(
Blood
)
Todo el mundo sabe que no podemos vivir sin sangre. Sin ella,
nuestros órganos no podrÃan obtener el oxÃgeno y los nutrientes que
necesitan para sobrevivir y funcionar, no podrÃamos regular la
temperatura corporal, calentándonos o enfriándonos cuando lo
necesitáramos, no podrÃamos luchar contra las infecciones y no
podrÃamos deshacernos de nuestros productos de desecho. Sin
suficiente sangre, nos debilitarÃamos hasta morir.
Entonces, ¿cómo hace todas esas cosas la sangre exactamente?
¿Cómo se fabrica y de qué está compuesta? ¿Cómo coagula?
Encontrarás respuestas a todas estas preguntas y a muchas más en
este artÃculo sobre ese fluido tan misterioso e imprescindible para
la vida denominado sangre.
¿Qué es la sangre y qué funciones desempeña?
Hay dos tipos de vasos sanguÃneos que transportan la sangre a
través nuestros cuerpos. Las arterias llevan sangre oxigenada o
"limpia" (sangre que ha recibido oxÃgeno al pasar por los pulmones)
la cual es bombeada desde el corazón al resto del cuerpo. Las venas
llevan la sangre "sucia" desde el resto del cuerpo hasta el corazón
y los pulmones, donde vuelve a ser oxigenada. Cuando te bombea el
corazón, puedes notar cómo la sangre corre por tu cuerpo en los
puntos donde se suele tomar el pulso -como el cuello y la cara
interna de la muñeca- donde grandes arterias llenas se sangre pasan
cerca de la superficie de la piel.
La sangre que recorre esta red de venas y arterias se denomina
sangre entera o completa
. La sangre entera contiene los siguientes tres tipos de células
sanguÃneas:
- glóbulos rojos
- glóbulos blancos
- plaquetas
Estos tres tipos de células sanguÃneas se fabrican
mayoritariamente en la médula ósea (el tejido blando que hay en el
interior de los huesos), especialmente en la médula ósea de la
columna vertebral, las costillas, la pelvis, el cráneo y el
esternón (el hueso que hay en el centro del pecho, entre las
costillas). Estas células viajan por el sistema circulatorio
suspendidas en un lÃquido amarillento denominado
plasma
. El plasma contiene un 90% de agua, asà como nutrientes,
proteÃnas, hormonas y productos de desecho. La sangre entera es una
mezcla de células sanguÃneas y plasma.
Los glóbulos rojos (también denominados
eritrocitos
) tienen forma de disco aplanado y ligeramente dentado. Contienen
una proteÃna rica en hierro denominada
hemoglobina
. La sangre adquiere su color rojo intenso cuando la hemoglobina de
los glóbulos rojos absorbe oxÃgeno al pasar por los pulmones. A
medida que la sangre circula por el cuerpo, la hemoglobina va
liberando oxÃgeno a los tejidos. El cuerpo contiene más glóbulos
rojos que cualquier otro tipo de célula, y cada glóbulo rojo vive
aproximadamente 4 meses. Cada dÃa tu cuerpo produce nuevos glóbulos
rojos para sustituir a los que mueren o se pierden, por ejemplo,
cuando te haces un corte.
Los glóbulos blancos (también denominados
leucocitos
) son una pieza clave del sistema de defensa que tiene tu cuerpo
para defenderse de las infecciones. Pueden entrar y salir del
torrente sanguÃneo para llegar a los tejidos infectados. La sangre
contiene muchos menos glóbulos blancos que rojos, aunque el cuerpo
puede aumentar la producción de glóbulos blancos cundo se declara
una infección. Hay muchos tipos de glóbulos blancos y pueden vivir
de solo unos pocos dÃas a varios meses. En la médula ósea se forman
constantemente nuevos glóbulos rojos y blancos.
En la lucha contra las infecciones participan diversas células
sanguÃneas. Dos tipos de glóbulos blancos, denominados
granulocitos
y
linfocitos
, circulan por los vasos sanguÃneos. Luchan contra gérmenes como
las bacterias y los virus y también pueden intentar destruir
aquellas células que se han infectado o que han mutado,
transformándose en células cancerosas.
Ciertos tipos de glóbulos blancos producen anticuerpos, unas
proteÃnas especiales que reconocen los materiales extraños y ayudan
al cuerpo a destruirlos o neutralizarlos. Cuando una persona tiene
una infección, su determinación de glóbulos blancos (la cantidad de
este tipo de células presente en determinado volumen de sangre)
suele ser más elevada que cuando está sana porque su cuerpo produce
una mayor cantidad de este tipo de células para combatir la
infección. Una vez el cuerpo de una persona se ha tenido que
enfrentar a determinado tipo de agente infeccioso o germen, sus
linfocitos "recuerdan" cómo fabricar los anticuerpos especÃficos
que atacarán rápida y especÃficamente a ese germen en cuanto se
vuelva a producir la infección.
Las plaquetas (también denominadas
trombocitos
) son células diminutas de forma ovalada que se fabrican en la
médula ósea. Contribuyen al proceso de coagulación. Cuando se rompe
un vaso sanguÃneo, las plaquetas se concentran en la zona afectada
y ayudan a sellar la rotura para frenar la hemorragia o sangrado.
Las plaquetas solamente sobreviven unos 9 dÃas en el torrente
sanguÃneo y son sustituidas constantemente por nuevas células.
La sangre también contiene unas proteÃnas denominadas
factores de coagulación
, que son cruciales en el proceso de coagulación. A pesar de que
las plaquetas bastan para taponar pequeñas roturas de vasos
sanguÃneos y frenar temporalmente el sangrado, para que se forme un
coágulo sólido y estable, es necesaria la participación de los
factores de coagulación.
Las plaquetas y los factores de coagulación trabajan codo con
codo para formar coágulos sólidos que permitan frenar hemorragias y
cerrar heridas, cortes y rasguños, asà como impedir posibles
hemorragias tanto en el interior como en la superficie del cuerpo.
El proceso de coagulación es como un rompecabezas desarmado. Cuando
la última parte está en su sitio, se produce el coágulo -pero si
falta alguna de las piezas anteriores, las últimas piezas del
rompecabezas no pueden colocarse en su sitio.
Cuando se lesionan (o cortan) vasos sanguÃneos de gran tamaño,
es posible que el cuerpo no sea capaz de "autorrepararse". En estos
casos, se utilizan vendas, puntos o grampas para controlar la
hemorragia.
Aparte de células sanguÃneas y factores de coagulación, la
sangre contiene otras sustancias importantes, como los nutrientes
de los alimentos que han sido procesados por el sistema digestivo.
La sangre también transporta las hormonas que liberan las glándulas
endocrinas hasta las partes del cuerpo donde ejercerán su
función.
La sangre es esencial para tener buena salud porque el correcto
funcionamiento del organismo depende de que sus miles de millones
de células reciban un aporte regular y constante de alimento y
oxigeno. ¡Ni siquiera el corazón podrÃa sobrevivir sin que la
sangre fluyera por los vasos sanguÃneos que nutren sus paredes
musculares! La sangre también transporta dióxido de carbono y otros
materiales de desecho hasta los pulmones, los riñones y el sistema
digestivo, que se encargan de expulsar al exterior los productos de
desecho.
Un rasgo interesante de la sangre es que las células sanguÃneas
y algunas de las proteÃnas especiales que contiene la sangre pueden
ser reemplazadas o suplementadas mediante transfusiones de sangre,
un proceso consistente en que una persona da sangre a otra. Ademas
de recibir transfusiones de sangre entera, una persona también
puede recibir transfusiones de un componente sanguÃneo en
particular que necesite especÃficamente. Por ejemplo, una persona
puede recibir mediante transfusión solo plaquetas, glóbulos rojos o
factores de coagulación. Cuando una persona dona sangre, la sangre
entera se puede separar en sus distintas partes para hacer
transfusiones parciales.
Problemas relacionados con la sangre
La mayor parte del tiempo, la sangre funciona correctamente, sin
problemas, pero a veces los trastornos o problemas sanguÃneos
provocan enfermedades en algunos niños y jóvenes. Las enfermedades
sanguÃneas que más suelen padecer los niños pueden afectar a
cualquiera de los tres tipos de células sanguÃneas (glóbulos rojos,
glóbulos blancos o plaquetas) o a los tres a la vez. Y también hay
enfermedades sanguÃneas que afectan a las proteÃnas y a las
sustancias quÃmicas plasmáticas que participan en el proceso de
coagulación.
Algunas de las enfermedades y trastornos que afectan a la sangre
son los siguientes:
Enfermedades de los glóbulos rojos
El trastorno que afecta a los glóbulos rojos más frecuente entre
los niños y jóvenes es la
anemia
, que consiste en tener una cantidad de glóbulos rojos en la sangre
inferior a la normal. La anemia va acompañada de una reducción de
la cantidad de hemoglobina presente en la sangre. Los sÃntomas de
la anemia -tales como palidez, debilidad, frecuencia cardiaca
acelerada y retraso del crecimiento en lactantes y niños- se deben
a que la sangre tiene una capacidad reducida para transportar
oxÃgeno a los tejidos. Las causas de la anemia se pueden agrupar en
dos categorÃas principales: las que obedecen a una producción
insuficiente de glóbulos rojos y las que obedecen a una destrucción
excesivamente rápida de glóbulos rojos. En los casos más graves de
anemia crónica, asà como cuando una persona pierde una gran
cantidad de sangre, puede ser necesario hacerle una transfusión de
glóbulos rojos o de sangre entera.
-
Anemia provocada por una producción insuficiente de
glóbulos rojos
Existen diversos trastornos que pueden provocar una producción
insuficiente de glóbulos rojos:
-
Anemia ferropénica (ferropénica significa por
deficiencia de hierro).
La anemia ferropénica es el tipo más frecuente de anemia, y
afecta a niños y adolescentes de cualquier edad que llevan una
dieta baja en hierro o que han perdido muchos glóbulos rojos (y
el hierro que estos contienen) debido a una hemorragia. Los
bebés prematuros, los lactantes y los niños insuficiente o
inadecuadamente alimentados, las adolescentes que tienen las
menstruación y las personas que tienen pérdidas constantes de
sangre debido a alguna enfermedad o trastorno, como la
enfermedad intestinal inflamatoria, son especialmente proclives
a padecer este tipo de anemia.
-
Intoxicación por plomo.
Cuando el plomo se introduce en el cuerpo, la mayor parte de
esta sustancia es absorbida por los glóbulos rojos, donde puede
interferir con la producción de hemoglobina, pudiendo provocar
una anemia. La intoxicación por plomo también puede afectar -y
a veces lesionar permanentemente- otros tejidos corporales,
incluyendo el cerebro y el sistema nervioso. Aunque en EE.UU.
la intoxicación por plomo es mucho menos frecuente en la
actualidad que en el pasado, sigue siendo un problema en muchas
grandes ciudades, especialmente en los lugares donde los niños
pequeños pueden ingerir desconchados de pintura o polvo
desprendidos de las paredes de edificios antiguos pintados con
pinturas que contienen plomo.
-
Anemia provocada por una enfermedad crónica.
Los niños que padecen enfermedades crónicas (como el cáncer o
la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana) a
menudo desarrollan anemia como complicación de estas
enfermedades.
-
Anemia provocada por una enfermedad renal.
Los riñones producen eritropoyetina, una hormona que estimula
la producción de glóbulos rojos en la médula ósea. Las
enfermedades renales pueden interferir con la producción de
esta hormona.
-
Anemia provocada por la destrucción excesivamente rápida
de glóbulos rojos
Cuando los glóbulos rojos se destruyen más deprisa de lo normal
debido a una enfermedad (este proceso se denomina
hemólisis
), la médula ósea intentará compensarlo aumentando la producción
de glóbulos rojos. Pero, si los glóbulos rojos son destruidos más
deprisa de lo que son sustituidos, la persona desarrollará
anemia. Existen varias causas de la destrucción incrementada de
glóbulos rojos que pueden afectar a los jóvenes:
-
Deficiencia de G6PD.
La G6PD (Glucosa -6- fosfato deshidrogenasa; las siglas
proceden del inglés) es una enzima que ayuda a proteger a las
glóbulos rojos de los efectos destructivos de ciertas
sustancias quÃmicas presentes en la comida y los medicamentos.
Cuando una persona padece una deficiencia de esta enzima, esas
sustancias quÃmicas pueden provocar la hemólisis -o estallido-
de los glóbulos rojos. La deficiencia de G6PD es una enfermedad
hereditaria frecuente entre las personas que tienen antepasados
de origen africano, mediterráneo o del sudeste asiático.
-
Esferocitosis hereditaria.
Se trata de un trastorno hereditario en el cual los glóbulos
rojos tienen la forma alterada (pequeñas esferas en vez de
discos) y son especialmente frágiles debido a un problema
genético en una proteÃna de su estructura. Esta fragilidad
provoca que los glóbulos rojos se destruyan fácilmente.
-
Anemia hemolÃtica auto inmune.
A veces -debido a una enfermedad o sin motivo conocido- el
sistema inmunitario del cuerpo ataca por error a los glóbulos
rojos y los destruye.
-
Anemia falciforme.
Más frecuente en las personas que tienen antepasados de origen
africano, se trata de una enfermedad hereditaria caracterizada
por el hecho de que la médula ósea produce una hemoglobina
anómala. Consecuentemente, los glóbulos rojos adquieren forma
de hoz, no pueden transportar oxÃgeno adecuadamente y se
destruyen fácilmente. Los glóbulos rojos en forma de hoz
también tienden a pegarse entre sÃ, lo que provoca la
obstrucción de los vasos sanguÃneos. Este bloqueo de los vasos
sanguÃneos puede lesionar gravemente algunos órganos y provocar
episodios de dolor intenso.
Enfermedades de los glóbulos blancos
-
Neutropenia.
Esta enfermedad ocurre cuando no hay suficiente cantidad de un
tipo de glóbulos blancos, denominados neutrófilos, para proteger
al cuerpo contra las infecciones bacterianas. Las personas
sometidas a tratamientos de quimioterapia contra el cáncer pueden
desarrollar neutropenia.
-
Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana
(VIH).
Este es un virus que ataca a ciertos tipos de glóbulos blancos:
los linfocitos, cuya función consiste en luchar contra las
infecciones. Este tipo de infección puede provocar el SIDA
(sÃndrome de inmunodeficiencia adquirida), una enfermedad que
predispone al organismo a contraer infecciones y otras
enfermedades. Los bebés pueden infectarse con el virus de su
madre durante el embarazo o el parto o bien a través de la
lactancia, aunque las infección por VIH del feto o el recién
nacido generalmente se puede prevenir con el tratamiento médico
adecuado de la madre durante el embarazo y el alumbramiento. Los
adolescentes y los adultos pueden contraer esta enfermedad al
mantener relaciones sexuales sin protección con una persona
infectada o al compartir agujas contaminadas utilizadas para
inyectarse droga o hacerse tatuajes.
-
Leucemias.
Son cánceres que afectan a las células encargadas de fabricar
glóbulos blancos. Entre estos cánceres, se incluyen la leucemia
mieloide aguda, la leucemia mieloide crónica, la leucemia
linfocÃtica aguda y la leucemia linfocÃtica crónica. Los dos
tipos de leucemia que más afectan a los niños son la leucemia
linfocÃtica aguda y la leucemia mieloide aguda. En lo últimos 25
años, los cientÃficos han hecho grandes avances en el tratamiento
de varios tipos de leucemia infantil, sobre todo, de ciertos
tipos de anemia linfocÃtica aguda.
Enfermedades de las plaquetas
-
Trombocitopenia.
Esta enfermedad consiste en tener una cantidad de plaquetas
inferior a la normal, y se suele diagnosticar cuando una persona
sangra o se hace moretones con más frecuencia de lo habitual. La
trombocitopenia puede ocurrir cuando una persona toma
determinados fármacos, desarrolla determinadas infecciones o
leucemia, o cuando su organismo gasta demasiadas plaquetas. La
púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) es un trastorno que
también puede darse en niños y que consiste en que el sistema
inmunitario de la persona ataca y destruye sus propias
plaquetas.
Enfermedades de la coagulación
El sistema de coagulación del organismo depende de las
plaquetas, asà como de los factores de coagulación y otros
componentes. Si un defecto hereditario afecta a cualquiera de estos
componentes, un niño puede presentar un trastorno de la
coagulación. Entre los trastornos hemorrágicos más frecuentes, se
incluyen los siguientes:
-
Hemofilia
es un trastorno hereditario provocado por la falta de
determinados factores de coagulación en las sangre, y que afecta
casi exclusivamente a las personas de sexo masculino. Las
personas que padecen hemofilia tienen un riesgo incrementado de
sangrar o hacerse moretones tras someterse a procedimientos
odontológicos, intervenciones quirúrgicas o sufrir traumatismos.
Pueden tener episodios de hemorragia interna que pueden poner en
peligro su vida, incluso en ausencia de lesiones o traumatismos
externos.
-
Enfermedad de Von Willebrand.
Es el trastorno hemorrágico hereditario más frecuente. También
está provocado por una deficiencia en un factor de coagulación,
pero afecta a ambos sexos en la misma medida.
- Otras causas de problemas de coagulación incluyen la
enfermedad hepática crónica (ya que los factores de coagulación
se fabrican en el hÃgado) y la deficiencia de vitamina K (una
vitamina que es necesaria para fabricar determinados factores de
coagulación).
Actualizado y revisado por:
Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: marzo de 2007
Note: All information is for educational purposes only. For specific medical advice,
diagnoses, and treatment, consult your doctor.
© 1995-2009 The Nemours Foundation/KidsHealth. All rights reserved.