide dar
un chapuzón a su bebé en una piscina pública, utilice solo pañales
impermeables y cámbiele los pañales frecuentemente (¡pero no al
lado de la piscina!), lavando bien al bebé en cada cambio. No deje
que un niño con diarrea o alguna
enfermedad gastrointestinal
se bañe en la piscina durante la enfermedad y durante las dos
semanas inmediatamente posteriores. Si hace poco que su hijo ha
aprendido a controlar los esfÃnteres, pregúntele frecuentemente si
quiere ir al lavabo.
Jugar en el agua puede ser una experiencia muy divertida, aparte
de una buena forma de hacer ejercicio. Disfrutará más si conoce y
practica regularmente todas estas precauciones de seguridad.
Actualizado y revisado por:
Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: agosto de 2008
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