(
Overweight and Obesity
)
En EE.UU. el porcentaje de niños con sobrepeso está aumentando a
una velocidad alarmante: hoy en dÃa uno de cada tres niños padece
sobrepeso u obesidad.
Muchos niños pasan menos tiempo que antes haciendo ejercicio y
más tiempo frente al televisor, el ordenador o la videoconsola. Y
las ajetreadas familias de hoy en dÃa tienen menos tiempo libre
para preparar comidas saludables, nutritivas y caseras. De la
comida rápida a la electrónica, lo rápido y lo fácil parecen
haberse impuesto en la mentalidad de muchas personas en este nuevo
milenio.
Para prevenir el sobrepeso en su hijo, deberá adaptar la forma
en que usted y su familia se alimentan y hacen ejercicio, asà como
la forma en que pasan el tiempo cuando están juntos. Para ayudar a
un niño a llevar un estilo de vida saludable, sus padres deben
empezar por darle un buen ejemplo.
¿Tiene su hijo sobrepeso?
El IMC (Ãndice de masa corporal) utiliza las medidas de estatura
y peso para estimar cuánta grasa corporal tiene una persona. Para
calcular el IMC de su hijo, divida su peso (en kilogramos) entre el
cuadrado de su estatura (en metros), es decir, peso/estatura2. Si
desea hacer el cálculo con libras y pulgadas, divida el peso entre
el cuadrado de la estatura y multiplique el resultado por el factor
de conversión de 703.
Una forma más fácil de obtener el IMC de su hijo es utilizar una
calculadora de IMC. Una vez haya determinado el IMC de su hijo,
puede representarlo en una gráfica estándar de IMC. Su hijo
pertenecerá a una de las siguientes cuatro categorÃas:
-
Peso por debajo de lo normal:
IMC inferior al centil 5.
-
Peso normal:
IMC entre los centiles 5 y 85.
-
Sobrepeso:
IMC entre los centiles 85 y 95.
-
Obesidad:
IMC superior al centil 95.
El IMC no es una medida perfecta de la grasa corporal y hay
situaciones en que puede llevar a confusión. Por ejemplo, una
persona con la musculatura muy desarrollada puede tener un IMC alto
sin tener sobrepeso (porque el desarrollo muscular aumenta el peso
corporal de una persona sin aumentar su cantidad de grasa). Además,
el IMC puede ser difÃcil de interpretar durante la pubertad, cuando
se experimentan perÃodos de crecimiento rápido o "estirones". Es
importante recordar que el IMC suele ser un buen indicador, pero no
es una medida directa, de la grasa corporal.
Si a usted le preocupa que su hijo pueda tener sobrepeso,
llévelo al pediatra. Si su hijo tiene sobrepeso, probablemente el
pediatra le formulará algunas preguntas sobre sus hábitos
alimentarios y de actividad fÃsica y le hará diversas
recomendaciones para que introduzca cambios positivos en su estilo
de vida. También es posible que el pediatra le haga un estudio a
fondo para descartar problemas de salud que puedan estar
relacionados con la obesidad.
Dependiendo del IMC, la edad y el estado de salud de su hijo, es
posible que el pediatra les remita a un nutricionista titulado que
les orientará sobre los cambios que se deberÃan introducir en la
dieta del niño. Algunos niños con sobrepeso u obesidad necesitan
participar en programas globales de control de peso.
Consecuencias de la obesidad
Los niños obesos están situación de riesgo de padecer graves
problemas de salud, como la diabetes tipo 2, y el colesterol alto
-problemas que en el pasado se consideraban exclusivos de los
adultos. Además, los niños con sobrepeso son más propensos a tener
baja autoestima debido a las burlas, el acoso y el rechazo de que
son objeto.
Los niños que no están contentos con su peso tienen más
probabilidades de desarrollar hábitos alimentarios poco saludables
y de padecer trastornos de la conducta alimentaria, como la
anorexia nerviosa y la bulimia. Y también son más propensos que los
niños con un peso promedio a deprimirse y a presentar conductas
adictivas, como el abuso de sustancias.
Los niños con sobrepeso u obesidad tienen mayor riesgo de
desarrollar problemas médicos que repercuten negativamente sobre su
estado de salud (tanto en el momento actual como de cara al futuro)
y sobre su calidad de vida, como:
- hipertensión arterial, colesterol alto y concentración
anormalmente alta de lÃpidos en sangre, resistencia a la insulina
y diabetes tipo 2
- problemas óseos y articulares
- falta de aliento y tendencia a fatigarse con facilidad, lo
que dificulta la participación en deportes o actividades fÃsicas
y puede agravar los sÃntomas asmáticos o aumentar las
probabilidades de desarrollar asma
- patrón de sueño agitado o trastornos del sueño, como la apnea
obstructiva del sueño
- tendencia a madurar prematuramente (los niños con sobrepeso
pueden ser más altos y más maduros sexualmente que los demás
niños de su edad, generando expectativas de comportamientos
acordes con la edad que aparentan en vez de con la que tienen en
realidad; las chicas con sobrepeso pueden tener ciclos
menstruales irregulares y posibles problemas de fertilidad
durante la etapa adulta)
- trastornos hepáticos y biliares
- depresión
Los factores de riesgo cardiovascular presentes en la infancia
(como la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes)
pueden favorecer el desarrollo de problemas de salud graves en la
etapa adulta, como las cardiopatÃas, la insuficiencia cardiaca y la
apoplejÃa. La prevención y el tratamiento del sobrepeso y de la
obesidad durante la infancia pueden reducir el riesgo de
desarrollar estos trastornos durante la etapa adulta.
Causas del sobrepeso
Hay diversos factores que contribuyen al sobrepeso. Pueden estar
implicados los factores genéticos, el estilo de vida o una
combinación de ambos. A veces, una ganancia excesiva de peso
obedece a problemas endocrinos, sÃndromes genéticos y/o la toma de
determinados medicamentos.
Gran parte de lo que comemos es fácil y rápido de preparar,
desde las comidas rápidas cargadas de grasa hasta los alimentos
precocinados listos para calentar al microondas. Tenemos los
horarios tan apretados que nos queda poco tiempo para preparar
comidas saludables o para hacer ejercicio. Y el tamaño de las
raciones, tanto en casa como fuera de casa, ha aumentado
considerablemente.
Además, en la actualidad la vida es más sedentaria que en el
pasado; los niños pasan más tiempo jugando con equipos
electrónicos, desde los ordenadores hasta las videoconsolas
portátiles, que jugando activamente al aire libre. La televisión es
uno de los principales culpables.
Los niños menores de 6 años pasan un promedio de 2 horas diarias
delante de una pantalla, mayoritariamente viendo vÃdeos,
DVDs, o programas de televisión. Los niños mayores y los
adolescentes se pasan casi 4 horas diarias frente al televisor. ¡Si
también incluimos los videojuegos y el ordenador, el tiempo que
estos niños se pasan ante una pantalla aumenta a 5 horas y media
diarias! Los niños que se pasan más de 4 horas diarias delante del
televisor tienen más probabilidades de tener sobrepeso en
comparación con aquellos que se pasan 2 horas o menos.
No es de extrañar que el hecho de tener televisión en el
dormitorio también se asocie a una mayor probabilidad de
desarrollar sobrepeso. En otras palabras, cuando los niños vuelven
a casa tras la jornada escolar, ¡casi todo el tiempo libre que
tienen lo pasan delante de algún tipo de pantalla!
La American Academy of Pediatrics (AAP) (Academia Americana de
PediatrÃa) recomienda limitar el tiempo que los niños de más de dos
años se pasan delante del televisor a no más de 1 o 2 horas
diarias. Asimismo, la AAP desaconseja que los niños menores de 2
años vean la televisión.
Muchos niños no hacen suficiente ejercicio. Aunque las clases de
educación fÃsica que se imparten en las escuelas pueden contribuir
a que los niños hagan ejercicio, una cantidad cada vez mayor de
centros escolares está eliminando o recortando los programas de
educación fÃsica y reduciendo la cantidad de tiempo que los niños
pasan practicando actividades de condicionamiento fÃsico. Un
estudio permitió constatar que las clases de gimnasia de los niños
de tercer curso de primaria solo ofrecÃan 25 minutos de actividad
fÃsica intensa a la semana.
Las recomendaciones actuales son que los niños de más de 2 años
deben hacer un mÃnimo de 60 minutos de actividad fÃsica de moderada
a vigorosa la mayorÃa de los dÃas de la semana y a ser posible
todos los dÃas.
Los factores genéticos también influyen; los genes contribuyen a
determinar el tipo corporal y la forma en que el organismo de cada
persona almacena y quema grasas, de la misma manera que contribuyen
a determinar otros rasgos. De todos modos, los genes no pueden
explicar la actual epidemia de obesidad. Puesto que, tanto los
genes como los hábitos se transmiten de padres a hijos, es posible
que varios miembros de la misma familia tengan problemas de
sobrepeso.
Los miembros de la misma familia tienden a tener hábitos
alimentarios similares, a mantener los mismos niveles de actividad
fÃsica y a adoptar actitudes similares ante el sobrepeso. Los
estudios han mostrado que el riesgo de obesidad de un niño aumenta
considerablemente si uno o ambos progenitores tienen sobrepeso o
son obesos.
Prevenir el sobrepeso y la obesidad
La clave para conseguir que los niños de todas las edades
mantengan un peso saludable consiste en implicar a toda la familia.
Es la idea de "predicar con el ejemplo". Haga de la
alimentación saludable y de la práctica del ejercicio fÃsico una
cuestión de familia. PÃdale a su hijo que colabore en la elección y
preparación de comidas saludables y lléveselo con usted cuando haga
la compra para que aprenda a escoger alimentos saludables.
Evite caer en algunas de las trampas más comunes relacionadas
con los alimentos y la comida:
-
No recompense a su hijo por su buena conducta
ofreciéndole golosinas o dulces ni intente frenar el mal
comportamiento castigándole a no tomarlos.
Piense en otras formas de modificar su comportamiento.
-
No imponga la norma de "dejar siempre el plato
limpio".
Tenga en cuenta que el hambre es algo fluctuante y sea sensible a
las pistas que le dé su hijo al respecto. Hasta los bebés que
giran la cara en la dirección contraria a la del biberón o el
pecho de sus madres les están enviando señales de que ya han
comido bastante. Si su hijo ya está satisfecho, no le obligue a
seguir comiendo. Refuerce la idea de que solo debe comer cuando
tenga hambre.
-
No hable sobre "alimentos malos" o "alimentos
prohibidos" ni elimine por completo todos los dulces y
tentempiés favoritos de la dieta de su hijo.
Los niños pueden rebelarse y comer cantidades excesivas de los
alimentos prohibidos cuando están fuera de casa o traerlos a casa
a escondidas.
He aquà algunas recomendaciones adicionales para niños de
diferentes grupos de edad:
-
Desde el nacimiento hasta el año:
La lactancia materna, aparte de las muchas ventajas que tiene
para la salud del lactante, ayuda a prevenir el sobrepeso y la
obesidad. Aunque no se conoce exactamente el mecanismo implicado,
los bebés amamantados son más capaces de controlar su propia
ingesta y de dejarse guiar por las pistas internas que les
indican cuándo tienen o no tienen hambre.
-
Entre los 2 y los 6 años:
Intente inculcarle a su hijo buenos hábitos desde el principio.
Ayúdele a desarrollar preferencias alimentarias sanas
ofreciéndole un amplio abanico de alimentos saludables. Fomente
su tendencia natural a estar activo y ayúdele a desarrollar
nuevas habilidades.
-
Entre los 7 y los 12 años:
Anime a su hijo a hacer ejercicio fÃsico cada dÃa, sea
practicando un deporte de equipo organizado o jugando a la pelota
o al escondite a la hora del recreo. Mantenga a su hijo activo
también en casa, proponiéndole actividades como ir dar un paseo
y/o jugar en el patio o el jardÃn. Déjele participar cada vez más
en la elección de alimentos saludables, por ejemplo, a la hora de
prepararle el almuerzo.
-
Entre los 13 y los 17 años:
A los adolescentes les encanta la comida rápida, pero trate de
guiar a su hijo para que elija los alimentos más saludables, por
ejemplo los bocadillos de pollo asado, las ensaladas y las
raciones más pequeñas. Enséñele a prepararse comidas y tentempiés
saludables y anÃmele a estar activo cada dÃa.
-
Todas las edades:
Limite el tiempo que pasa su hijo delante del televisor, el
ordenador y las videoconsolas y evite que coma mientras ve la
televisión. Sirva un amplio abanico de alimentos saludables y
coman en familia siempre que sea posible. Trate de incluir por lo
menos cinco raciones de fruta y verdura al dÃa en la dieta de su
hijo, limÃtele las bebidas azucaradas e insista en que ha de
desayunar cada dÃa.
Si usted se alimenta bien, hace ejercicio regularmente e
incorpora hábitos saludables en el estilo de vida de toda la
familia, proporcionará a su hijo un buen ejemplo a seguir de por
vida. Hable a su hijo sobre la importancia de alimentarse bien y de
hacer ejercicio, pero convierta este tema en un asunto que incumbe
a toda la familia para que todos acaben automatizando los buenos
hábitos.
Y, sobre todo, transmita a su hijo el mensaje de que usted lo
quiere -independientemente de lo que pese- y que lo que desea es
ayudarle a ser feliz y a estar sano.
Revisado por:
Mary L. Gavin, MD
Fecha de la revisión: febrero de 2009
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diagnoses, and treatment, consult your doctor.
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