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Enfermedad inflamatoria del intestino

Read this in English(Inflammatory Bowel Disease)

El aparato digestivo (incluyendo el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el recto) transforma los alimentos en nutrientes y los absorbe en el torrente sanguíneo para alimentar nuestros cuerpos. En contadas ocasiones advertimos su funcionamiento, a menos que haya algún problema, como es el caso de la enfermedad inflamatoria del intestino (IBD, por sus siglas en inglés).

Cuerpo básico: sistema digestivo

Se cree que hasta un millón de estadounidenses tiene IBD, enfermedad que se presenta con más frecuencia en las personas de 15 a 30 años, pero que puede afectar a niños pequeños y a personas de edad más avanzada. La mayoría de los casos se encuentran en la región occidental de Europa y Norteamérica.

Acerca de la enfermedad inflamatoria del intestino

La enfermedad inflamatoria del intestino (que no es lo mismo que el síndrome del intestino irritable o IBS [por sus siglas en inglés]) se refiere a dos enfermedades crónicas que producen inflamación intestinal: la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Aunque las enfermedades tienen algunas características en común, hay algunas diferencias importantes.

La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria del intestino grueso, o colon. En esta enfermedad, el revestimiento interior (mucosa) del intestino se inflama (se enrojece y se hincha) y se ulcera (heridas abiertas y dolorosas). La colitis ulcerosa suele ser más severa en el área rectó, lo que puede causar diarreas frecuentes. A menudo se observa mucosidad y sangre en las deposiciones (heces o popó) si está afectado el revestimiento del colon.

La enfermedad de Crohn se diferencia de la colitis ulcerosa en las áreas del intestino comprometidas: la mayoría de las veces afecta la última sección del intestino delgado (llamado íleon terminal) y partes del intestino grueso. Sin embargo, no se limita a estas áreas y puede atacar cualquier parte del tracto digestivo. La enfermedad de Crohn provoca una inflamación que se extiende más profundamente dentro de las capas de la pared intestinal y, por lo general, compromete toda la pared intestinal, mientras que la colitis ulcerosa sólo afecta al revestimiento intestinal.

Causas de la IBD

Las investigaciones no son concluyentes respecto de las causas de la enfermedad inflamatoria del intestino, pero los expertos creen que pueden haber muchos factores implicados, entre ellos, el entorno, la dieta y la genética.

Pruebas actuales sugieren que, en las personas con IBD, un defecto genético afecta el funcionamiento del sistema inmunitario y la forma en que se desencadena la inflamación en respuesta a un agente causal, como las bacterias, los virus o una proteína que se encuentra en los alimentos. Las pruebas también indican que el hábito de fumar puede aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedad de Crohn.

Signos y síntomas

Los síntomas más comunes de colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn son la diarrea y el dolor abdominal. La diarrea puede variar de leve a grave (tanto como 20 o más visitas al baño por día). Si la diarrea es extrema, puede provocar deshidratación, latidos cardíacos rápidos y un descenso de la presión arterial. Además, la pérdida continua de pequeñas cantidades de sangre en las deposiciones puede causar anemia.

En ciertos momentos, las personas con IBD también pueden estar estreñidas. En el caso de la enfermedad de Crohn, esto puede suceder como consecuencia de una obstrucción intestinal parcial (que se conoce como estenosis). En la colitis ulcerosa, el estreñimiento puede ser un síntoma de inflamación del recto (que se conoce como proctitis).

La pérdida de líquido y nutrientes debido a la diarrea inflamación crónica del intestino también puede provocar fiebre, fatiga, pérdida de peso y desnutrición. Habitualmente, el dolor se debe a los calambres abdominales, producto de la irritación de los nervios y los músculos que controlan las contracciones intestinales.

También, la IBD puede causar otros problemas de salud que ocurren fuera del aparato digestivo. Aunque los expertos no entienden el motivo, algunas personas con esta enfermedad pueden presentar signos de inflamación en otras partes del cuerpo, incluidas las articulaciones, los ojos, la piel y el hígado. Alrededor del ano también pueden desarrollarse protuberancias parecidas a hemorroides o abscesos.

Además, es posible que la enfermedad inflamatoria del intestino retarde la pubertad o provoque problemas de crecimiento en algunos niños y adolescentes, ya que puede dificultarles la para asimilar de nutrientes de los alimentos.

Diagnóstico de la IBD

Puede ser difícil diagnosticar la enfermedad inflamatoria del intestino porque es posible que no aparezcan síntomas, incluso aunque el intestino haya sido afectado durante muchos años. Asimismo, los síntomas de IBD suelen parecerse a los de otras enfermedades, lo que puede dificultar a los médicos la determinación de un diagnóstico.

Si su hijo comienza a perder peso rápidamente, tiene episodios reiterados de diarrea y se queja de calambres abdominales, la IBD puede ser la causa. Llame al médico si observa alguno de estos síntomas, a fin de asegurarse de que a su hijo se le realice una evaluación adecuada y de que reciba el tratamiento correspondiente.

Si se sospecha la presencia de IBD, el médico puede solicitar análisis de sangre para buscar signos de inflamación que suelen acompañar la enfermedad, y para comprobar si hay anemia y si existen otras causas para los síntomas, por ejemplo, infecciones. También se puede realizar un análisis de las heces para detectar la presencia de sangre.

Es posible que el médico haga una colonoscopía con un endoscopio (o colonoscopio), un tubo largo y fino que se introduce por el ano y está conectado a un monitor de televisión, que le permitirá al profesional ver si hay inflamación, sangrado o úlceras en la pared intestinal.

El médico también puede pedir una endoscopía superior para examinar el esófago, el estómago y la parte superior del intestino delgado en busca de inflamación, sangrado o úlceras. Durante estos exámenes, es posible que el médico realice una biopsia, para la cual toma una pequeña muestra de tejido del revestimiento del tracto intestinal para observarla con un microscopio o enviarla a un laboratorio para su análisis.

El médico también puede indicar la realización de un estudio con administración de bario de los intestinos. Su hijo beberá una solución blanca y espesa (bario) que aparece de color blanco en una placa radiográfica. Esto le permite al médico ver porciones de los intestinos a las que un endoscopio no puede llegar. Otra forma de observar los intestinos es a través de un examen de imágenes por resonancia magnética (IRM), un estudio radiológico especial sin radiación.

Cómo tratar la IBD

El tratamiento farmacológico es el principal método para aliviar los síntomas de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Se están haciendo enormes progresos en el desarrollo de medicamentos para el tratamiento de la enfermedad inflamatoria del intestino. El médico puede recetar:

  • antiinflamatorios para reducir la inflamación
  • agentes inmunodepresores para evitar que el sistema inmunitario ataque los propios tejidos del cuerpo y cause más inflamación

Si los síntomas no responden a ninguno de estos medicamentos, el médico puede recomendar cirugía. No obstante, los procedimientos quirúrgicos para la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son bastante diferentes.

En el caso de la enfermedad de Crohn, los médicos hacen lo imposible por evitar la cirugía debido a la naturaleza recurrente de la enfermedad. También es preocupante que un abordaje quirúrgico agresivo cause otras complicaciones, como el síndrome de intestino corto (que conlleva insuficiencia de crecimiento y menor capacidad para absorber nutrientes).

En los casos de colitis ulcerosa, puede ser necesaria la extirpación del colon (intestino grueso) junto con la anastomosis íleo anal (o telescopaje íleo anal), un procedimiento mediante el cual el cirujano crea una bolsa recolectora desde el intestino delgado para recoger las heces en la pelvis. Esto permite que las heces pasen a través del ano.

Para el tratamiento de la enfermedad de Crohn leve, los médicos pueden utilizar una fórmula elemental (una fórmula con proteínas muy simples y pequeñas) para la nutrición, conjuntamente con la restricción de otros alimentos. Esto puede ayudar a evitar que un niño esté expuesto a las proteínas de los alimentos que podrían potencialmente irritar e inflamar el revestimiento intestinal.

Cuidado del niño con IBD

¿Cómo puede ayudar a su hijo a sobrellevar la enfermedad inflamatoria del intestino? Debido a la naturaleza impredecible de la enfermedad, es fácil sentirse desvalido. Es probable que su hijo esté fatigado, irritable y preocupado; por lo tanto, lo mejor es buscar tratamiento en cuanto aparecen los síntomas para ayudar a aliviar tanto malestar como sea posible.

Aunque puede ser difícil hacer que un niño coma de manera adecuada, una dieta equilibrada con las calorías correctas se vuelve mucho más importante para los pequeños con IBD. La diarrea, la pérdida de nutrientes y los efectos secundarios del tratamiento farmacológico pueden llevar a la desnutrición.

Aliente a su hijo a comer pequeñas cantidades de comida durante el día para ayudar a controlar los síntomas. Prepare bocadillos y almuerzos nutritivos, de modo que su hijo no se verá tentado a permitirse la ingesta de comidas chatarra con alto contenido de grasa que pueden intensificar los síntomas de IBD.

Hable con su médico o con un especialista en nutrición sobre otros alimentos que pueden ser un problema. Finalmente, su hijo debe aprender a determinar qué alimentos provocan síntomas y trabajar para evitarlos.

La enfermedad inflamatoria del intestino es una afección grave; sin embargo, con el tratamiento y la atención médica adecuados, su hijo puede disfrutar de una vida normal y productiva.

Revisado por: J. Fernando del Rosario, MD
Fecha de la revisión: mayo de 2010



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