Safety and Wellness

¿Cómo puedo afrontar mi asma?

(How Can I Deal With My Asthma?)

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El asma es más frecuente en la actualidad que en el pasado. La buena noticia es que también es mucho más fácil de afrontar y de controlar.

Cómo el asma afecta la respiración

Puesto que cada vez hay más adolescentes que tienen asma, probablemente estarás acostumbrado a ver a gente haciendo una pausa mientras hace deporte para usar un inhalador o utilizando un medidor de flujo espiratorio máximo (un dispositivo que mide la cantidad de aire exhalado por los pulmones) al salir de clase. Pero, a pesar de que el asma forme parte de la vida diaria de tanta gente, hay momentos en que los afectados pueden sentirse molestos o frustrados por el hecho de tener asma, del mismo modo en que se molestan o frustran por otras cosas.

Distintas personas tienen diferentes formas de reaccionar al modo en que el asma repercute sobre sus vidas. Por ejemplo, algunas están excesivamente preocupadas por evitar todo tipo de actividades físicas —incluso las aprobadas por sus médicos— y se pierden toda la diversión. Otras se van al extremo contrario y niegan tener asma, pudiéndose olvidar de medicarse o rechazando abiertamente la medicación que les permite controlar el asma. Y hay otras que utilizan el asma como una buena excusa para eximirse de determinadas tareas domésticas o de las clases de gimnasia.

Actúa

Si tienes asma y no quieres que ella te controle, primero asume tú el control.

La mejor herramienta para controlar el asma es algo que tu médico te proporcionará denominado plan de acción contra el asma. Si una persona asmática sigue todos los pasos descritos en su plan de acción contra el asma, podrá disfrutar de las actividades diarias como las demás personas.

Tu plan de acción contra el asma te ofrece la mejor protección contra episodios posiblemente peligrosos (por no decir vergonzantes), como tener una crisis asmática en una fiesta donde la gente fuma.

Lamentablemente, mucha gente con asma puede no seguir su plan de acción contra el asma por multitud de razones diferentes. Pueden olvidarse de medicarse. Tal vez no acaban de entender por qué se supone que deben seguir determinados pasos o tomar ciertos medicamentos. A unos pocos les puede dar vergüenza evaluar su flujo espiratorio máximo o utilizar un inhalador en presencia de otras personas. Y algunos pueden considerar equivocadamente que no necesitan medicarse más cuando empiezan a encontrarse mejor, lo que los expondría al riesgo de presentar crisis asmáticas posiblemente peligrosas.

Más consejos

He aquí algunos pasos sencillos que te pueden ayudar a sortear algunos de los problemas más habituales:

  • Entiende tu plan de acción contra el asma. Pide a tu médico que te explique por qué cada paso y cada medicamento contenidos en tu plan son importantes. Sentirás que controlas más la situación si entiendes qué ocurre exactamente y qué ocurrirá si sigues (o no sigues) tu plan. Revisa el plan frecuentemente con tu médico, explicándole dónde has tenido problemas y por qué.
  • Utiliza las herramientas de control del asma. Incluso si te encuentras completamente bien, no abandones los medicamentos preventivos de uso diario ni los medidores de flujo espiratorio máximo si forman parte de tu plan de tratamiento. Aunque puede resultar tentador saltarse algunas tomas de los medicamentos de uso diario y confiar exclusivamente en los medicamentos de rescate (o de alivio rápido), esto no suele funcionar.
  • Establece un horario. Es fácil despistarse y olvidarse de tomar un medicamento, pero esto resultará mucho más difícil si sigues los pasos de tu plan de acción contra el asma a la misma hora cada día. Convierte la medicación en una parte de tu rutina diaria, igual que lavarte los dientes.
  • No fumes. El humo del tabaco es una causa común de empeoramiento del asma en adolescentes. Si fumas, habla con alguno de tus padres o con un médico sobre métodos para dejar de fumar. Si tus amigos fuman, no te quedes a su alrededor cuando se enciendan un cigarrillo porque el humo del tabaco fumado por otras personas es un desencadenante frecuente de las crisis asmáticas. Si alguien de tu familia fuma, habla con él para que deje de hacerlo.
  • Controla tu entorno. Los desencadenantes medioambientales, como los ácaros del polvo y la caspa de los animales, pueden ser peligrosos si tienes asma. Si tienes mascotas, no permitas que Fido o Fluffy entre en tu habitación. Asimismo, trata de mantener tu habitación sin polvo, limpiándola regularmente, y habla con tu médico sobre el uso de fundas especiales para el colchón y la almohada.
  • Ponte vacunas antigripales cada año. Las autoridades médicas recomiendan que todos los niños y adolescentes se pongan vacunas antigripales (tanto para la gripe estacional como para la gripe H1N1), y esto es especialmente importante para las personas con asma, que tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad más grave al contraer la gripe.
  • Busca un deporte o actividad que sea adecuado para ti. Algunos deportes, como la natación y el béisbol, tienen menos probabilidades de desencadenar crisis asmáticas. Otros deportes resultan más peligrosos para las personas que tienen asma, como los de resistencia o los que se practican a bajas temperaturas. Muchos atletas con asma han averiguado que, con un buen entrenamiento y la medicación adecuada, pueden participar en cualquier deporte que se propongan. El deporte puede levantarte el ánimo, una gran ayuda si te sientes frustrado por el hecho de tener asma.

Utilizar un plan de control para afrontar el asma no solo es bueno para la salud. Acostumbrase a seguir tu plan de acción contra el asma te puede aportar la disciplina necesaria para ajustarte a planes y tener éxito en otros ámbitos de tu vida.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: agosto de 2011



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