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Consulta con un terapeuta

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(Going to a Therapist)

Eric hizo terapia hace un par de años cuando sus padres se divorciaron. Aunque ya no sigue, siente que los dos meses que pasó en terapia le ayudaron a atravesar los tiempos difíciles mientras sus padres resolvían sus diferencias.

Melody comenzó a consultar a un terapeuta hace un año cuando se sentía intimidada en la escuela. Aún va cada dos semanas y siente que la terapia realmente la está ayudando a elevar su autoestima.

Britt se unió a un grupo de terapia por trastornos alimentarios estimulada por el psicólogo de su escuela y su amiga Dana le dijo que la acompañaría.

Cuando nuestros padres iban a la escuela, muy pocos niños iban a terapia. Ahora es mucho más común y también más aceptado. Muchos adolescentes se preguntan si la terapia podría ayudarles.

¿Cuáles son algunos motivos por los que los adolescentes consultan a un terapeuta?

Cuando los adolescentes atraviesan momentos difíciles, como problemas familiares o dificultades en la escuela, posiblemente se sientan más apoyados si hablan con un terapeuta. Pueden sentirse tristes, enojados o superados por lo que está pasando, y necesitan ayuda para ordenar sus sentimientos, encontrar soluciones a sus problemas o simplemente para sentirse mejor. Allí es cuando la terapia puede ayudar.

Algunos ejemplos de situaciones en las que la terapia puede ayudar son cuando alguien:

  • se siente triste, deprimido, preocupado, tímido o simplemente agobiado
  • está haciendo dieta o comiendo demás por mucho tiempo o esto se convierte en un problema (trastornos alimentarios)
  • cortes, quemaduras o lesiones autoinfligidas
  • se enfrenta a un problema de atención (TDAH) o de aprendizaje
  • lucha contra una enfermedad crónica (como diabetes o asma) o un nuevo diagnóstico de un problema grave como VIH, cáncer o enfermedad de transmisión sexual (ETS)
  • se enfrenta a cambios familiares como una separación o un divorcio o problemas familiares como el alcoholismo o la drogadicción
  • intenta hacer frente a una situación traumática, la muerte de un ser querido o preocupaciones por acontecimientos mundiales
  • tiene un hábito que le gustaría abandonar, como comerse las uñas, tirarse del pelo, fumar o gastar demasiado dinero o entusiasmarse por medicamentos, drogas o comprimidos
  • desea resolver problemas como manejar el enojo o enfrentar la presión de sus pares
  • desea aumentar la confianza en sí mismo o buscar formas de hacer más amigos

En síntesis, la terapia ofrece apoyo a las personas cuando atraviesan momentos difíciles.

La decisión de buscar ayuda por algo a lo que se está enfrentando puede ser realmente difícil. La idea de consultar con un terapeuta puede nacer de usted o no. A veces los padres o maestros proponen la idea primero porque observan que alguien que les importa está atravesando momentos difíciles, bajando de peso o parece inusualmente triste, preocupado, enojado o molesto. Es probable que algunas personas en esta situación reciban la idea con agrado e incluso se sientan aliviadas. Otras pueden sentirse criticadas o avergonzadas y sentir dudas acerca de lograr algún beneficio por hablar con alguien.

A veces los maestros, los padres o un tribunal obligan a una persona a consultar con un terapeuta por su comportamiento inaceptable, ilegal, autodestructivo o peligroso. Cuando la terapia es idea de otra persona, es posible que en un principio exista un rechazo total a la idea. Pero el aprender un poco más acerca de lo que implica una terapia y qué se puede esperar de ella puede ayudar a aceptarla.

¿Qué es una terapia?

La terapia no es sólo para salud mental. Probablemente haya escuchado a la gente hablar de otros tipos de terapias médicas, como fisioterapia y quimioterapia. Pero la palabra "terapia" se usa con más frecuencia para referirse a la psicoterapia (a veces llamada "terapia de conversación"); es decir, la ayuda psicológica para enfrentar el estrés o los problemas.

La psicoterapia es un proceso muy similar al aprendizaje. A través de la terapia, las personas pueden aprender sobre ellas mismas. Descubren formas de superar dificultades, desarrollar fortalezas interiores o habilidades o realizar cambios en sí mismos o en sus situaciones. Con frecuencia, simplemente ayuda el tener una persona con quien desahogarse y otras veces es útil aprender diferentes técnicas para ayudar a enfrentar el estrés.

Un psicoterapeuta (terapeuta, para abreviar) es un profesional capacitado para ayudar a las personas a enfrentar el estrés u otros problemas. Los títulos de algunos de los profesionales titulados que trabajan como terapeutas son: psiquiatra, psicólogo, trabajador social, consejero y psicopedagogo. Las letras que siguen al nombre de un terapeuta (por ejemplo MD, PhD, PsyD, EdD, MA, LCSW, LPC) se refieren a la formación específica y al título que ha recibido ese terapeuta.

Algunos terapeutas se especializan en el trabajo con grupos de determinadas edades o en un tipo de problema específico. Otros terapeutas tratan a edades y problemas de diferentes tipos. Algunos trabajan en hospitales, clínicas o centros de orientación. Otros trabajan en escuelas o consultorios de psicoterapia, a menudo llamados "práctica privada" o "práctica grupal".

¿Qué hacen los terapeutas?

La mayoría de los tipos de terapia incluyen hablar y escuchar, acrecentar la confianza y recibir apoyo y orientación. A veces los terapeutas pueden recomendar libros para que la persona lea o analice. También pueden sugerir el mantenimiento de un diario. Algunas personas prefieren expresarse usando el arte o el dibujo. Otros se sienten más a gusto simplemente hablando.

Cuando una persona habla con un terapeuta acerca de las situaciones que pueden resultarle difíciles o agobiantes, el terapeuta puede evaluar lo que está sucediendo. Entonces, el terapeuta y el paciente en general trabajan juntos para fijar objetivos de terapia y decidir qué ayudará a la persona a sentirse mejor o retomar el rumbo.

Pueden pasar algunas sesiones con un terapeuta hasta que la persona realmente sienta que puede compartir cuestiones personales. Es normal sentirse así. La confianza es un elemento esencial en la terapia; después de todo, la terapia implica ser abierto y honesto acerca de temas delicados como sentimientos, ideas, relaciones, problemas, desilusiones y esperanzas. Un terapeuta entiende que las personas a veces necesitan tiempo para sentirse cómodas como para compartir información personal.

La mayoría de las veces, la persona tiene sesiones personalizadas con el terapeuta, lo cual se conoce como terapia individual. Sin embargo, otras veces el terapeuta puede trabajar con una familia (llamada terapia familiar) o un grupo de personas que afrontan problemas similares (llamada terapia de grupo o grupo de apoyo). La terapia familiar permite a los miembros de la familia hablar junto con un terapeuta acerca de problemas que los involucran a todos. La terapia de grupo y los grupos de apoyo ayudan a las personas a dar y recibir apoyo y a aprender unos de otros y del terapeuta mediante la conversación acerca de los problemas que tienen en común.

¿Qué sucede durante la terapia?

Si consulta a un terapeuta, el profesional conversará con usted acerca de sus sentimientos, pensamientos, relaciones y valores importantes. Al principio, las sesiones de terapia se concentran en analizar sobre qué desea trabajar y en fijar objetivos. Algunos de los objetivos que las personas pueden fijar en terapia incluyen:

  • mejorar la autoestima y sentirse más seguro de sí mismo
  • buscar la forma de hacer más amigos
  • sentirse menos deprimido y ansioso
  • mejorar las calificaciones en la escuela
  • aprender a manejar el enojo y la frustración
  • tomar decisiones más saludables (por ejemplo, sobre las relaciones o la alimentación) y poner fin a los comportamientos contraproducentes

Durante la primera sesión, el terapeuta probablemente le pida que hable un poco sobre usted. Según su edad, es posible que el terapeuta se reúna con su padre o madre o la persona de quien usted depende y les solicite que revisen la información relacionada con la confidencialidad.

La primera sesión puede durar más que la "hora de terapia" habitual y a menudo se llama "entrevista de admisión". Esto ayuda al terapeuta a comprenderlo mejor y a usted le da la posibilidad de decidir si se siente cómodo con el terapeuta. Probablemente el terapeuta le pregunte sobre problemas, inquietudes y síntomas que pueda estar teniendo o sobre los problemas que preocupan a los padres o maestros.

Después de una o dos sesiones, el terapeuta puede comentarle sus deducciones acerca de lo que le está pasando a usted, cómo puede ayudar la terapia y qué implicará el proceso. Usted y su terapeuta, decidirán juntos los objetivos de la terapia y la frecuencia de la sesiones. Puede ser una vez por semana, cada dos semanas o una vez al mes.

Con una mejor comprensión de su situación, el terapeuta puede enseñarle nuevas habilidades o ayudarle a pensar acerca de una situación de un modo diferente. Por ejemplo, los terapeutas pueden ayudar a las personas a desarrollar mejores estrategias en las relaciones o estrategias para enfrentarse a situaciones diarias, entre ellas, formas de aumentar la confianza, expresar los sentimientos o manejar el enojo.

Si cumple con el plan que acuerda con su terapeuta y acude a las sesiones, tendrá suficiente tiempo con su terapeuta como para resolver sus inquietudes. Si su terapeuta sugiere un plan que usted no cree poder cumplir, sea directo y dígaselo como para poder buscar una alternativa.

¿Cuán privada es la terapia?

Los terapeutas respetan la privacidad de sus pacientes y mantienen la confidencialidad de lo que se les dice. Un terapeuta no comentará con ninguna persona, incluidos sus padres, lo que una persona conversa en sus sesiones, salvo que esa persona lo autorice. La única excepción es si el terapeuta considera que el paciente puede causarse daño o dañar a otros.

Si el tema de la privacidad y confidencialidad le preocupa, no deje de tratar estos temas con el terapeuta en la primera sesión. Es importante sentirse cómo con el terapeuta para poder hablar sinceramente acerca de su situación.

¿Significa que estoy loco?

No. En realidad, muchos de sus compañeros de clase probablemente hayan consultado a un terapeuta en algún momento, del mismo modo que los estudiantes en muchos casos consultan con tutores o instructores para recibir más ayuda en las tareas escolares o los deportes. El buscar ayuda para afrontar emociones o situaciones estresantes es tan importante para su salud en general como el buscar ayuda por un problema médico como el asma o la diabetes.

No tiene nada de malo buscar ayuda por problemas que son difíciles de resolver solos. De hecho, es justamente lo contrario. Se requiere mucho coraje y madurez para buscar soluciones a los problemas, en lugar de ignorarlos o esconderlos y dejar que se agraven. Si considera que la terapia podría ayudarle con un problema, convérselo con un adulto de su confianza, como su padre o madre, consejero escolar o médico, para que le ayuden a encontrar un terapeuta.

Algunos adultos aún se resisten a la idea de la terapia porque no la entienden completamente o tienen ideas anticuadas acerca de la terapia. Algunas generaciones atrás, la gente no conocía tanto como hoy sobre la mente o la relación entre el cuerpo y la mente y quedaban abandonados para enfrentarse con sus problemas solos. En aquella época la terapia se reservaba a quienes padecían problemas de salud mental más graves, pero eso ya no es así.

La terapia es útil para personas de todas las edades y para problemas que varían desde los más leves a otros mucho más graves. Algunas personas aún se aferran a las antiguas creencias acerca de la terapia, como el pensar que a los adolescentes se les pasarán los problemas cuando crezcan. Si los adultos de su familia no se muestran dispuestos a hablar de la terapia, mencione sus inquietudes a un consejero escolar, instructor o médico.

No debe ocultar el hecho de hacer terapia, pero tampoco tiene que decirlo si así lo prefiere. Algunas personas descubren que si hablan sobre la terapia con unos pocos amigos íntimos pueden resolver sus problemas y sentir que no están solos. Otras personas deciden no hablarlo con nadie, especialmente si sienten que no serán comprendidos. De cualquier modo, es una decisión personal.

¿Qué puede obtener una persona de la terapia?

El beneficio que una persona puede obtener de la terapia depende del motivo por el que está allí. Por ejemplo, algunas personas van a terapia para resolver un problema específico; otros quieren empezar a tomar mejores decisiones y otros desean comenzar a recuperarse de una pérdida o una situación difícil en sus vidas.

La terapia puede ayudar a las personas a sentirse mejor, ser más fuertes y tomar decisiones adecuadas, además de descubrir más cosas sobre ellos mismos. Quienes trabajan con terapeutas pueden aprender acerca de las motivaciones que los llevan a comportarse de determinadas maneras o acerca de fortalezas interiores que pueden tener. Quizás aprenda nuevas estrategias para enfrentarse a las necesidades diarias, cultive la paciencia o aprenda a quererse más. Quizás encuentre nuevas formas de afrontar los problemas que surgen o nuevas formas de manejarse ante situaciones difíciles.

Las personas que trabajan con terapeutas con frecuencia descubren que aprenden mucho acerca de sí mismos y que la terapia puede ayudarlos a crecer y madurar. Muchas personas descubren que las herramientas que aprenden en terapia cuando son jóvenes los hacen sentir más fuertes y en mejores condiciones de enfrentarse a lo que sea que la vida les depare incluso como adultos. Si siente curiosidad acerca del proceso de terapia, consulte con un consejero o terapeuta para decidir si podría beneficiarse.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD
Fecha de revisión: septiembre de 2010

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