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Alergias alimentarias

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"Eh, ¿quieres uno?" -te pregunta tu amigo mientras te ofrece un trozo de un apetitoso pastel casero de chocolate. Te apetece muchísimo comerte ese delicioso postre pero, justo entonces, te das cuenta de que está cubierto de cacahuetes picados. ¡Qué mala suerte! Eres alérgico a los cacahuetes. Aunque, ¿y si le dieras solo un mordisquito?

¡No! ¡Ni si se te ocurra probarlo! Si padeces una alergia alimentaria, incluso una cantidad minúscula de ese alimento te podría enfermar. Es mejor que digas "no, gracias" al pastel de chocolate y te tomes otro postre sin cacahuetes.

Hay muchos niños que padecen alergias alimentarias, aproximadamente tres millones de estadounidenses en edad infantil las padecen. Los siguientes alimentos son los que provocan la mayoría de las alergias alimentarias:

  • cacahuetes y frutos secos
  • marisco, como las gambas
  • leche, sobre todo la de vaca
  • huevos
  • soja
  • trigo

¿Qué es una alergia alimentaria?

Las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario comete un error. Normalmente, el sistema inmunitario te protege de gérmenes y enfermedades. Lo hace fabricando anticuerpos que te ayudan a luchar contra las bacterias, los virus y otros diminutos organismos que te pueden provocar enfermedades. Pero, si tienes una alergia alimentaria, tu sistema inmunitario tratará por error algún componente de cierto alimento como si fuera realmente peligroso para ti.

Esto es lo que ocurre en cualquier alergia, sea a un medicamento (como la penicilina), al polen contenido en el aire (procedente de flores y árboles), o a un alimento, como los cacahuetes. O sea que la sustancia que desencadena la reacción alérgica no es perjudicial en sí misma, pero la forma en que el organismo reacciona ante ella sí lo es.

¿En qué consiste la reacción?

Si un niño alérgico a los cacahuetes se come un trozo de pastel de chocolate cubierto de cacahuetes picados, he aquí lo que le ocurriría. Los anticuerpos a un componente de los cacahuetes harían que sus mastocitos (un tipo de célula del sistema inmunitario) liberen sustancias químicas en el torrente sanguíneo, entre las cuales se encontraría la histamina.

La histamina actuaría en los ojos, la nariz, la garganta, el aparato respiratorio, la piel y/o el sistema digestivo, lo que desencadenaría los síntomas propios de las reacciones alérgicas. Una persona que padece una alergia alimentaria puede tener reacciones alérgicas leves o graves. Y estas reacciones pueden ser casi instantáneas o aparecer varias horas después de ingerir el alimento.

Algunos se los primeros signos de que una persona puede estar presentando una reacción alérgica pueden ser el moqueo nasal, una erupción formada por ronchas que producen picor, o un cosquilleo en la lengua o los labios. Asimismo también pueden aparecer los siguientes signos:

  • opresión en la garganta
  • voz ronca o afonía
  • resuello o respiración sibilante ("pitos" al respirar)
  • tos
  • nauseas
  • vómitos
  • dolor de estómago
  • diarrea

En los casos más graves, las alergias alimentarias pueden provocar anafilaxia. Se trata de una reacción alérgica repentina y grave en la que ocurren varios problemas a la vez que pueden afectar a la piel, la respiración, la digestión, el corazón y los vasos sanguíneos. La tensión arterial de la persona afectada puede bajar considerablemente, se le pueden estrechar las vías respiratorias y se le puede hinchar la lengua.

La gente que puede presentar este tipo de reacciones ha de ser muy cuidadosa y necesita disponer de un plan de acción para responder de la forma adecuada en caso de emergencia, momento en que necesitará utilizar un medicamento especial para impedir que sus síntomas empeoren.

Muchos niños acaban superando sus alergias a la leche y a los huevos cuando se hacen mayores. Pero hay algunas alergias alimentarias, como la alergia a los cacahuetes, a determinados tipos de pescado y a las gambas que suelen ser de por vida.

¿Cómo puedes saber si padeces una alergia alimentaria?

A veces es fácil saber que un niño es alérgico a determinado alimento porque le salen erupciones o presenta otros problemas después de ingerir dicho alimento. Pero otras veces, averiguar cuál es la causa del problema es mucho más complicado. La mayoría de las comidas contiene más de un ingrediente, de modo que si un niño toma gambas con salsa de cacahuetes y tiene una reacción alérgica, ¿qué le estará provocando la alergia, los cacahuetes o las gambas?

Los médicos creen que es posible que las alergias sean hereditarias, lo que significa que, si uno de tus padres u otro pariente cercano tiene alergia, como la "fiebre del heno", tienes más probabilidades de desarrollar una alergia. Algunos niños nacen alérgicos a ciertos alimentos, mientras que otros desarrollan su alergia alimentaria más adelante. Esto puede obedecer a aspectos de su medio ambiente o a los cambios que se producen en el organismo del niño al crecer.

Hay mucha gente que reacciona a determinados alimentos a pesar de no padecer ninguna alergia. Por ejemplo, la gente con intolerancia a la lactosa tiene dolor de panza y diarrea después de ingerir leche o derivados de la leche. Esto no significa que sean alérgicos a la leche. No se encuentran bien después de tomar lácteos porque su organismo no puede digerir los azúcares que forman parte de la leche.

¿Qué hará el médico?

Si crees que podrías ser alérgico a algún alimento, informa a tus padres al respecto. Ellos te llevarán al médico para que te evalúe.

Si tu médico cree que podrías padecer una alergia alimentaria, lo más probable es que te remita a un médico especializado en las alergias (o alergólogo). El alergólogo te hará preguntas sobre las reacciones que has presentado previamente y sobre el tiempo que suele transcurrir entre la ingesta del alimento y la aparición de los síntomas (como la urticaria). También te preguntará si hay algún otro miembro en tu familia que tiene alergias u otras afecciones relacionadas con la alergia, como el eccema y el asma.

Es posible que el alergólogo te practique una prueba cutánea. Es una forma de comprobar cómo reacciona tu cuerpo a cantidades muy reducidas de los alimentos que provocan la mayoría de reacciones alérgicas. El alergólogo te colocará extractos líquidos de tales alimentos para comprobar si reaccionas a alguno de ellos. (Un extracto líquido es una versión líquida de algo que normalmente no es líquido sino sólido.)

El médico te raspará ligeramente la piel (lo notarás como un breve pinchacito superficial) y dejará caer gotitas de extractos líquidos sobre los puntos raspados. Te impregnará los distintos puntos con distintos tipos de extractos para saber cómo reacciona tu piel a cada una de esas sustancias. Si se te forman unos granitos o ronchas rojizas que sobresalen sobre la superficie de la piel en alguno de los puntos, significará que eres alérgico a la sustancia del extracto que lo impregna.

Algunos médicos también pueden extraer te una muestra de sangre y enviarla a un laboratorio, donde la combinan con sustancias alimentarias a las que podrías ser alérgico y comprobarán si hay o no determinados anticuerpos.

Es importante que recuerdes que, a pesar de que el médico te haga pruebas para detectar alergias alimentarias exponiéndote a cantidades muy reducidas de los alimentos que podrían estar provocándotelas, ¡tú no deberías probarlo nunca en tu casa! El mejor sitio para realizar una prueba de alergia es la oficina del médico, donde el personal que te atiende está muy bien preparado y podría darte un medicamento de inmediato si presentaras una reacción grave.

¿Cómo se tratan las alergias alimentarias?

No hay ningún medicamento especial para tratar las alergias alimentarias. Algunas desaparecen por sí solas con la edad, pero hay otras que son de por vida. La mejor forma de tratar una alergia alimentaria consiste en evitar el alimento que la provoca y cualquier comida o bebida que lo contenga.

Una forma de saber qué es lo que puedes comer consiste en leerte atentamente todas las etiquetas alimentarias. En EE.UU., se ha de especificar (dentro o junto al listado de ingredientes) si un producto alimenticio envasado podría provocar una reacción alérgica. Los médicos y las organizaciones de afectados por las alergias también pueden ser de gran ayuda, ya que facilitan listados de alimentos seguros o peligrosos para alérgicos. Hay algunos alérgicos que son tan sensibles a determinado alimento que deben evitar productos que se han preparado en sitios donde se también se que otros han elaborado productos con el alimento problemático. Tal vez hayas visto algunos envoltorios de golosinas donde se afirma que las golosinas se fabricaron en unas instalaciones donde también se procesan frutos secos.

Ten un plan

Por mucho que intentes alimentarte bien, es posible que ingieras algo inadecuado por error. En tales casos, intenta mantener la calma y sigue tu plan de emergencia. ¿Qué es un plan de emergencia? Es muy recomendable que antes de que tengas cualquier resbalón, elabores un plan de acción, junto con tu médico y tus padres. En ese plan debe figurar qué has de hacer, a quién has acudir y qué medicamentos has de tomar en caso de presentar una reacción alérgica.

Esto es especialmente importante si tienes una alergia alimentaria que te puede provocar una reacción grave (o anafilaxia). Cuando una persona presenta una reacción alérgica grave, debe ponerse de inmediato una inyección de adrenalina (o epinefrina). El inyectable de adrenalina se vende en envases fáciles de llevar, de aspecto muy similar a un bolígrafo. Deberás hablar con tus padres si es mejor que seas tú quien lleve el inyectable encima o si hay algún miembro de tu centro de estudios que se puede encargar de que lo tengas siempre a mano. También deberás seleccionar a alguien para que se en encargue de ponerte la inyección.

También es posible que interese llevar encima medicación antihistamínica, aunque, en el caso de que se produzca una reacción anafiláctica, los antihistamínicos nunca son un buen sustituto de la adrenalina. Después de ponerte la inyección de adrenalina, necesitarás ir al hospital o a otra instalación sanitaria, donde te tendrán en observación y se asegurarán de que la reacción está bajo control.

Vivir con una alergia alimentaria

Tener una alergia alimentaria puede ser una verdadera lata, pero no tiene que repercutir negativamente sobre tu vida. Tus padres y otros adultos te pueden ayudar a mantenerte alejado de las reacciones alérgicas.

Pero, ¿y si hay algo que te encanta comer y resulta que pertenece al listado de los productos prohibidos? Hoy en día, hay tanta gente afectada por las alergias alimentarias que las compañías productos alimenticios han fabricado multitud de buenos sucedáneos de la mayoría de los productos preferidos por los niños, ¡cualquier cosa, desde el puré de patatas sin lácteos hasta las galletas con trocitos de chocolate que no contienen ni una pizca de trigo!

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2012



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