(
Going to the Doctor
)
"Hoy vamos al médico" -te dice tu madre. Pero, ¿por
qué tienes que ir al médico si no te encuentras mal? Las
revisaciónes regulares o "chequeos" son una buena idea
para los niños. Estas visitas se hacen aunque uno se encuentre
bien, por que son una forma de controlar que el cuerpo funcione al
cien por ciento. Y tú quieres que tu cuerpo funcione al cien por
ciento, ¿verdad?
Ir al médico es una oportunidad para que éste compruebe que
estás creciendo y te estás desarrollando con normalidad. También es
una oportunidad para que tus padres hablen con tu médico sobre
cuestiones relacionadas con tu salud, como la seguridad o la
nutrición, a fin de que puedan ayudarte a estar sano. Además, tú
también podrás hacerle al médico preguntas sobre tu salud. Por
ejemplo, tal vez te interese saber cuándo pegarás el estirón o si
tu peso es el adecuado.
En la consulta
En la sala de espera os llamarán a ti y a la persona que te
acompañe, probablemente tu madre o tu padre, para empezar la
revisación médica. Es posible que un ayudante del médico te pese y
te mida, y que te tome la tensión arterial y la temperatura.
-
Tensión arterial:
es la fuerza con que el corazón bombea sangre al resto del
cuerpo. Para tomarte la tensión, te colocarán un manguito
inflable en el brazo, que, a medida que se vaya inflando, te irá
apretando cada vez más. Luego dejará que el aire vaya saliendo y
el manguito se vaya desinflando. Un medidor de la presión, en
forma de reloj, tiene una manecilla que va descendiendo y sirve
para obtener la lectura de tu tensión arterial. La tensión puede
ser demasiado alta o demasiado baja, ¡pero probablemente tú la
tendrás perfecta!
-
Temperatura corporal:
poniéndote un termómetro, averiguará si tu temperatura está
dentro de los lÃmites de la normalidad (entre 36,1 y 37,5 grados
centÃgrados). Cuando una persona tiene más de 37,5 grados,
significa que tiene fiebre y que su cuerpo está luchando contra
una infección.
Quizás te examine también la audición (lo bien que oyes) y la
visión (lo bien que ves). Si se detecta algún problema,
probablemente te enviarán a un especialista en audición (audiólogo)
o en la visión (oftalmólogo). Es posible que también te pidan que
vayas al lavabo y recojas un poco de orina (pipÃ) en un vasito. La
orina puede dar pistas al médico sobre si hay algo que no funciona
bien en el cuerpo de una persona. Pero lo más probable es que,
cuando te analicen la orina, te digan que todo está bien.
Todas esas cifras, medidas y pruebas formarán parte de tu
historia clÃnica, que contendrá todos los datos que necesitará el
médico para conocer tu estado de salud. Entonces será el momento de
hablar de persona a persona con tu médico.
Hola, doctor
El médico te saludará. Probablemente te hará algunas preguntas,
cómo qué tal te encuentras o si tienes algún problema o hay algo
que te preocupa. Tu medico querrá estar seguro de que tu cuerpo
está funcionando como deberÃa. Para ello, utilizará algunos
aparatos, como un estetoscopio (para escuchar cómo te funcionan los
pulmones y el corazón), un otoscopio (para mirarte los oÃdos, la
nariz y la garganta por dentro) y un oftalmoscopio (para mirarte
los ojos por dentro).
El médico también te explorará el reflejo de la rodilla
(rotuliano) con un martillo de goma. Probablemente también te
palpará el abdomen, te explorará los genitales (partes Ãntimas), y
te examinará la columna.
Tal vez te preguntes - ¿por qué los médicos hacen todas esas
cosas? Aquà tienes la explicación:
Escuchar con el estetoscopio:
el estetoscopio permite al médico oÃr el sonido que hacen los
pulmones al respirar y el corazón al latir. Los médicos saben cómo
suenan el corazón y los pulmones cuando están sanos. Si tus
pulmones o tu corazón no suenan como deberÃan, el médico seguirá
investigando.
Mirarte los oÃdos, la nariz y la garganta por
dentro:
los médicos saben qué aspecto tienen los oÃdos, la nariz y la
garganta cuando están sanos. El otoscopio permite al médico echar
un buen vistazo a estos órganos, y la luz ayuda a detectar posibles
problemas, como la presencia de lÃquido dentro del oÃdo, que podrÃa
indicar una infección.
Mirarte los ojos por dentro:
los médicos saben qué aspecto tienen los ojos sanos. El
oftalmoscopio permite al médico ver la retina, la parte del ojo
sensible a la luz que envÃa mensajes al cerebro. A pesar de que el
médico te iluminará el ojo con una luz un poco fuerte, intenta
mantener el ojo bien quieto para que el médico te lo pueda ver bien
por dentro.
Poner a prueba tus reflejos con un martillo de
goma:
el médico te dará un golpecito en la rodilla y el resto de la
pierna subirá sola, sin que tú hagas nada para moverla. Es una
parte extraña de la exploración, pero hay un buen motivo para hacer
esta prueba. Permite evaluar lo bien que los nervios transmiten
mensajes por tu cuerpo. Cuando el golpe de martillo desencadena el
reflejo, el médico sabe que los nervios están desempeñando
correctamente la función fundamental de enviar mensajes desde el
cerebro y la médula espinal que indican al cuerpo lo que debe
hacer.
Palparte el abdomen:
en el abdomen tienes muchos órganos importantes - desde el
estómago, hasta el hÃgado, pasando por los intestinos. Los médicos
saben qué tacto tiene un abdomen sano, y tu médico se querrá
asegurar de que el tuyo está bien.
Explorarte los genitales:
es posible que esta exploración te haga sentirte un poco incómodo,
de modo que tal vez te ayude que tu madre o tu padre esté contigo
durante la exploración. Tus partes Ãntimas - la vagina si eres una
niña o el pene y los testÃculos si eres un niño - son partes del
cuerpo importantes. Al igual que con las demás partes de tu cuerpo,
el médico querrá asegurarse de que no presentan ningún problema.
Los cambios en estas áreas, como el hecho de que te empiece a salir
vello, son señales de que te estás acercando a la pubertad.
Examinarte la columna:
la columna vertebral está formada por una serie de huesos que
tienes a lo largo de la parte central de la espalda. DeberÃa estar
recta. Pero a veces las columnas de algunos niños tienen
desviaciones, y algunas de ellas se denominan escoliosis. Las
pequeñas desviaciones no suelen provocar problemas, pero, cuando se
detecta una de mayor importancia, suele ser necesario hacer una
radiografÃa y a veces consultar a un ortopedista, que es un médico
especializado en el tratamiento de la escoliosis.
¿Tendrán que ponerme alguna inyección?
¿Te acuerdas de todas las inyecciones que te pusieron antes de
que empezaras a ir a la guarderÃa? Esas inyecciones (o vacunas) te
protegen de enfermedades como la difteria, el tétanos, la
poliomielitis, la hepatitis y la rubéola - por nombrar unas pocas.
A los niños les puede preocupar que les tengan que poner una
inyección cada vez que van al médico, pero lo cierto es que, en
cuanto son lo bastante mayores como para ir al colegio, no
necesitan que les pongan muchas vacunas. Te tendrán que revacunar
del tétanos, probablemente cuando tengas unos 12 años, o a tal vez
antes, si te hicieras una herida profunda o sucia.
Tiempo de preguntas y respuestas
Muchos médicos dejan un tiempo al final de la revisión para las
preguntas. Tal vez tu padre o tu madre quieran saber cuánta leche
deberÃas beber, si es seguro que practiques determinado deporte y
cuándo serás lo bastante mayor como para quedarte solo en casa.
Éstas son preguntas fundamentales y los médicos pueden dar buenos
consejos a los padres al respecto.
Es posible que el médico también quiera compartir contigo alguna
información. Por ejemplo, si falta poco para el verano, es posible
que el médico os quiera recordar a ti y a tus padres algunas
cuestiones de seguridad, como llevar casco siempre que montes en
bicicleta, nadar sólo bajo supervisión de un adulto y ponerte crema
de protección solar.
No olvides que tú también puedes hacer preguntas. Aunque te
sientas algo incómodo o te dé vergüenza, lánzate y pregunta todo lo
que quieras. Los médicos ya lo han oÃdo todo, y te sorprenderÃa
saber la cantidad de niños que han hecho antes las mismas
preguntas. Haciendo preguntas, aprenderás más cosas sobre cómo
funciona tu cuerpo y sobre cómo cuidar de algo muy importante: ¡tu
salud!
Actualizado y revisado por:
Mary L. Gavin, MD
Fecha de la revisión: septiembre de 2007
Note: All information is for educational purposes only. For specific medical advice,
diagnoses, and treatment, consult your doctor.
© 1995-2009 The Nemours Foundation/KidsHealth. All rights reserved.