(
Having a Healthy Pregnancy
)
Si has decidido tener un bebé, lo más importante es que te
cuides mucho, de modo que tanto tú como el bebé estén sanos en el
futuro. Las muchachas que reciben la atención adecuada y toman las
decisiones correctas tienen grandes posibilidades de tener bebés
sanos.
Atención prenatal
Si descubres que estás embarazada, visita a un médico lo antes
posible para comenzar a recibir atención prenatal (asistencia
médica durante el embarazo). Cuanto antes comiences a recibir
asistencia médica, mejores serán las posibilidades de que tanto tú
como tu bebé estén sanos en el futuro.
Si no puedes afrontar el gasto de la visita a un médico o pagar
la consulta en una clÃnica para recibir atención prenatal, existen
organizaciones de servicios sociales que pueden ayudarte. PÃdeles a
tus padres, al consejero escolar o a algún otro adulto en quien
confÃes que te ayuden a encontrar recursos en tu comunidad.
Durante la primera consulta, el médico te hará una gran cantidad
de preguntas, como la fecha de tu último perÃodo. De este modo,
podrá calcular cuánto tiempo llevas de embarazo y para qué fecha
esperas a tu bebé.
Los doctores calculan la duración del embarazo en semanas. La
fecha de parto es estimativa, pero la mayorÃa de los bebés nacen
entre 38 y 42 semanas después del primer dÃa del último perÃodo
menstrual de la mujer, o entre 36 y 38 semanas después de la
concepción (cuando el esperma fertiliza al óvulo). Sólo un pequeño
porcentaje de mujeres dan a luz en la fecha de parto estimada.
El embarazo se divide en tres fases, o trimestres. El primer
trimestre abarca desde la concepción hasta el final de la semana
número 13. El segundo va desde la semana 14 hasta la 26. El tercero
comprende desde la semana 27 hasta el final del embarazo.
El médico te examinará y realizará un examen pélvico. El médico
también te pedirá análisis de sangre, de orina y análisis para
verificar la presencia de enfermedades de transmisión sexual (STD
por su sigla en inglés), lo que incluye un análisis de VIH, una
afección cada vez más frecuente en las adolescentes. (Debido a que
algunas STD pueden causar graves problemas en la salud de los
recién nacidos, es importante recibir el tratamiento adecuado para
proteger al bebé).
El médico te explicará cuáles son los cambios fÃsicos y
emocionales que probablemente experimentes durante el embarazo.
También te enseñará a reconocer los sÃntomas de posibles problemas
(complicaciones) durante el embarazo. Esto es fundamental, porque
las adolescentes corren mayores riesgos de atravesar ciertas
complicaciones, como padecer anemia o hipertensión y dar a luz
antes de la fecha prevista (parto prematuro).
Tu médico querrá que comiences a tomar vitaminas prenatales que
contienen ácido fólico, calcio y hierro de inmediato. Tu médico
puede recetarte las vitaminas o puede recomendarte una marca que
puedas comprar sin receta. Estos minerales y vitaminas contribuyen
a garantizar la buena salud del bebé y la madre, además de evitar
ciertos defectos de nacimiento.
Lo ideal es que visites a tu médico una vez por mes durante las
primeras 28 semanas de embarazo. Después, deberás visitarlo cada 2
semanas hasta la semana 36, y una vez por semana desde ese momento
hasta el parto. Si padeces alguna enfermedad, como la diabetes, que
requiere un seguimiento cuidadoso durante el embarazo, es probable
que tu médico quiera verte con mayor frecuencia.
Durante las consultas, tu médico controlará tu peso, la presión
arterial y la orina, además de medir tu abdomen para ir registrando
el crecimiento del bebé. Cuando los latidos del corazón del bebé
puedan escucharse con un aparato especial, el médico los escuchará
cada vez que lo visites. Es probable que tu médico también te
indique otros exámenes durante el embarazo, como un ultrasonido,
para asegurarse de que el bebé está en perfectas condiciones.
También forma parte de la atención prenatal asistir a clases
donde las mujeres que están esperando un bebé aprenden cómo tener
un embarazo y un parto saludables, además de cuáles son los
cuidados básicos para el recién nacido. Es probable que estas
clases se dicten en hospitales, centros médicos, escuelas y
universidades de la zona donde vives.
Si a los adultos puede resultarles difÃcil hablar con el médico
acerca de su propio cuerpo, esto es aún más difÃcil para las
adolescentes. La función de tu médico es ayudarte a que disfrutes
de un embarazo saludable y tengas un bebé sano... y es probable que
no exista nada que una mujer embarazada no le haya contado. Por lo
tanto, no temas preguntar acerca de todo lo que necesites
saber.
Sé siempre sincera cuando tu médico te haga preguntas, aun
cuando sean embarazosas. Muchos de los temas que tu médico desea
cubrir podrÃan afectar la salud de tu bebé. Piensa en tu médico
como alguien que es no sólo un recurso, sino también un amigo en
quien puedes confiar para hablar sobre lo que te está
ocurriendo.
Qué cambios puedes esperar en tu cuerpo
El embarazo genera muchos cambios fÃsicos. Éstos son algunos de
los más comunes:
Crecimiento de los pechos
El aumento de tamaño de los pechos es uno de los primeros signos
de embarazo y los pechos pueden continuar creciendo a lo largo del
embarazo. Es posible que aumentes varios talles de sostén durante
el transcurso del embarazo.
Cambios en la piel
No te sorprendas si la gente te comenta que tu piel parece
"radiante" cuando estás embarazada: el embarazo produce
un aumento del volumen de la sangre, que puede hacer que tus
mejillas estén algo más rosadas que lo habitual. Además, los
cambios hormonales aumentan la secreción de las glándulas sebáceas,
por lo que tu piel quizá luzca más brillante. Por la misma razón,
el acné también es común durante el embarazo.
Entre otros de los cambios que generan las hormonas del embarazo
en la piel, se encuentran unas manchas amarillentas o amarronadas
que aparecen en el rostro, las que reciben el nombre de melasma, y
una raya oscura que va del ombligo hasta el pubis, que se conoce
como linea nigra.
Además, los lunares o las pecas que tenÃas antes del embarazo
pueden aumentar de tamaño o volverse más oscuros. Incluso la
areola, la zona alrededor del pezón, se vuelve más oscura. También
pueden aparecer estrÃas (lÃneas delgadas de color rosado o púrpura)
en el abdomen, los pechos o los muslos.
Salvo el oscurecimiento de la areola, que suele ser permanente,
estos cambios en la piel desparecerán después del parto.
Cambios de humor
Es muy habitual experimentar cambios de humor durante el
embarazo. Algunas jóvenes pueden padecer de depresión durante el
embarazo o después del parto. Si presentas sÃntomas de depresión,
como tristeza, cambios en los patrones de sueño, deseos de hacerte
daño a ti misma o sentimientos negativos acerca de ti o de tu vida,
consulta a tu médico para que te asesore acerca de empezar un
tratamiento.
Molestias del embarazo
El embarazo puede causar algunos efectos secundarios molestos.
Entre estas molestias, se incluyen las siguientes:
- náuseas y vómitos -en especial durante los primeros meses del
embarazo;
- hinchazón en las piernas;
- várices en las piernas y en la zona alrededor de la abertura
vaginal;
- hemorroides;
- acidez y constipación;
- dolor de espalda;
- cansancio y
- problemas para conciliar el sueño.
Si padeces uno o más de estos efectos secundarios, recuerda que
no eres la única. PÃdele a tu médico que te aconseje acerca de cómo
manejar estos problemas comunes.
Si estás embarazada y tienes hemorragias o sientes dolor,
comunÃcate inmediatamente con el médico, aun cuando hayas decidido
interrumpir tu embarazo.
Lo que debes evitar
Si fumas, tomas alcohol o consumes drogas durante el embarazo,
tanto tú como tu bebé corren el riesgo de tener problemas
graves.
Alcohol
En la actualidad, los médicos consideran que no es aconsejable
beber ni una gota de alcohol durante el embarazo. Si tomas bebidas
alcohólicas, puedes dañar al feto en desarrollo y el bebé corre el
riesgo de tener defectos de nacimiento y problemas mentales.
Fumar
Fumar durante el embarazo conlleva algunos de los siguientes
riesgos: nacimiento de un feto muerto (cuando un bebé muere dentro
del vientre de la madre), bajo peso del recién nacido (que aumenta
la posibilidad de que el bebé tenga problemas de salud), bebés
prematuros (bebés que nacen antes de la semana 37) y sÃndrome de
muerte súbita del lactante (SIDS por su sigla en inglés). El SIDS
es la muerte súbita, sin motivo aparente, de un bebé menor de un
año.
Drogas
Consumir drogas ilegales, como cocaÃna o marihuana, durante el
embarazo puede provocar abortos, partos de bebés prematuros y otros
problemas de salud. Además, los bebés pueden nacer con una adicción
a ciertas drogas.
Si tienes problemas para dejar de fumar, de beber alcohol o de
consumir drogas, pÃdele a tu médico que te ayude. Consulta a tu
médico antes de tomar alguna medicación durante el embarazo. Esto
incluye los medicamentos que se venden sin receta, los preparados y
complementos a base de hierbas, y las vitaminas.
Sexo no seguro
Habla con tu médico acerca de las relaciones sexuales durante el
embarazo. Si el médico te permite mantener relaciones sexuales
durante el embarazo, debes usar un condón para evitar contraer una
enfermedad de transmisión sexual (STD en ingles). Debido a que
algunas STD pueden provocar ceguera, neumonÃa o meningitis en el
recién nacido, es importante que te protejas a ti misma y protejas
al bebé.
Cómo cuidarte durante el embarazo
Alimentación
Muchas jóvenes se preocupan por el aspecto de su cuerpo y temen
aumentar de peso durante el embarazo. Pero éste no es el momento de
reducir las calorÃas o hacer una dieta, ya que estás alimentando a
dos personas. Tanto tú como tu bebé necesitan de ciertos nutrientes
para que el bebé crezca adecuadamente. Si comes una variedad de
alimentos saludables, bebes suficiente agua y reduces la comida
chatarra, con alto contenido graso, ayudarás a que tanto tú como el
bebé que está creciendo sean sanos.
Los médicos suelen recomendar agregar alrededor de 300 calorÃas
diarias a la dieta, de modo de proporcionarle al feto en
crecimiento una nutrición adecuada. Según el peso que tenÃas antes
de quedar embarazada, deberÃas aumentar entre 11 y 15 kilos (25 a
35 libras) durante el embarazo, mayormente durante los últimos 6
meses. Tu médico te aconsejará acerca de esto según tu situación
particular.
Comer más fibras -25 a 30 gramos diarios- y beber suficiente
agua pueden ayudar a evitar problemas comunes, como la
constipación. Las frutas y las hortalizas frescas, asà como los
panes integrales, los cereales o los pastelillos con harina
integral, son buenas fuentes de fibras.
Es necesario que evites algunos alimentos y bebidas durante el
embarazo, como los siguientes:
- algunos tipos de pescado, como pez espada, atún enlatado y
otros pescados que pueden tener un contenido elevado de mercurio
(el médico puede ayudarte a decidir qué pescados comer);
- comidas con huevos crudos, como la mousse o ensalada tipo
"César";
- carne y pescado crudos o apenas cocidos;
- carnes procesadas, como salchichas o fiambres;
- quesos blandos sin pasteurizar, como el queso feta, brie,
azul o de cabra; y
- leche, jugo o sidra sin pasteurizar.
También es conveniente que limites el consumo de edulcorantes
artificiales y de bebidas con cafeÃna y edulcorantes
artificiales.
Ejercicio
Hacer ejercicio durante el embarazo es bueno para tu salud
siempre y cuando no tengas complicaciones con el embarazo y escojas
las actividades apropiadas. Los médicos suelen recomendar
actividades de bajo impacto, como caminar, nadar y practicar yoga.
Por lo general, debes evitar los deportes de contacto fÃsico y las
actividades aeróbicas de alto impacto, que plantean mayores riesgos
de lesionarse. Asimismo, no es recomendable realizar un trabajo que
implique levantar objetos pesados para las mujeres durante el
embarazo. Habla con tu médico si tienes dudas acerca de qué tipo de
ejercicios son seguros para ti y tu bebé.
Sueño
Es importante descansar mucho durante el embarazo. Durante los
primeros meses de embarazo, intenta adquirir el hábito de dormir de
costado. A medida que avance el embarazo, acostarte de costado, con
las rodillas dobladas, será la posición más cómoda. Además,
facilitará el funcionamiento del corazón, ya que el peso del bebé
no ejercerá ninguna presión sobre la vena que transporta la sangre
desde los pies y las piernas de regreso al corazón.
Algunos médicos recomiendan de manera especÃfica que las jóvenes
embarazadas deben dormir sobre el costado izquierdo. Debido a que
algunos de los principales vasos sanguÃneos se encuentran en la
parte derecha del abdomen, acostarse sobre el costado izquierdo
ayuda a evitar que el útero ejerza presión sobre ellos. Pregúntale
a tu médico cuál es su recomendación. En la mayorÃa de los casos,
el secreto está en acostarse sobre cualquiera de los costados, para
disminuir la presión en la espalda.
A lo largo del embarazo, pero particularmente en las últimas
etapas, es probable que te despiertes con frecuencia por la noche
para ir al baño. Si bien es importante beber suficiente agua
durante el embarazo, intenta beber más durante el dÃa en lugar de
hacerlo por la noche. Ve al baño antes de acostarte. A medida que
el embarazo avance, tal vez te resulte difÃcil encontrar una
posición cómoda en la cama. Puedes probar colocando almohadas
alrededor y debajo del estómago, la espalda o las piernas para
sentirte más cómoda.
El estrés también puede afectar el sueño. Tal vez, estés
preocupada por la salud del bebé, por el parto o por cómo será
desempeñar este nuevo rol de madre. Todos estos sentimientos son
normales, pero pueden producirte insomnio. Habla con tu médico si
tienes problemas para dormir durante el embarazo.
Salud emocional
Es común que las adolescentes embarazadas experimenten una
variedad de emociones, como miedo, enojo, culpa, confusión y
tristeza. Tal vez, te lleve algún tiempo adaptarte al hecho de que
vas a tener un bebé. Significa un enorme cambio y es natural que
las adolescentes embarazadas se pregunten si están listas para
asumir las responsabilidades que implica convertirse en madres.
Los sentimientos de una joven suelen depender de cuánto apoyo
reciba por parte del padre del bebé, su familia (y la familia del
padre del bebé) y sus amigos. La situación de cada joven es
diferente. Según cuál sea tu situación, quizá necesites buscar un
mayor apoyo en personas que no formen parte de tu familia. Es
importante que hables con aquellas personas que puedan apoyarte,
orientarte y ayudarte a compartir y poner en orden tus
sentimientos. Tu consejero escolar o una enfermera pueden
orientarte para que encuentres los recursos que ofrece tu comunidad
para ayudarte.
En algunos casos, las adolescentes embarazadas tienen abortos
espontáneos y pierden al bebé. Esto puede ser muy triste y difÃcil
de superar para algunas, aunque a otras les provoca una sensación
de alivio. Es importante que hables acerca de estos sentimientos y
que recibas el apoyo de tus amigos y tu familia; si esto no es
posible, acude a consejeros o maestros.
La escuela y el futuro
Algunas jóvenes planean criar a su bebé por sà mismas. En
ocasiones, los abuelos u otros integrantes de la familia las
ayudan. Algunas jóvenes deciden entregar a su bebé en adopción.
Estas difÃciles decisiones implican una gran dosis de coraje y
preocupación por el bebé.
Las jóvenes que han terminado la escuela secundaria tendrán
mayores oportunidades de conseguir un buen trabajo y de disfrutar
una vida más exitosa. En la medida de lo posible, debes terminar la
escuela secundaria ahora en lugar de intentar retomar los estudios
más tarde. PÃdele a tu consejero escolar o algún adulto en quien
confÃes que te brinden información acerca de qué programas y clases
ofrece la comunidad para adolescentes embarazadas.
Algunas comunidades cuentan con grupos de apoyo especialmente
dedicados a padres adolescentes. En algunas escuelas secundarias,
hay guarderÃas. Tal vez, un integrante de tu familia o un amigo
puedan ocuparse del bebé mientras estás en la escuela.
Puedes obtener más información sobre lo que ocurrirá cuando seas
madre si lees libros, asistes a clases o consultas sitios de
Internet confiables sobre la crianza. Tu pediatra, tus padres, los
integrantes de tu familia y otros adultos pueden orientarte cuando
estás embarazada y cuando te conviertes en madre.
Actualizado y revisado por:
Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: enero de 2008
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diagnoses, and treatment, consult your doctor.
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