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Infecciones por Shigella

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(Shigella Infections)

Shigella, que debe su nombre al científico japonés que la descubrió en 1897, es un tipo de bacteria que puede infectar el aparato digestivo. Hay cuatro grupos diferentes de Shigella que pueden infectar a los humanos, algunos de ellos provocan una enfermedad leve, y en otros más grave.

Cada año se diagnostican aproximadamente 18.000 casos de infecciones por Shigella en EE.UU., pero hay muchos más casos que no se diagnostican porque implican sólo síntomas leves o ningún síntoma en absoluto. Esta infección es más frecuente durante los meses de verano y raramente afecta a los lactantes de menos de 6 meses, aunque es frecuente en niños de 2 a 4 años, especialmente los que asisten a centros de preescolar.

Signos y síntomas

Shigella puede provocar diversos síntomas. Algunas personas con una forma leve de la enfermedad sólo tienen heces blandas y acuosas, y otras no presentan ningún síntoma. Otras desarrollan una enfermedad más grave conocida como disentería, con retortijones, fiebre alta, pérdida de apetito, náuseas, vómitos y diarrea, que puede contener mucosidades y sangre. Algunos niños con formas graves de infección por Shigella pueden requerir hospitalización. La principal complicación es la deshidratación (un nivel de líquidos en el cuerpo anormalmente bajo). En contadas ocasiones, las bacterias del tipo Shigella pueden afectar a otros órganos corporales aparte del aparato digestivo, pudiendo provocar artritis, erupciones cutáneas, insuficiencia renal o problemas neurológicos, como convulsiones, rigidez de cuello, dolor de cabeza, letargo, confusión y alucinaciones.

Contagio

Las infecciones por Shigella son muy contagiosas. Las personas infectadas transmiten la infección a través de las heces. Otras personas se pueden infectar al entrar en contacto con cualquier cosa que se haya contaminado con heces infectadas. Esto incluye los juguetes, las superficies de las habitaciones de descanso e incluso la comida preparada por una persona infectada. Por ejemplo, si un niño toca una superficie contaminada, como un inodoro o un juguete, y luego se mete los dedos en la boca, se puede infectar. Shigella se puede contagiar incluso a través de las moscas que han estado en contacto con heces contaminadas.

Puesto que no hacen falta muchas bacterias de Shigella para provocar una infección, la enfermedad se extiende fácilmente en familias y guarderías. La bacteria también se puede contagiar a través de la red del suministro de agua cuando las medidas higiénicas son insuficientes. El contagio se puede producir a través de las heces de la persona infectada durante aproximadamente 4 semanas, incluso después de que los síntomas obvios de enfermedad hayan remitido (aunque el tratamiento antibiótico puede reducir la excreción de bacterias de Shigella a través de las heces).

Prevención

La mejor forma de evitar el contagio de Shigella es lavándose las manos con jabón frecuentemente y a conciencia. Esto es importante en todos los grupos de edad. A los niños se les debe recordar que se laven las manos, sobre todo después de utilizar el váter y antes de comer. Esto es especialmente importante en los centros de preescolar.

Si usted está al cuidado de un miembro de su familia que tiene diarrea, lávese las manos antes de tocar a otras personas y antes de manipular alimentos. (Las personas con diarrea no deben preparar comida para otras personas.) Después de que alguien que esté infectado por Shigella use el váter, límpielo y desinféctelo antes de que lo utilice otra persona.

Los pañales de los niños infectados por Shigella deben tirarse a la basura adecuadamente, dentro de un recipiente o bolsa sellada, y la zona donde se ha efectuado el cambio de pañales debe limpiarse con desinfectante. Los niños pequeños (sobre todo los que todavía lleven pañales) que tengan la infección, o una diarrea de cualquier causa, no deben estar en contacto con niños no infectados.

También es importante cómo se manipulan, almacenan y preparan los alimentos - los platos fríos deben conservarse en frío y los calientes en caliente para prevenir la proliferación de bacterias.

Incubación

Los síntomas pueden aparecer entre 1 y 7 días después de la exposición, pero suelen ocurrir durante los 2 o 3 días inmediatamente posteriores a la misma.

Duración

Aunque a veces remite sola al cabo de unos pocos días, la diarrea no tratada puede durar una o dos semanas. De todos modos, los antibióticos pueden acortar la enfermedad.

Tratamiento profesional

Para confirmar el diagnóstico de Shigella, el pediatra de su hijo puede enviar una muestra de las heces del niño a un laboratorio para que analicen si contiene bacterias del tipo Shigella. Es posible que el médico también solicite un análisis de sangre y otras pruebas para descartar otras causas posibles de los síntomas, sobre todo si su hijo pierde bastante sangre por las heces.

Una vez hecho el diagnóstico, algunos casos no requieren ningún tratamiento especial, pero a menudo se administran antibióticos para acortar la duración de la enfermedad y evitar el contagio de otras personas.

Los niños que se deshidratan moderada o gravemente o los que presentan problemas en otros órganos aparte del aparato digestivo pueden requerir hospitalización. Mientras están en el hospital, pueden ser monitorizados y recibir el tratamiento necesario, por ejemplo, la administración de antibióticos o de fluidos por vía intravenosa.

Tratamiento en casa

Si a su hijo le diagnostican una infección por Shigella, es posible que el pediatra le recete antibióticos. Dele a su hijo los antibióticos tal y como se lo indique el pediatra y durante el tiempo que él le indique. Evite darle a su hijo medicamentos de venta sin receta para los vómitos o la diarrea, a menos que el pediatra se lo recomiende, porque éstos podrían prolongar la enfermedad.

Para prevenir la deshidratación, siga las indicaciones del médico sobre lo que debería comer y beber su hijo. Es posible que el pediatra le sugiera que le dé una bebida especial (denominada solución oral de rehidratación, como Pedialyte® en EEUU, que restituye rápidamente los fluidos corporales, sobre todos si el niño tiene diarrea durante más de 2 o 3 días.

Por lo general, lo niños con diarrea leve que no están deshidratados pueden seguir comiendo normalmente, aunque deben beber más líquidos. (Los zumos de fruta y los refrescos pueden empeorar la diarrea y deben evitarse.) Los niños con deshidratación moderada deben tomar una solución oral de rehidratación en cantidades reducidas y frecuentes durante varias horas para corregir la deshidratación y después pueden seguir comiendo con normalidad. Los niños amamantados deben seguir alimentándose como de costumbre. Si un niño tiene vómitos, necesitará comer cantidades de alimento más reducidas más frecuentemente.

Para bajar la fiebre y aliviar el molestar, puede darle a su hijo paracetamol (acetaminofeno).

Cuándo llamar al pediatra

Llame al pediatra de su hijo si éste presenta síntomas de infección por Shigella, incluyendo diarrea sanguinolenta o con mucosidad, acompañada de dolor abdominal, náuseas y vómitos, o fiebre alta.

Los niños con diarrea se pueden deshidratar rápidamente, lo que puede conllevar complicaciones graves. Los signos de deshidratación incluyen:

  • sed
  • irritabilidad
  • intranquilidad
  • letargo
  • boca, lengua y labios secos
  • ojos hundidos
  • pañales secos durante varias horas en un lactante o menos viajes al váter para orinar en un niño mayor.

Si su hijo presenta cualquiera de estos síntomas, llame al pediatra inmediatamente.

También se debe solicitar atención médica inmediata cuando un niño con infección por Shigella presenta síntomas neurológicos, como confusión, letargo, dolor de cabeza, rigidez de cuello o convulsiones.

Actualizado y revisado por: Joel Klein, MD
Fecha de la revisión: septiembre de 2010

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