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Safety and Wellness

Seguridad en las granjas

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Visitar una granja o un zoológico para niños puede ser una gran experiencia para su familia. Permite que los niños interactúen con animales de carne y hueso y que vean cómo se cultivan y se preparan sus alimentos.

Pero antes de embarcar a su familia esta aventura rural, es importante que aprenda algunas cosas sobre la seguridad en las granjas y en el medio rural en general. Los animales de granja, la maquinaria pesada y los pesticidas solo son unos pocos de los riesgos a que se exponen los niños en este tipo de contextos. Y, si su familia vive en una granja, es importante que proteja a su hijo de los peligros cotidianos adoptando medidas de seguridad.

Por qué es importante la seguridad en una granja

Los grupos de edad que se exponen a un mayor riesgo de lesionarse en este tipo de instalaciones son los niños de 3 a 4 años y los adolecentes de 13 a 14 años. Por suerte, la mayoría de las lesiones se pueden prevenir adoptando precauciones y educando a los niños sobre los posibles riesgos.

Si su familia visita o vive en una granja, el hecho tomar conciencia de los posibles riesgos implicados ayudará a su hijo a mantenerse alejado de posibles accidentes.

Animales

Visitar a los animales que viven en una granja es una magnífica oportunidad para enseñar a los niños a ser respetuosos con la forma de vida propia de una granja. Enseñe a su hijo a no correr, gritar ni hablar fuerte y a evitar cualquier otra conducta que pueda asustar a los animales. Puesto que las madres que protegen a sus crías se pueden poner a la defensiva, los niños no deberían acercarse a ningún cachorro.

Los cascos son un elemento de seguridad importante para montar o trabajar con caballos. Otro aspecto relacionado con la seguridad es que los animales pueden transmitir infecciones a los seres humanos. Para impedirlo, pida a su hijo que se lave las manos a conciencia con agua tibia y jabón después de tocar a cualquier animal. Si su familia vive en una granja, enseñe a su hijo a lavarse las manos después de manipular y de limpiar a sus mascotas o a los animales de la granja y que evite besarlos o compartir alimentos con ellos.

Maquinaria

La maquinaria pesada que contribuye al buen funcionamiento de una granja también puede implicar riesgos importantes para un niño. Las lesiones más frecuentes incluyen los aplastamientos y las pérdidas de extremidades provocados por máquinas agrícolas de gran volumen, como las cosechadoras, las trilladoras, los procesadores de heno y las segadoras. Las lesiones provocadas por tractores son las más habituales y las más mortales de todas.

Entre las lesiones asociadas a la maquinaria agrícola, se incluyen las siguientes:

  • Lesiones por pellizco y amputación: ocurren cuando dos piezas se desplazan a la vez y hay por lo menos una pieza moviéndose de forma circular. Partes de las prendas de vestir, dedos, manos u otras partes del cuerpo pueden quedar apresados cerca de la parte que rota y sufrir desgarros o amputaciones.
  • Lesiones por enganche y arrastre: si la máquina tiene un eje giratorio, la vestimenta o el pelo del niño se pueden enganchar en torno al eje, arrastrando al niño hacia la máquina.
  • Lesiones por corte: las máquinas que contienen cuchillas o bordes cortantes, como las cosechadoras, puede cortar materiales, la piel e incluso amputar extremidades.
  • Lesiones provocadas por la proyección de objetos: algunas máquinas agrícolas, como las segadoras, proyectan piedras y otros desechos mientras funcionan, lo que pueden ocasionar lesiones.
  • Lesiones por aplastamiento: las puertas de garaje, los tractores o la maquinaria colgante se pueden desplomar, rodar o bajar de nivel, pudiendo provocar graves lesiones, e incluso la muerte, por aplastamiento.

Siga las siguientes reglas básicas en lo referente a la maquinaria agrícola para garantizar la seguridad de su hijo:

  • Durante la visita, no permita que su hijo se aleje del grupo ni de usted. No le permita jugar en áreas donde se están utilizando o donde se guardan máquinas agrícolas.
  • Los niños, independientemente de que sean visitantes o residentes, no deben jugar ni montarse en ninguna máquina agrícola, ni siquiera bajo la supervisión de un adulto.
  • Si alguien debe sentarse en una máquina agrícola, solo debería haber un conductor, que siempre deberá ser un adulto. No se deben permitir acompañantes.
  • No permita que nadie se monte en la parte trasera de una camioneta.
  • Todas las máquinas agrícolas deben estar bien aparcadas y cerradas con llave mientras no se utilicen (las llaves no deben dejarse puestas sino guardarse siempre en otro lugar).
  • Antes de conectar cualquier máquina agrícola, todo usuario debe saber dónde están los niños para evitar accidentes; un niño pequeño es fácil que quede oculto tas una rueda grande o en un punto ciego. Puesto que los adultos que conducen las máquinas es posible que no vean ni oigan a los niños, a estos últimos nunca se les debe permitir jugar cerca de la maquinaria.
  • Mantenga las herramientas de mano, sobre todo las que tangan partes cortantes, afiladas o calientes, fuera del alcance de los niños.
  • Mantenga las máquinas agrícolas en buen estado y actualice periódicamente las medidas de seguridad. Por ejemplo, los tractores deben llevar luces, cinturones de seguridad y estructuras protectoras contra vuelcos (ROP, por sus siglas en inglés). En lo relativo al mantenimiento, la maquinaria se debe cubrir con un revestimiento protector que cubra las partes giratorias y/o afiladas. Lea atentamente y siga las instrucciones de cada máquina y lleve a cabo inspecciones sistemáticas de las mismas para poder detectar posibles riesgos que podrían ocasionar accidentes.
  • Hay vehículos, como las motocicletas de trial, los ciclomotores y los vehículos todoterreno, que se suelen utilizar como medios de transporte en muchas granjas. Pueden ocasionar la muerte o graves lesiones (a menudo en la cabeza, la médula espinal o el abdomen), sobre todo en los adolescentes que las utilizan de forma imprudente y sin llevar puesto el casco. Los niños que no hayan cumplido 16 años no deben utilizar vehículos a motor de 2, 3 o 4 ruedas.

    Por lo general, a los niños que no hayan cumplido los 16 años o que carezcan de permiso para conducir vehículos de motor, no se les debe permitir conducir ningún vehículo agrícola, incluyendo los tractores y los vehículos todoterreno. También es recomendable que los adolescentes con permiso de conducir hagan un curso sobre tractores y vehículos agrícolas antes de conducirlos en una granja.
  • Para acabar, enseñe a los niños mayores cómo se desconecta la maquinaria agrícola; podrían salvar la vida de otras personas en caso de emergencia. Si deja a su hijo con una persona adulta que cuida de él, asegúrese de que su cuidador sabe cómo se desconecta la maquinaria por si su hijo se expusiera a algún peligro.

Electricidad, pesticidas y otros productos químicos

Las cerraduras y los recipientes a prueba de niños son necesarios para guardar pesticidas y otros productos químicos. Debido a que las sustancias tóxicas o venenosas se pueden ingerir o inhalar y pueden entrar en contacto con los ojos o absorberse a través de la piel, nunca se debe permitir que los niños se acerquen a ellas.

Puede adoptar otra precaución adicional colocando etiquetas de advertencia en los recipientes que contengan materiales tóxicos. No guarde nunca materiales venenosos en frascos o botellas sin etiquetar; se trata de una práctica peligrosa, tanto para los niños como para los adultos, que podrían confundirlos con otras sustancias.

Las cajas de fusibles deben cerrarse con llave y colocarse en lugares alejados del agua para impedir que los niños se electrocuten.

Seguridad relacionada con el agua y estiércol

Cuando un niño investiga o juega cerca de cualquier cuerpo de agua, siempre existe el riego de ahogamiento. Los estanques, los abrevaderos y otros recipientes que contienen agua pueden representar un verdadero peligro para un niño. Es importante que observe a su hijo tan de cerca cuando esté en una granja como cuando van a la playa o a la piscina.

Supervise a su hijo constantemente y enséñele a evitar el agua si usted no va a poder estar pendiente de él. Asimismo, si su familia vive en una granja, el hecho de vallar los estanques, los estercoleros y los abrevaderos puede ayudar a evitar posibles ahogamientos.

Los estercoleros y los fosos donde se fabrican abonos son un peligro importante en una granja. Muchas granjas que producen lácteos y productos derivados de la ternera y del cerdo disponen de complejos sistemas de eliminación de excrementos animales. Cuando el estiércol animal se descompone, genera gases, como el ácido sulfúrico, el anhídrido carbónico, el amoníaco y el metano, que pueden ser peligrosos, tanto para los adultos como para los niños. Estos gases pueden ser incoloros e inodoros pero son sumamente tóxicos y algunos hasta son inflamables.

Para evitar posibles envenenamientos, los niños nunca deben entrar en los estercoleros o los silos (donde también se pueden acumular los gases), incluso aunque estén vacíos. Si vive en una granja, intente reducir al máximo el volumen de estiércol a fin de reducir la formación de gases en los estercoleros. Asegúrese también de que tanto los silos como los estercoleros están bien ventilados.

Cereales y silos

Los cereales, que generalmente se almacenan en silos, suelen ser un peligro infravalorado. Los niños pueden quedar atrapados y ahogarse al hundirse en la oscilante superficie del cereal o bien cuando el cereal fluye por los conductos que salen al exterior.

Para prevenir este tipo de accidentes, enseñe a su hijo a no entrar nunca en lugares de almacenamiento de cereales (o silos) y no le permita montarse en vagones de cereales. Asimismo, si alguien quedara atrapado dentro de un silo, enseñe a su hijo que no debe entrar nunca para ayudar sino que debe llamar a un adulto o marcar de inmediato al teléfono de emergencias (911 en EE.UU, 999 en el Reino Unido y 112 en el resto de la U.E.).

Caídas desde zonas altas

Los niños y los adolecentes pueden sentirse tentados por las escaleras de silos, graneros y pajares. Por norma general, debería guardar todas las escaleras, incluyendo las portátiles, fuera del alcance de los niños. También se pueden colocar unas barreras especiales en las escaleras para impedir que los niños suban por ellas.

También debería enseñar a su hijo que los graneros y los pajares no son lugares adecuados para jugar; una caída desde el altillo de un pajar puede provocar lesiones graves e incluso la muerte.

Ruidos

Los niños que ayudan en las granjas donde viven se exponen a sufrir pérdidas auditivas. El uso de maquinaria ruidosa, como segadoras potentes o herramientas eléctricas, puede provocar zumbidos en los oídos (o acúfenos) y la exposición prolongada a este tipo de ruidos puede conllevar graves pérdidas auditivas.

Para prevenir las pérdidas auditivas, los niños deberían llevar protectores en la orejas, como tapones u orejeras, cuando se encuentren cerca de maquinaria agrícola o de animales ruidosos. Asimismo, indique a su hijo que no lleve cascos o auriculares para escuchar música mientras trabaja en la granja. El hecho de oír música le podría impedir escuchar gritos de alarma o peticiones de ayuda.

Garantizar la seguridad de su hijo

La supervisión por parte de un adulto es la forma más importante de proteger a los niños. Los niños pueden carecer del sentido común necesario para detectar los peligros que les acechan en una granja. Es importante enseñar a los niños las normas básicas de seguridad en este tipo de instalaciones desde que son muy pequeños y asegurarse de que son capaces de reconocer las señales de alarma y los riesgos asociados a la maquinaria y a las sustancias tóxicas.

  • Para minimizar la atracción por las áreas donde se llevan a cabos tareas peligrosas, reserve un lugar seguro para que su hijo pueda jugar, que esté vallado con cuerdas o verjas y alejado de cualquier peligro potencial. Haga que este espacio resulte interesante para su hijo dotándolo de objetos adecuados para du edad, como columpios, un arenero, cajas de muñecas, etc.
  • Enseñe a su hijo las áreas inseguras de la granja. Paséese con él por toda la granja y pídale que le señale las áreas que son seguras para jugar. Si le indicara algún área peligrosa, explíquele por qué no es segura y cómo se podría lastimar si la ocupara. Indíquele las áreas que están prohibidas y enséñele a hacer caso a las señales de "¡Peligro!" que contienen.

Echar una mano en la granja

Las granjas las suele llevar la familia al completo y cada miembro de la familia suele tener una tarea a realizar para contribuir al buen funcionamiento de la granja. De todos modos, usted debería entender qué tareas son las adecuadas para cada edad y nivel madurativo y cuáles son los riesgos implicados en cada una de ellas. Las lesiones que ocurren en las granjas son mucho más frecuentes cuando los niños llevan a cabo tareas que están por encima de sus posibilidades, sea desde el punto de vista mental, corporal y/o emocional.

¿Cómo se pude saber si un niño es lo bastante mayor para ayudar en determinada tarea? Por lo general, los niños pequeños (de un año a dos año y medio) solo pueden desempeñar tareas domésticas sencillas, como doblar toallas o recoger sus propios juguetes. Los que superan esta edad pueden llevar a cabo tareas rurales sencillas que no implican el uso de maquinaria ni de sustancias peligrosas y siempre bajo la supervisión de un adulto.

Los niños mayores y los adolescentes se pueden inscribir en grupos como "las 4-H" [Head, Heart, Hands and Health (Cabeza, Corazón, Manos y Salud)] o "Future Farmers of America" (Futuros granjeros de América), organizaciones juveniles de EE.UU. donde pueden aprender información sobre cuestiones de seguridad al tiempo de incrementan sus responsabilidades en la granja de su familia.

En lo que respecta a aquellos niños que son lo bastante mayores y maduros como para ayudar en la granja familiar, asegúrese de que:

  • Llevan una ropa adecuada (por ejemplo, una ropa que queda demasiado holgada es fácil que se enganche en una máquina en funcionamiento) y artículos de seguridad como gafas protectoras, tapones, botas de trabajo, sombrero, guantes y protector solar.
  • Un adulto se encarga de enseñarle al niño o adolescente la forma adecuada de llevar a cabo la tarea o de utilizar la maquinaria.
  • Si en la tarea se va a utilizar maquinaria, el niño debería entender como desconectarla, cómo funciona y cuáles son los riesgos que puede implicar. Asimismo, recuerde que los niños se suelen cansar con más facilidad que los adultos, de modo que favorezca los descansos regulares.

Por lo general, a los niños que no hayan cumplido los 16 años o que carezcan de permiso para conducir vehículos de motor no se les debe permitir conducir ningún vehículo agrícola, incluyendo los tractores y los vehículos todoterreno. También es recomendable que los adolescentes con permiso de conducir hagan un curso sobre tractores y vehículos agrícolas antes de conducirlos en una granja.

Puesto que el riesgo de sufrir lesiones es considerable, sea coherente en la aplicación de consecuencias negativas si su hijo se salta las normas de seguridad. También debería proteger a su hijo de posibles lesiones siendo precavido: si su hijo constata que usted sigue las normas de seguridad, será más proclive a entenderlas y a respetarlas.

Tenga un plan de seguridad

Los segundos importan mucho en caso de accidente, de modo que es fundamental disponer de un plan de seguridad para minimizar las lesiones y conseguir que la persona afectada reciba la ayuda necesaria. Si su hijo desaparece, compruebe primero todas las áreas peligrosas de la granja. Asegúrese de que su hijo sabe cómo y cuándo ha de llamar al teléfono de emergencias, otros teléfonos de emergencia de carácter local o al centro de toxicología si alguien se lesiona. Anote esos números de teléfono cerca de cada teléfono de su casa y de la granja.

Los miembros de la familia deben conocer siempre el paradero de los demás miembros y cuándo estos últimos deberían estar de vuelta para no retrasarse cuando tengan que pedir ayuda en caso de emergencia. Otra medida de precaución importante: haga que todos los miembros de la familia aprendan las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de revisión: enero de 2012

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