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Tienen que extraerte las amígdalas

(Having Your Tonsils Taken Out)

¿Has tenido alguna vez amigdalitis? La amigdalitis consiste en que las amígdalas, que se encuentran en la parte posterior de la garganta, se inflaman e infectan. Sin tienes muchas amigdalitis, es posible que el médico recomiende operarte para extirparte (o extraerte) las amígdalas. Sin amígdalas, ¡no tendrás más amigdalitis! O tal vez tengas unas amígdalas tan grandes o inflamadas que te dificultan respirar por la noche. Este es otro motivo por el que tu médico puede recomendar extirparte las amígdalas.

Las amígdalas son dos masas de tejido cuya función consiste en filtrar los gérmenes nocivos te entran en el cuerpo por la boca y la nariz. El problema consiste en que a veces los gérmenes se establecen allí, provocando infecciones. En otras palabras, las amígdalas empiezan a generar más problemas de los que resuelven.

La operación consistente en extirpar las amígdalas tiene un nombre un poco complicado: amigdalectomía.

Después de someterse a esta operación, los niños no suelen tener tantos dolores de garganta. Y, en caso de que tuvieran problemas para respirar por las noches antes de la operación, este tipo de problemas también desaparecen. Aunque le extraigan las amígdalas, un niño sigue teniendo el mismo aspecto que antes y no le queda ninguna cicatriz visible. No necesitas las amígdalas, de modo que tu cuerpo seguirá funcionando igual de bien o mejor después de que te las extirpen.

Pero, ¿cómo extraen los médicos las amígdalas de las gargantas de sus pacientes? ¿Es doloroso? ¿Y cuál es exactamente la función que desempeñan las amígdalas en la garganta? Averigüémoslo.

Antes de la amigdalectomía

Antes de que te operen, es posible que te pidan que te hagas un análisis de sangre y de orina (pipí). Estas pruebas se pueden hacer en la consulta del médico, en un laboratorio o centro médico o en el mismo hospital unos días antes de la operación.

También tendrás que prepararte la maleta para el hospital, incluyendo en ella todo lo que te gustaría tener cuando estés ingresado. Si tienes una manta o un peluche favorito, no dudes en llevártelo al hospital. Siempre es agradable tener algo que te recuerda a tu casa cuando estás en un hospital.

La noche previa a la intervención, no te dejarán comer ni beber nada -ni siquiera agua. Esto se debe a que los médicos quieren evitar que vomites durante la operación, lo que podría interferir con el procedimiento. Si no comes ni bebes nada, no tendrás nada en el estómago, de modo que no podrás vomitar.

Probablemente ingresarás en el hospital el mismo día de la operación. Tu madre o tu padre te ayudarán a efectuar el ingreso. Es como cuando te registras en la recepción de un hotel: informas al personal del hospital de que ya has llegado y ellos te indican donde está tu habitación. También te pondrán una pulserita de plástico con tu nombre. Una vez en la habitación, conocerás a varios miembros del personal de enfermería y de otros tipos de personal hospitalario que cuidarán de ti. Tus padres podrán hacerte compañía.

La operación

Las amígdalas se extirpan en el quirófano, adonde te llevarán en una camilla provista de ruedas. Cuando llegue la hora de la operación, te administrarán un medicamento denominado anestesia que te ayudará a quedarte dormido y a no experimentar ningún dolor durante la operación.

Solo se tarda aproximadamente 20 minutos en extirpar una amígdalas. Durante la operación, los médicos te abrirán la boca y te extraerán las amígdalas. La anestesia es una maravilla porque impide que sientas nada durante la operación. Los médicos te cortarán cualquier hemorragia que pudieras tener y, antes de que te des cuenta, te despertarás en la sala de reanimación.

Cuando te despiertes, es posible que al principio te encuentres adormilado, mareado o atontado. Pero pronto te encontrarás mejor y podrás ver a tus padres. Probablemente te dolerá la garganta y tal vez un poco los oídos.

¿Qué ocurrirá después?

Después de la operación y cuando estés completamente despierto, es importante que bebas líquidos. Deberías intentar beber, aunque te duela al principio. Así te recuperarás antes y podrás volver antes a casa. Algunos niños pasan la noche en el hospital, pero la mayoría vuelven a su casa el mismo día de la operación.

Durante los dos primeros días, deberás guardar cama, beber líquidos y comer alimentos blandos. Así contribuirá a mantener húmeda la garganta y tu organismo bien hidratado y alimentado. Pide a tu madre o a tu padre que llene la nevera y el congelador de refrescos, polos, gelatina, helados y budines. Otros alimentos que podrás comer son puré de patatas, huevos revueltos, pasta y sopa.

Durante el período de recuperación, te darán medicamentos para aliviarte el dolor, como el paracetamol o el ibuprofeno. Es posible que también te administren antibióticos para prevenir posibles infecciones. Quizás te veas unas placas o puntitos blancos en la parte posterior de la garganta. Es completamente normal. Al cabo de una semana aproximadamente, desaparecerán. Probablemente el médico querrá verte en su consulta para controlar tu evolución.

Dos semanas después de la operación deberías encontrarte mucho mejor. Podrás volver al colegio y jugar con tus amigos. ¡Y podrás contárselo todo sobre tu amigdalectomía!

Actualizado y revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: noviembre de 2007
Revisado inicialmente por: Barbara P. Homeier, MD



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