(
Digestive System
)
¿Cuál es el primer paso en la digestión de los alimentos? Créase
o no, el proceso digestivo comienza incluso antes de que nos
pongamos la comida en la boca. Es decir, comienza cuando olemos
algo irresistible o cuando vemos alguna comida favorita que con
seguridad sabrá bien. Simplemente al oler ese pastel de manzana
casero o pensar en lo delicioso que sabrá ese postre helado,
comenzamos a salivar, y asà se inicia la digestión, preparándonos
para ese delicioso primer bocado.
Si ha pasado cierto tiempo desde nuestra última comida o con
sólo pensar en algo sabroso, sentimos hambre. Comemos hasta
sentirnos satisfechos y luego continuamos con nuestras actividades.
Pero durante las próximas 20 horas, el aparato digestivo trabaja
mientras los alimentos que ingerimos viajan por el organismo.
Los alimentos son la fuente de combustible del organismo. Los
nutrientes en los alimentos brindan a las células la energÃa y
sustancias que necesitan para funcionar. Pero antes de que la
comida pueda hacer alguna de estas cosas, tiene que ser digerida en
pequeños trozos que el organismo pueda absorber y utilizar.
Casi todos los animales tienen un aparato digestivo de tipo
tubular, en el que la comida ingresa en la boca, pasa a través de
un tubo largo y sale como
materia fecal
a través del ano. El músculo liso en las paredes de los órganos del
aparato digestivo tubular, desplaza los alimentos, rÃtmica y
eficazmente, a través del aparato digestivo, donde son
descompuestos en pequeños átomos y moléculas diminutos y
absorbibles. Durante el proceso de absorción, los nutrientes que
provienen de los alimentos (incluyendo los carbohidratos,
proteÃnas, grasas, vitaminas y minerales) pasan a través de canales
en la pared intestinal y de allà al torrente sanguÃneo. La sangre
trabaja para distribuir estos nutrientes al resto del organismo.
Las partes de desecho de los alimentos que el organismo no puede
usar salen del organismo como materia fecal.
¿En qué consiste el aparato digestivo y cuál es su
función?
Cada bocado de comida que comemos tiene que ser descompuesto en
nutrientes que puedan ser absorbidos por el organismo, por lo que
la digestión completa de la comida tarda horas. En los humanos, la
proteÃna debe ser descompuesta en aminoácidos, los almidones en
azúcares simples y las grasas en ácidos grasos y glicerol. El agua
en nuestros alimentos y bebidas también se absorbe en el torrente
sanguÃneo para proporcionar al organismo el lÃquido que
necesita.
El aparato digestivo está formado por el
tubo digestivo
y los otros órganos abdominales que juegan un rol importante en la
digestión, como el hÃgado y el páncreas. El tubo digestivo es el
tubo largo de órganos que se extiende desde la boca al ano, e
incluye el esófago, el estómago y los intestinos. El tubo digestivo
del adulto mide unos 30 pies (aproximadamente 9 metros) de
largo.
La digestión comienza en la
boca
, mucho antes de que los alimentos lleguen al estómago. Cuando
vemos, olemos, probamos o incluso imaginamos una merienda sabrosa,
nuestras
glándulas salivales
, que se encuentran debajo de la lengua y cerca de la mandÃbula
inferior, comienzan a producir saliva. Este flujo de saliva se pone
en movimiento por un reflejo del cerebro que se desencadena cuando
percibimos alimentos o pensamos en comer. En respuesta a esta
estimulación sensorial, el cerebro envÃa impulsos a través de los
nervios que controlan las glándulas salivales, indicándoles que se
preparen para una comida.
A medida que los dientes desgarran y cortan los alimentos, la
saliva
los humedece para facilitar la deglución. Una enzima digestiva
llamada
amilasa
, que forma parte de la saliva, comienza a descomponer algunos de
los carbohidratos (almidones y azúcares) en la comida incluso antes
de que salgan de la boca.
La deglución, que se logra por los movimientos musculares en la
lengua y la boca, desplaza los alimentos hacia la garganta, o
faringe
. La faringe, un pasaje para los alimentos y el aire, mide unas 5
pulgadas (12,7 centÃmetros) de largo. Un colgajo flexible de
tejido, denominado
epiglotis
, se cierra reflexivamente sobre la tráquea cuando tragamos para
impedir el ahogo.
Desde la garganta, los alimentos pasan por un tubo muscular en
el pecho que se denomina
esófago
. Ondas de contracciones musculares llamadas
peristalsis
fuerzan los alimentos hacia abajo, a través del esófago, hasta el
estómago. Normalmente, una persona no es consciente de los
movimientos del esófago, estómago e intestino que tienen lugar a
medida que los alimentos pasan a través del aparato digestivo.
En el extremo del esófago, un anillo muscular denominado
esfÃnter
, permite que los alimentos ingresen al estómago y luego se cierra
para impedir que los alimentos o lÃquido regresen al esófago. El
músculo del estómago revuelve y mezcla los alimentos con ácidos y
enzimas, descomponiéndolos en trozos mucho más pequeños y
digeribles. La digestión que tiene lugar en el estómago, necesita
un ambiente ácido. Las glándulas en el revestimiento del estómago
producen unos 3 cuartos de galón (2,8 litros) de estos jugos
digestivos por dÃa.
Algunas sustancias, como el agua, sal, azúcares y alcohol,
pueden ser absorbidas directamente a través de la pared estomacal.
La mayorÃa de las otras sustancias en los alimentos que ingerimos
necesitan mayor digestión y deben pasar al intestino antes de ser
absorbidos. Cuando está vacÃo, el estómago de un adulto tiene un
volumen de un quinto de una taza (1,6 onzas de lÃquido), pero puede
expandirse para sostener más de 8 tazas (64 onzas de lÃquido) de
alimentos después de una gran comida.
Cuando los alimentos están listos para salir del estómago, han
sido procesados en un lÃquido espeso denominado
quimo
. Un tubo muscular del tamaño de una nuez, ubicado a la salida del
estómago y denominado
pÃloro
, mantiene el quimo en el estómago hasta que alcanza la
consistencia justa para pasar al intestino delgado. El quimo es
lanzado al intestino delgado, donde continúa la digestión de los
alimentos para que el organismo pueda absorber los nutrientes en el
torrente sanguÃneo.
El intestino delgado tiene tres secciones:
- el
duodeno
, la primera sección en forma de C
- el
yeyuno
, la sección media enrollada
- el
Ãleon
, la sección final que se comunica con el intestino grueso.
La pared interna del intestino delgado está cubierta con
millones de proyecciones microscópicas, en forma de dedos, llamadas
vellosidades
. Las vellosidades son los vehÃculos a través de los cuales el
organismo puede absorber los nutrientes.
El
hÃgado
(ubicado bajo la caja torácica en la parte superior derecha del
abdomen), la
vesÃcula biliar
(oculta debajo del hÃgado) y el
páncreas
(debajo del estómago) no son parte del tubo digestivo, pero son
órganos esenciales para la digestión.
El páncreas produce enzimas que ayudan a digerir proteÃnas,
grasas y carbohidratos. También produce una sustancia que
neutraliza el ácido del estómago. El hÃgado produce bilis, que
ayuda al cuerpo a absorber grasas. La bilis se almacena en la
vesÃcula biliar hasta que se la necesita. Estas enzimas y la bilis
se transportan a través de canales especiales (denominados
conductos) directamente al intestino delgado, donde ayudan a
descomponer los alimentos. El hÃgado también tiene un papel
importante en la manipulación y procesamiento de los nutrientes,
que son transportados por la sangre desde el intestino delgado al
hÃgado.
Desde el intestino delgado, los alimentos que no fueron
digeridos (y parte del agua) pasan al
intestino grueso
a través de un anillo muscular que impide que los alimentos
regresen al intestino delgado. Cuando los alimentos llegan al
intestino grueso, el trabajo de absorción de los nutrientes está
casi terminado. La principal función del intestino grueso es
eliminar el agua de la materia no digerida y formar desechos
sólidos que pueden ser excretados. El intestino grueso tiene tres
partes:
- El
ciego
es una bolsa al comienzo del intestino grueso que une el
intestino delgado al intestino grueso. Esta zona de transición se
expande en diámetro, permitiendo que los alimentos pasen del
intestino delgado al grueso. El
apéndice
, una bolsa pequeña, hueca, en forma de dedo, que cuelga en el
extremo del ciego. Los médicos creen que el apéndice es un
remanente de tiempos antiguos de la evolución humana. Ya no
parece cumplir ninguna función en el proceso digestivo.
- El
colon
se extiende desde el ciego, sube por el lado derecho del abdomen,
se extiende a lo ancho de la parte superior del abdomen y luego
baja por el lado izquierdo del abdomen, conectándose con el
recto. El colon tiene tres partes: el colon ascendente y el colon
transverso, que absorben lÃquidos y sales, y el colon
descendente, que retiene los desechos resultantes. Las bacterias
en el colon ayudan a digerir los restos de productos
alimentarios.
- El
recto
es donde se almacenan las heces hasta que salen del aparato
digestivo a través del
ano
como un movimiento intestinal.
Posibles trastornos del aparato digestivo
Casi todas las personas tienen un problema digestivo en algún
momento de su vida. Algunos trastornos, como la indigestión o la
diarrea leve, son comunes; resultan en malestar leve y mejoran por
sà mismas o son fáciles de tratar. Otros, como la enfermedad
intestinal inflamatoria, pueden durar mucho tiempo o ser muy
problemáticas. El gastroenterólogo es el médico que se especializa
en el aparato digestivo.
Trastornos que afectan al esófago
Los trastornos que afectan el esófago pueden ser
congénitos
(lo que significa que una persona nace con ellas) o adquiridos o
no congénitos
(lo que significa que una persona puede desarrollarlos después de
nacer). Algunos ejemplos incluyen:
- La
fÃstula traqueo-esofágica
y
atresia esofágica
son ejemplos de enfermedades congénitas. La fÃstula
traqueo-esofágica es una conexión entre el esófago y la tráquea,
que en realidad no tendrÃa que existir. En los bebés con atresia
esofágica, el esófago llega a un punto muerto, en vez de
conectarse con el estómago. Ambas enfermedades suelen ser
detectadas poco después del nacimiento del bebé, a veces incluso
antes. Para repararlas es necesario recurrir a la cirugÃa.
- La
esofagitis,
o inflamación del esófago, es un ejemplo de un trastorno no
congénito. La esofagitis puede ser provocada por una infección o
ciertos medicamentos. También puede ser provocada por el
reflujo gastroesofágico
, un trastorno en el que el esfÃnter esofágico (el tubo del
músculo que conecta al esófago con el estómago) permite que el
contenido ácido del estómago retroceda y vuelva al esófago. El
reflujo gastroesofágico puede ser corregido mediante cambios en
el estilo de vida, por ejemplo, modificando los tipos de
alimentos que ingiere una persona. A veces, sin embargo, requiere
tratamiento con medicamentos.
Trastornos que afectan al estómago y los intestinos
Casi todos hemos tenido diarrea o padecido estreñimiento en
algún momento. Con la diarrea, las contracciones musculares
desplazan el contenido de los intestinos con demasiada rapidez y no
hay tiempo suficiente para que el agua se absorba antes de que las
heces sean eliminadas del organismo. El estreñimiento es lo
contrario: El contenido del intestino grueso no se desplaza lo
suficientemente rápido y los materiales de deshecho permanecen en
el intestino grueso durante tanto tiempo que se elimina demasiada
agua y las heces se endurecen. Algunos otros ejemplos de trastornos
comunes de estómago e intestinos, son:
- Las
infecciones gastrointestinales
pueden ser causadas por virus, por bacterias (como
Salmonella, Shigella, Campylobacter
o
E. coli
) o por parásitos intestinales como la amebiasis y la giardiasis.
Los sÃntomas comunes de las infecciones gastrointestinales son
dolor o cólicos abdominales, diarrea y, a veces, vómitos. Estos
trastornos suelen desaparecer por sà mismos sin la necesidad de
medicamentos u otro tratamiento.
- La
apendicitis
es una inflamación del apéndice, la bolsa en forma de dedo que se
extiende desde el ciego, ubicada en la parte inferior derecha del
abdomen. Los sÃntomas clásicos de apendicitis son dolor
abdominal, fiebre, pérdida de apetito y vómitos. Las personas
afectadas con mayor frecuencia por la apendicitis son los niños y
adolescentes entre los 11 y 20 años. La apendicitis requiere
cirugÃa para su corrección.
-
Gastritis y úlceras pépticas.
En condiciones normales, el estómago y el duodeno son
extremadamente resistentes a la irritación por los potentes
ácidos producidos en el estómago. A veces, sin embargo, una
bacteria denominada
Helicobacter pylori
, o el uso crónico de algunos medicamentos debilitan el
revestimiento mucoso protector del estómago y del duodeno,
permitiendo que el ácido pase al revestimiento sensible que se
encuentra debajo. Esto puede irritar e inflamar el revestimiento
del estómago (un trastorno conocido como gastritis) o provocar
úlceras pépticas
, que son llagas o perforaciones que se forman en el
revestimiento del estómago o el duodeno y provocan dolor o
hemorragia. La terapia médica suele ser exitosa en el tratamiento
de estos trastornos.
- La
enfermedad intestinal inflamatoria
es la inflamación crónica de los intestinos que afecta a niños
más grandes, adolescentes y adultos. Hay dos tipos principales:
colitis ulcerosa
, que por lo general afecta al recto y el intestino grueso y la
enfermedad de Crohn
, que puede afectar a todo el tracto gastrointestinal, desde la
boca al ano, asà como otras partes del organismo. Se las trata
con medicamentos y, si es necesario, alimentación intravenosa
(IV) para proporcionar nutrición. En algunos casos, la cirugÃa
puede ser necesaria para extirpar secciones del intestino
inflamadas o dañadas.
Trastornos del páncreas, hÃgado y vesÃcula biliar
Los trastornos que afectan al páncreas, hÃgado y vesÃcula
biliar, suelen afectar la capacidad de estos órganos para producir
enzimas y otras sustancias que ayudan a la digestión. Algunos
ejemplos son:
- La
fibrosis quÃstica
es una enfermedad crónica, hereditaria, en la que la producción
de moco anormalmente espeso bloquea los conductos o pasajes en el
páncreas e impide que sus jugos digestivos ingresen a los
intestinos, dificultando para una persona con esta enfermedad, la
digestión correcta de proteÃnas y grasas. Esto hace que
nutrientes importantes salgan del organismo sin ser aprovechados.
Para ayudar a manejar estos problemas digestivos, las personas
con fibrosis quÃstica pueden tomar enzimas digestivas y
suplementos nutricionales.
- La
hepatitis
es una infección viral en la que el hÃgado de una persona se
inflama y puede perder su capacidad funcional. Algunos tipos de
hepatitis viral son muy contagiosos. Los casos leves de hepatitis
A pueden ser tratados en el hogar; sin embargo, los casos graves
que incluyan daño al hÃgado podrÃan requerir
hospitalización.
- La vesÃcula biliar puede desarrollar cálculos e inflamarse,
una enfermedad denominada
colecistitis
. Si bien los trastornos de la vesÃcula biliar son poco
frecuentes en niños y adolescentes, pueden ocurrir cuando el niño
o adolescente tiene anemia de células falciformes (o anemia
drepanocÃtica) o en niños que están siendo tratados con ciertos
medicamentos durante perÃodos prolongados.
Las clases y cantidades de alimentos que una persona come y la
manera en que el aparato digestivo procesa dichos alimentos juegan
roles fundamentales en el mantenimiento de la buena salud. La
ingestión de una dieta sana es la mejor manera de prevenir los
trastornos digestivos más comunes.
Actualizado y revisado por:
Stephen Shaffer, MD
Fecha de revisión: enero de 2007
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