(
Dealing With a Health Condition
)
Vivir con una enfermedad de larga duración (también denominada
crónica) plantea nuevos retos a una persona. Aprender a afrontar
esos retos es un proceso largo - no es algo que se consiga de la
noche a la mañana. Pero entender lo que te ocurre y participar
activamente en el cuidado de tu salud te ayudarán a afrontar esos
retos. Mucha gente descubre que el hecho de adoptar un papel activo
en el tratamiento de un problema de salud crónico le ayuda a
sentirse más fuerte y más preparada para enfrentarse a muchas
dificultades y pruebas que les depara la vida.
¿Qué es una enfermedad crónica?
Hay dos tipos de enfermedades:
agudas
y
crónicas
. Las enfermedades agudas (como un catarro o una gripe) suelen
durar relativamente poco. Sin embargo, las enfermedades crónicas
son problemas de salud de larga duración (la palabra
"crónico" proviene del término griego chronos, que
significa tiempo).
El hecho de padecer un trastorno crónico no implica
necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en
peligro la vida de una persona - aunque algunas enfermedades
crónicas, como el cáncer y el SIDA, lo pueden hacer. Las
enfermedades crónicas también incluyen trastornos como el asma, la
artritis y la diabetes. A pesar de que los sÃntomas de una
enfermedad crónica pueden desaparecer con los cuidados médicos,
generalmente la persona sigue padeciendo la enfermedad subyacente -
aunque los tratamientos que recibe pueden implicar que se sienta
sano y se encuentre bien gran parte del tiempo.
Cada enfermedad crónica tiene sus propios sÃntomas, tratamiento
y evolución. Exceptuando el hecho de que son relativamente
duraderas, las distintas enfermedades crónicas no se parecen
necesariamente entre sà en otros aspectos. La mayorÃa de las
personas que padecen enfermedades crónicas no piensan en ellas
mismas como en un "enfermo crónico", sino como en alguien
que padece un trastorno especÃfico - como el asma, la artritis, la
diabetes, el lupus, la anemia falciforme, la hemofilia, la leucemia
o la enfermedad concreta que tengan.
Si padeces una enfermedad crónica, es posible que no sólo te
afecte fÃsicamente, sino también emocional, social y a veces,
incluso, económicamente. La forma en que a una persona le afecta
una enfermedad crónica depende de la enfermedad particular que
tiene y cómo repercute sobre su cuerpo, la gravedad de la
enfermedad y el tipo de tratamientos que requiere. Aceptar y
adaptarse a la realidad de padecer una enfermedad crónica requiere
tiempo, pero los jóvenes que están dispuestos a aprender cosas
sobre su enfermedad, a buscar y aceptar el apoyo de los demás y a
participar activamente en el cuidado de su salud generalmente
superan con éxito el proceso de afrontamiento.
El proceso de afrontamiento
La mayorÃa de las personas atraviesan varias fases en el proceso
de asumir que padecen una enfermedad crónica y de aprender a vivir
con ella. Cuando a una persona le diagnostican una enfermedad
crónica en concreto, puede sentir muchas cosas. Algunas personas se
sienten vulnerables, confundidas y preocupadas por su salud y su
futuro. Otras se decepcionan y se autocompadecen. Algunas
encuentran injusto lo que les ha pasado y se enfadan consigo mismas
y con la gente a quien quieren. Estos sentimientos forman parte del
principio del proceso de afrontamiento. Cada persona reacciona de
una forma diferente, pero todas las reacciones son completamente
normales.
La próxima fase del proceso de afrontamiento consiste en
aprender cosas sobre la enfermedad. La mayorÃa de la gente que
tiene que vivir con una enfermedad crónica descubre que el
conocimiento es poder - cuanto más saben sobre su trastorno, más
sienten que controlan la situación y menos les asusta.
La tercera fase del proceso de afrontamiento de una enfermedad
crónica consiste en tomar las riendas de la situación. En esta
etapa, la persona se siente cómoda con los tratamientos y las
herramientas (como los inhaladores y las inyecciones) que debe
utilizar para llevar una vida normal.
Por ejemplo, una persona con diabetes, puede experimentar un
abanico de emociones cuando le diagnostican la enfermedad. Tal vez
crea que no va a ser capaz de pincharse para determinar su nivel de
glucosa en sangre o de inyectarse insulina para controlar la
enfermedad. Pero, después de trabajar con el personal médico y de
entender mejor su enfermedad, se familiarizará con todo el proceso
y dejará de hacérsele una montaña. Con el tiempo, controlar la
diabetes se convertirá en algo secundario en su vida. Los pasos
implicados en el tratamiento de la enfermedad se convertirán en una
forma más de cuidar de su cuerpo y mantenerse sano, como lavarse
los dientes después de las comidas o ducharse.
No existen lÃmites definidos de tiempo para completar el proceso
de afrontamiento - el proceso de hacerse a la idea y aceptar que se
padece una enfermedad crónica es diferente en cada persona. De
hecho, la mayorÃa de gente comprobará que tiene las emociones a
flor de piel en todas las fases del proceso. Aunque el tratamiento
vaya bien, es normal estar triste o preocupado de vez en cuando.
Reconocer esas emociones y ser consciente de ellas cuando emergen
forma parte del proceso de afrontamiento.
Herramientas para asumir el control
La gente que padece una enfermedad crónica a menudo encuentra
que las siguientes pautas les ayudan a asumir y afrontar la
situación:
Reconoce tus sentimientos. Las emociones pueden no ser fáciles
de identificar. Por ejemplo, dormir mucho, llorar mucho o estar de
mal humor pueden ser signos de tristeza o depresión. También es
bastante habitual que las personas que padecen una enfermedad
crónica se sientan estresadas al sopesar las realidades de padecer
una enfermedad crónica, por un lado, y de tener que rendir en los
estudios, cumplir los compromisos sociales y otros aspectos de la
vida cotidiana, por el otro.
Muchas personas encuentran un gran apoyo en servicios o personas
concretas especializados en ayudar a afrontar el estrés y las
emociones intensas. A algunas personas les va bien hablar con un
psicoterapeuta o unirse a un grupo de apoyo pensado especialmente
para gente que padece su enfermedad. También es importante que te
dejes ayudar por aquellas personas en quienes confÃas, como tus
mejores amigos y tus familiares. Lo más importante a la hora de
buscar ayuda no es necesariamente encontrar a alguien que sepa
mucho sobre la enfermedad que padeces, sino a alguien que esté
dispuesto a escucharte cuando estés deprimido, enfadado, frustrado
- o simplemente alegre como unas castañuelas. Identificar tus
emociones, aceptarlas como una parte natural del proceso que estás
viviendo y expresarlas o compartirlas de una forma en que te
sientas cómodo te puede ayudar a sentirte mejor con tu
situación.
Desempeña un papel activo en el cuidado de tu
salud.
La mejor forma de aprender sobre tu enfermedad y sentir que
controlas la situación es haciendo preguntas. Cuando vayas al
médico, generalmente te dará mucha información, que no siempre
podrás asimilar a la primera. Es posible que te queden aspectos
concretos sin aclarar y que tengas que pedirle al médico o el
personal de enfermerÃa que te repita algunas cosas para estar
seguro de que lo has entendido todo. A mucha gente le cuesta mucho
pedir: "Por favor, ¿puede repetÃrmelo?" por miedo a
parecer tonta. ¡Pero los médicos necesitan años de estudios y
práctica para aprenderse la información que a ti te dan en una sola
visita!
Si te acaban de diagnosticar determinada enfermedad, tal vez te
ayude anotar las preguntas que te gustarÃa formularle a tu médico.
Por ejemplo, tal vez te interese saber:
- ¿Cómo me afectará esta enfermedad?
- ¿Qué tipo de tratamientos tendré que seguir?
- ¿Será doloroso?
- ¿Cuántas sesiones de tratamiento necesitaré?
- ¿Tendré que faltar a clase?
- ¿Podré hacer deporte, tocar un instrumento musical, ensayar
la obra de teatro del colegio o participar en otras actividades
con las que disfruto?
- ¿Qué puedo esperar? ¿Se puede curar mi enfermedad?
¿Desaparecerán los sÃntomas?
- ¿Qué efectos secundarios tienen los tratamientos y cuánto
duran?
- ¿Me provocarán sueño, mal humor o debilidad?
- ¿Qué pasará si me salto una sesión de tratamiento o me olvido
de tomar la medicación?
- ¿Y si los tratamientos no funcionan?
A pesar de que tu médico no podrá predecir exactamente cómo
responderás al tratamiento porque la respuesta varÃa
considerablemente de una persona a otra, el hecho de saber cómo
reaccionan algunas personas te puede ayudar a prepararte mental,
emocional y fÃsicamente. Cuanto más aprendas sobre tu enfermedad,
más entenderás el tratamiento que debes seguir y las emociones que
puedes experimentar, y descubrirás la mejor forma de crear un
estilo de vida saludable basado en tus necesidades
individuales.
Comprende las reacciones de otras personas.
Es posible que no seas la única persona que reaccione
emocionalmente cuando se entere de tu enfermedad. A los padres a
menudo les cuesta aceptar el hecho de que sus hijos padezcan una
enfermedad crónica porque les gustarÃa poder evitar que les ocurra
nada malo en la vida. Algunos padres se sienten culpables o creen
que le han fallado a su hijo, otros se enfadan muchÃsimo ante lo
que consideran una injusticia. Al enfermo, las emociones de los
demás pueden parecerle una carga adicional, cuando, por descontado,
no son culpa de nadie. Es posible que te ayude el hecho de explicar
a tus padres o familiares que, cuando expresas enfado, rabia o
miedo, lo único que pretendes es pedirles que te apoyen - no que te
curen. Diles a tus padres que no esperas que tengan todas las
respuestas, pero que te ayudarán escuchando cómo te sientes y
trasmitiéndote el mensaje de que te entienden.
Puesto que la adolescencia trata básicamente sobre cómo
"encajar" y cómo ser aceptado por el grupo, puede
resultarte difÃcil sentirte diferente a tus amigos o compañeros de
clase. Muchas personas que padecen enfermedades crónicas están
tentadas a mantenerlo en secreto. De todos modos, a veces intentar
ocultar una enfermedad puede acarrear problemas, como descubrió
Melisa, que padece la enfermedad de Crohn. Algunos de los
medicamentos que tenÃa que tomar la hinchaban bastante y sus
compañeros de clase empezaron a meterse con ella porque se estaba
poniendo "gordita". Cuando Melisa explicó le que le
pasaba, le sorprendió lo bien que reaccionaron y cómo la aceptaron
sus compañeros de clase.
Cuando hables con tus amigos sobre tu problema de salud, tal vez
te ayude explicarles que todo el mundo es diferente. Del mismo modo
que algunas personas tienen los ojos azules y otras los tienen
marrones, algunas personas son más vulnerables a determinadas
enfermedades.
Dependiendo de la gravedad de tu enfermedad, es posible que te
encuentres rodeado constantemente por adultos bienintencionados.
Tal vez los profesores, entrenadores y psicólogos escolares
intenten ayudarte - y tal vez te hagan sentirte dependiente,
frustrado o enfadado. Habla con ellos y explÃcales cómo te sientes.
Informándoles y explicándoles las caracterÃsticas de tu enfermedad
podrás ayudarles a entender de qué eres capaz y a que te vean como
un alumno o un atleta - no como un enfermo.
Relativiza las cosas.
Es fácil que una enfermedad se convierta en el principal foco de
atención de la vida de una persona - sobre todo cuando hace poco
que se la han diagnosticado y esta empezando a hacerse a la idea y
a afrontar la situación. Muchas personas encuentran que el hecho de
recordarse a sà mismas que su enfermedad sólo es una parte de lo
que son les ayuda a relativizar las cosas. Mantener las amistades,
las aficiones y las rutinas cotidianas ayuda mucho.
Vivir con una enfermedad crónica
No hay ninguna duda de que la adolescencia puede resultar mucho
más difÃcil cuando se tiene que hacer frente a un problema de
salud. Aparte de las presiones sociales por "encajar" y
ser aceptado por el grupo, éste es un perÃodo de aprendizaje sobre
el cuerpo y de comprensión del propio cuerpo. En una etapa donde es
natural preocuparse por la imagen corporal, puede ser muy duro
sentirse diferente. Es comprensible que de vez en cuando un
adolescente sienta sencillamente que no puede más y que está harto
de tener que vivir con una enfermedad crónica.
Incluso aquellos adolescentes que convivieron bien con su
enfermedad durante la infancia pueden sentir el acuciante deseo de
llevar una vida "normal", sin medicinas ni limitaciones y
sin tener que cuidar de sà mismos de ninguna forma especial. Es una
reacción completamente normal. Algunos adolescentes que han
aprendido a controlar su enfermedad se sienten tan sanos y fuertes
que se llegan a cuestionar si necesitan continuar con el programa
de tratamiento. Por ejemplo, un adolescente con diabetes puede
plantearse la posibilidad de saltarse una comida mientras está de
compras en unos grandes almacenes o de medirse el nivel de azúcar
en sangre después del entrenamiento en vez de antes.
Lamentablemente, dejar de seguir el programa de tratamiento
puede tener consecuencias desastrosas. Lo mejor que puedes hacer es
decirle al médico cómo te encuentras. Coméntale qué te gustarÃa
hacer pero se supone que no puede hacer - para que él te indique
exactamente lo que puedes y no puedes hacer. Sólo es cuestión de
que responsabilices y adoptes un papel activo en el cuidado de tu
salud.
Cuando una persona tiene que vivir con una enfermedad crónica, a
veces puede resultarle difÃcil querer a su cuerpo. Pero no hace
falta tener un cuerpo perfecto para tener una buena imagen
corporal. Tu imagen corporal puede mejorar si te cuidas, sabes
valorar tus capacidades y aceptas tus limitaciones - algo que es
cierto para todo el mundo, padezca o no una enfermedad crónica.
Cuando una persona está cansada de estar enferma, le puede
ayudar mucho expresar su frustración o su tristeza a un oÃdo
comprensivo. En momentos como ésos, es importante que pienses
en cómo te pueden ayudar los demás y que pidas ayuda y expreses qué
es lo que te gustarÃa que hicieran por ti. Algunas personas
descubren que pueden aliviar su sensación de pérdida tendiendo la
mano a otra gente y ofreciéndose a ayudar a otras personas que
necesitan ayuda. Echar una mano a alguien te puede ayudar a que tus
propios problemas te parezcan más fáciles de afrontar.
Adaptarse a vivir con una enfermedad crónica exige tiempo,
paciencia, apoyo - y ganas de aprender y de participar en el
cuidado de la propia salud. Las personas que se tienen que
enfrentar a retos inesperados a menudo descubren en ellas una
capacidad de adaptación y una resistencia que antes no imaginaban
que pudieran tener. Muchos dicen que aprenden más sobre sà mismos
al tener que enfrentarse a esos retos, y sienten que crecen como
personas y desarrollan la fortaleza interior y la autoconciencia en
mucha mayor medida que si no se hubieran tenido que enfrentar a
tales retos. Las personas que padecen enfermedades crónicas
descubren que, cuando adoptan un papel activo en el cuidado de su
salud, aprenden a entender y valorar sus puntos fuertes - y a
adaptarse a los débiles - como jamás habÃan hecho.
Revisado por:
D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de la revisión: enero de 2007
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