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Las mascotas y tu salud

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Tus mascotas pueden ser una amistad estupendas para ti. Te saben escuchar, te animan a hacer ejercicio y siempre se ponen de tu parte cuando discutes con tus padres. Pero, al igual que las personas, las mascotas pueden ser portadoras de infecciones, que a veces pueden trasmitir a la gente. He aquí la forma de que, tanto tú como tu mascota, podáis libraros de las infecciones.

¿Cómo propagan las infecciones las mascotas?

Algunas de las enfermedades que contraen las mascotas, como la leucemia felina, la inmunodeficiencia felina y la enfermedad del gusano del corazón, no las pueden trasmitir a los seres humanos. Pero las mascotas pueden ser portadoras de ciertos virus, bacterias, parásitos y hongos que pueden trasmitir infecciones a las personas.

Las infecciones trasmitidas por los animales son particularmente peligrosas para los bebés, los niños pequeños, las mujeres embarazadas, los ancianos y aquellas personas cuyo sistema inmunitario está debilitado debido a una enfermedad o a otra afección (como el cáncer o el SIDA).

"Zoonosis" es el nombre que reciben las infecciones que los animales pueden trasmitir a los seres humanos. La gente se contagia cuando recibe una mordedura o un arañazo procedente de un animal o cuando entra en contacto con los productos de desecho, la saliva o la caspa (escamas procedentes del pelo, las plumas o la piel) de un animal.

Las mascotas también pueden llevar en su pelaje pulgas y garrapatas, insectos que pueden ser portadores de enfermedades, como la enfermedad de Lyme o la fiebre maculosa de las montañas rocosas, que enferman a los seres humanos.

Perros y gatos

Puede costar bastante creerse que tu compañero canino o que tu gran amigo felino sean culpables de algo más que de dormir demasiado, pero a veces los perros y los gatos pueden trasmitir infecciones a los seres humanos.

  • La rabia es una enfermedad de gravedad provocada por un virus presente en la saliva de los animales infectados. Se contagia a los seres humanos a través de las mordeduras procedentes de animales portadores del virus de la rabia. Entre los animales que pueden ser portadores de este virus, se incluyen los mapaches, los murciélagos, las mofetas, los coyotes, los zorros y las marmotas. Las mascotas no vacunadas, como los perros y los gatos, pueden contraer la rabia si las muerde un animal previamente infectado.

    A pesar de que la rabia es una enfermedad grave que puede ocasionar lesiones cerebrales e incluso la muerte si no se trata poco después de contraer la infección, los casos de rabia en seres humanos son sumamente infrecuentes en EE.UU., gracias la generalización de la vacunación antirrábica. Los animales domésticos, como los perros, deben recibir esta vacuna para reducir las probabilidades de infección.

    El hecho de lavarse a conciencia y de inmediato la herida ayuda a reducir el riesgo de contraer la rabia. Si tu médico considera que corres el riesgo de contraer la rabia tras recibir una mordedura de animal, lo más probable es que te administre una serie de vacunas a lo largo de un período de dos semanas.
  • La infección por Campylobacter (o campilobacteriosis) es un tipo de infección que los perros, gatos, hámsters, aves y algunos animales de granja pueden trasmitir a los seres humanos. Esta ocasionada por la bacteria Campylobacter, que puede vivir en el sistema digestivo de los animales. Las personas que entran en contacto con esta bacteria pueden presentar síntomas desagradables como diarrea (a veces sanguinolenta), dolor abdominal y fiebre.

    Las infecciones por Campylobacter ocurren mayoritariamente cuando alguien ingiere carne poco hecha (medio cruda) o leche no pasterizada. También se pueden contraer al entrar en contacto con heces (cacas) procedentes de animales infectados o con agua previamente contaminada con esta bacteria.

    Las infecciones por Campylobacter son contagiosas, lo que significa que se pueden trasmitir de una persona a otra, sobre todo entre los miembros de la misma familia. Los médicos las suelen tratar con antibióticos.
  • Bartonella henselae es el tipo de bacteria que provoca la denominada enfermedad por arañazo de gato. Cuando una persona recibe la mordedura o el arañazo de un gato (generalmente de un cachorro de gato) previamente infectado, puede desarrollar inflamación y molestias en ganglios linfáticos, fiebre, dolor de cabeza y fatiga. Generalmente, el gato no presenta ningún síntoma en absoluto, de modo que no se puede saber si está o no infectado.

    Los síntomas de la enfermedad por arañazo de gato suelen remitir sin tratamiento alguno, aunque el médico puede recetar antibióticos para acelerar el proceso curativo. La enfermedad por arañazo no se puede contagiar entre personas.
  • Los perros y los gatos con pulgas en la piel pueden padecer varios tipos distintos de tenias o solitarias. La tenia de la especie Dipylidium caninum es la que estos animales pueden contraer al tragarse pulgas mientras se limpian el pelaje. Las pulgas pueden ser portadoras de huevos de tenia, que eclosionan y crecen hasta convertirse en tenias adultas en el interior del organismo del animal infectado (o de la persona infectada). Los niños pequeños son quienes más se exponen a contraer este tipo de infecciones al tragarse pulgas infectadas. Hay otra especie de tenia que puede vivir en el intestino delgado de los perros (Echinococcus granulosus) que también puede infectar a los seres humanos.

    Las personas con tenia pueden identificar fragmentos de tenia en sus heces (que se parecen bastante a los granos de arroz). Los médicos pueden recetar medicamentos para tratar las infecciones por tenia.
  • La toxocariasis es una enfermedad provocada por una lombriz parasitaria que habita en los intestinos de perros y gatos. Los huevos de estas lombrices se trasmiten a los seres humanos a través de las heces.

    La gente que no se lava las manos con frecuencia puede ingerir sin darse cuenta los diminutos huevos de estas lombrices, que se abrirán y se desarrollarán dentro de su sistema digestivo. Los bebés y los niños pequeños, que se meten cosas en la boca a menudo son quienes más se exponen a contraer la toxocariasis. A pesar de que las mascotas pueden ser portadoras de huevos de estas lombrices, la mayoría de la gente contrae la toxocariasis al ingerir sin darse cuenta tierra contaminada. Entre los síntomas de esta afección, se incluyen los siguientes: fiebre, tos, resuello, dolor abdominal, erupción, inflamación de ganglios linfáticos o enfermedad ocular. Los medicamentos pueden tratar la mayoría de las formas de toxocariasis.
  • Una persona puede contraer la toxoplasmosis al entrar en contacto con un parásito presente en las heces de los gatos o en la carne poco hecha. Los signos y los síntomas de esta infección incluyen: inflamación de ganglios linfáticos, fatiga, dolores musculares, fiebre, dolor de cabeza, tos, dolor de garganta y erupción. La toxoplasmosis es especialmente peligrosa cuando afecta a una mujer embarazada, ya que puede ocasionar graves problemas en el feto en proceso de desarrollo, como trastornos visuales y deficiencia mental. Las mujeres embarazadas deben evitar entrar el contacto con los areneros donde defecan los gatos, sobre todo con los que viven afuera.
  • La tiña es una infección fúngica (provocada por hongos) que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo de la persona. La gente la puede contraer al tocar animales infectados, como perros, gatos y roedores, y también al tocar la piel infectada de otras personas. La tiña provoca anillos circulares asociados a picazón en cualquier parte de la piel (incluso en el cuero cabelludo), que seguirán creciendo si no se trate la infección. Los médicos utilizan cremas antifúngicas (contra los hongos) o medicamentos antifúngicos administrados por vía oral (por boca) para tratar esta afección.
  • Las bacterias del género Pasteurella se suelen encontrar en la boca de gatos y perros. Las mordeduras y los arañazos procedentes de estos animales pueden provocar una infección cutánea denominada celulitis, que hace que la piel se ponga roja y caliente y que sea sensible al tacto, con la posible aparición de pus. La celulitis se puede asociar a ciertas complicaciones, como la infección articular (artritis séptica) o la infección ósea (osteomielitis). Los médicos la suelen tratar con antibióticos.

Aves

A pesar de que las aves viven en jaulas, a veces pueden trasmitir ciertas infecciones a los seres humanos. Afortunadamente, la trasmisión de infecciones de aves a personas es muy infrecuente, sobre todo cuando nos referimos a niño sanos.

  • La psitacosis, también conocida como "fiebre del loro", se puede contraer al entrar en contacto con heces aviares (cacas) infectadas o con el polvo que se acumula en las jaulas de los pájaros. Las aves que suelen ser portadoras de los organismos que provocan esta enfermedad son los loros, los periquitos y los guacamayos, pero otras aves, como las palomas y los pavos, también la pueden trasmitir. Una persona afectada por esta enfermedad presentará tos, fiebre y escalofríos. Los médicos tratan la psitacosis con antibióticos.
  • La criptococosis es una enfermedad que se contrae cuando la gente inhala organismos presentes en los excrementos de las aves, sobre todo de palomas y gallinas. Sus síntomas incluyen: fiebre, fatiga, tos y dolor de pecho. La criptococosis puede desencadenar enfermedades graves, como la encefalitis (inflamación del cerebro) y la neumonía. La gente cuyo sistema inmunitario está debilitado por padecer enfermedades como una infección por el VIH o un cáncer es más proclive a contraer esta enfermedad. Puesto que la criptococosis es un tipo de infección provocada por hongos, los médicos la tratan con medicación antifúngica o antimicótica.

Reptiles y anfibios

La mayoría de los reptiles y de los anfibios son portadores de la bacteria Salmonella, que reside en su tubo digestivo pero también se puede encontrar en su piel. La gente que se infecta con la bacteria Salmonella después de tocar reptiles (como lagartos, lagartijas, serpientes, cocodrilos y tortugas) o anfibios (como ranas, sapos y salamandras) puede enfermar de gravedad.

Los reptiles pueden eliminar la bacteria Salmonella a través de sus heces, de modo que la gente puede contraer una salmonelosis al tocar la jaula del reptil u otras superficies contaminadas. La salmonelosis se asocia a síntomas como: diarrea de gravedad, retortijones abdominales y fiebre. Esta enfermedad también puede infectar la sangre y extenderse a otras partes del cuerpo. Los médicos pueden utilizar antibióticos para tratar esta infección, aunque no siempre son necesarios.

Otros animales

Incluso criaturas diminutas, como los hámsters, los jerbos, los cobayas y otros roedores, pueden ser portadoras de enfermedades que pueden ser nocivas para tu salud. La mayoría de las infecciones procedentes de este tipo de animales se trasmiten a los seres humanos a través de heces infectadas o de mordeduras. Estos animales también pueden trasmitir la salmonelosis y la tiña a los seres humanos.

  • Una enfermad muy poco frecuente, aunque potencialmente grave, es la coriomeningitis linfocítica. Esta afección está provocada por un virus que suele infectar a ratones, hámsters y otros roedores. La gente contrae esta enfermedad al inhalar o ingerir el virus, que se encuentra en la orina, las heces o la saliva de roedores infectados.

    Una persona afectada por esta enfermedad puede presentar fiebre, fatiga, cefalea, dolores musculares, náuseas y vómitos. En torno a la mitad de las personas infectadas pueden desarrollar complicaciones relacionadas con el sistema nervioso, como una meningitis (inflamación de la membrana que recubre el cerebro y la médula espinal) o una encefalitis (inflamación del cerebro). No existe ningún tratamiento específico para este virus y es posible que algunas personas afectadas por esta enfermedad deban ser hospitalizadas hasta que se recuperen.
  • La tularemia, también conocida como "fiebre de los conejos", está provocada por la bacteria Francisella tularenis, de la que pueden ser portadores los conejos, las radillas y otros roedores. Es extremadamente rara en EE.UU. y casi nunca la pueden contagiar las mascotas que siempre han vivido en interiores.

    La tularemia es muy infecciosa y la gente la puede contraer al manipular animales infectados, al inhalar las bacterias procedentes de tierra contaminada, por picaduras de garrapata o al beber agua contaminada. No es contagiosa entre humanos, pero los gatos pueden contraer esta infección y trasmitirla a los seres humanos.

    Pocos días después de exponerse a la bacteria, una persona puede desarrollar síntomas como úlceras o llagas en la boca o en la piel, inflamación de ganglios linfáticos y dolor de cabeza, de garganta o muscular. La tularemia neumónica se puede asociar a síntomas como el dolor de pecho, la tos y la sensación de ahogo, que pueden enfermar gravemente al afectado. La tularemia se trata con antibióticos y la mayoría de la gente se recupera completamente de esta enfermedad.

Mantente sano y mantén sana a tu mascota

Las mascotas tienen muchos adeptos. Hasta seis de cada diez familias estadounidenses tienen algún tipo de mascota en su hogar, y numerosos estudios demuestran las ventajas que tiene sobre la salud el hecho de convivir con una mascota, como la reducción del estrés y la bajada de la tensión arterial. Para algunas personas, las mascotas se convierten en verdaderos salvavidas: los animales de compañía ayudan a las personas ciegas y a otras personas con afecciones médicas o discapacidades a llevar vidas plenas y gratificantes.

Pero es importante que tengas presente que las mascotas pueden ser portadoras de enfermedades que te pueden enfermar. Lavarte las manos a menudo, sobre todo después de tocar, alimentar o limpiar a un animal, es la mejor forma de mantenerte sano y de impedir que se propaguen las infecciones. Utiliza jabón y agua tibia y asegúrate de limpiarte por debajo de las uñas cada vez que te laves la manos.

Puedes proteger tu salud incluso más si te pones guantes cada vez que limpies la jaula del animal o su cajón de los excrementos. Evita lavar a tu mascota en la pica de la cocina o del lavabo ni tampoco en la bañera; en caso de que lo hagas, vierte legía desinfectante en cuanto acabes (¡no sobre tu mascota, sino sobre la pica o la bañera!).

Todavía puedes hacer más cosas para mantenerte sano y para mantener sana a tu mascota. Aliméntala solo con alimentos específicamente formulados para su especie. No es una buena idea que compartas tu comida con ella. Algunos alimentos que consumen los seres humanos (como el chocolate) pueden enfermar a un animal. No le des nunca a tu mascota carne cruda, ya que contiene gérmenes que pueden provocar enfermedades graves, tanto en ti como en tu mascota.

Y, por divertido que te pueda resultar ver cómo tu perro o tu gato beben del váter, no permitas que lo haga. Es muy malo para la salud de tu mascota, por no decir para tu propia salud. ¡Imagínate que a tu mascota se le ocurre correr hacia ti y darte un fuerte lametón en la cara inmediatamente después! Haz que tu mascota disponga de agua fresca y limpia a todas horas.

Asegúrate de llevar a tu mascota al veterinario en todas las revisiones sistemáticas programadas y siempre que esté enferma o herida.

Muchas de las infecciones que trasmiten los animales son difíciles de diagnosticar, puesto que comparten muchos de sus síntomas con otras enfermedades mucho más habituales. Si te encuentras mal, asegúrate de informar a tu médico en el caso de que te hayas relacionado con animales enfermos o salvajes o de que hayas recibido alguna mordedura, arañazo o picadura, incluyendo las procedentes de garrapatas o mosquitos.

Para acabar, también hay que tener presente que hay animales que no pueden ser mascotas. Por tentador que te pueda parecer, no adquieras un animal salvaje como si se tratara de uno doméstico porque podría estar infectado y trasmitiros enfermedades a ti y/o a los demás miembros de tu familia. En lugar de ello, ponte en contacto con un grupo de rescate especializado en ayudar a animales enfermos o abandonados. Y, para garantizar tu propia protección, evita tocar animales desconocidos o que parezcan enfermos.

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de revisión: marzo de 2012

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Note: All information is for educational purposes only. For specific medical advice, diagnoses and treatment, consult your doctor.

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